Sara Hebe: “A través de la palabra saco muchas cosas que hacen menos pesado mi interior”

Texto: Lucas Villamil / Fotos: Karin Idelson

 

Me pasé todo el verano cantando las canciones de Sara Hebe con mi sobrina de dos años y medio. “Hago un asado/ de faso/ tomo sodeado…” Los beats del productor Ramiro Jota son sutiles, sensibles pero con punch, y las letras encajan tan bien que dan ganas de gritarlas. En un mediodía caluroso de fin de febrero voy tirando pasos por Caballito mientras en mis auriculares suena “No es normal/ la tecnología me hizo mal/ mi alma es pesada…”. Pienso en Sara agitando los brazos y rapeando con vehemencia ante un público enloquecido, pero cuando llego al bar Jessica Mix la encuentro en el rincón más sofocante de todos, derramada frente a una laptop gigante mirando Facebook. Gestiona fechas para su cuarta gira por Europa, adonde quiere ir a mitad de año con Ramiro Jota y el baterista de la banda, y no parece muy entusiasmada con la idea de una entrevista.

-¿Te gusta salir de gira?
-Me gusta mucho ir a tocar allá. Me gustaría ir a muchos lados, a México… ahora pintó ir a Perú y estoy encantada… Pero bueno, en Europa está bueno y conozco alguna gente pero me falta alguna movida como para tocar en festis más copados…

Sara mira el Facebook, tipea.

-¿En qué países ya tenés público?
-En España.

No se si me contesta a mí o a alguien que le habla desde el monitor.

-Hoy por hoy con Spotify ya podés saber dónde te conocen, ¿no?
-Claro, sí, y en España escuchan mucho, sí. En Berlín por ahí también hay un público de gente latina que vive allá, aunque no tanto. En Alemania son súper fanáticos de lo latinoamericano y entonces hay un buen recibimiento, con muchas ganas de escuchar algo nuevo, apasionado.

-¿Es muy diferente el público de allá?
-No, Madrid es casi lo mismo que tocar acá. Está buenísimo, re buena onda. La gente canta las canciones y me sorprende muchísimo. Entiendo que por internet todo es muy fácil, por eso llega la música tan rápido y llega a donde llega, pero igual es sorprendente para mí, que empecé hace no tanto, que vengo de Trelew, que hice todo sola.

“Ya estoy haciendo esto, me gusta, no me voy a quedar afuera. No me planteo Spotify, Lollapalooza… me chupa un huevo, lo entiendo”.


-¿En qué año te viniste para acá?
-En el 2001.

-¿Y cuándo te enfocaste de lleno en el proyecto musical?
-En 2007, por ahí. Cuando vine estudiaba abogacía, después dejé, estudié teatro unos años, a la vez tomaba muchas clases de baile: dancehall y hip hop. Después dejé eso y empecé a escribir, porque escuchaba mucho rap. En 2007 escribí la primera canción y fue el puntapié para empezar a hacer un disco que salió en 2009, La hija del loco.

Sara mira el Face. Yo en mi cabeza tarareo: “No te puedo ni ver/ Estás a otro nivel/ Estoy ausente en tu estado”. Reconozco que un poco me consuela -y me preocupa- saber que hasta Sara Hebe sufre la misma adicción.

-Y de ahí a que la gente empiece a cantar tus canciones y que te reconozcan… es muy reciente, ¿no?
-Bueno, no se, ya van a ser como diez años, no es tan reciente. Desde Puentera hay más masa de gente que viene a los reci, pero igual fue rápido, había un lugar para que empecemos a ocupar las mujeres en ese momento. Había un camino recorrido por bandas de mujeres como Actitud Maria Marta, pero quedaba mucho lugar que ocupar todavía. Fue un momento muy propicio. Ahora todo va creciendo, empezamos a trabajar con una productora que nos organiza… Yo me moví muchísimo y por eso mucha gente me conoce, así es que se va multiplicando. Internet, tres discos… y ahora lo de la tele, el tema de El Marginal obvio que es como un boom porque tiene muchísima llegada, yo creía que no pero la tele tiene muchísimo impacto.

-¿Cómo te llevas con tener que profesionalizarte y ocuparte de cosas que van mucho más allá de escribir una canción?
-No sé, me desespera un poco (Sara mira otra vez la pantalla). Quisiera tener… no sé, ahora estoy asi un poco preocupada por conseguir fechas allá, festivales… Acá está todo un poco más encaminado. Algunas cosas me generan contradicción, necesito ganar guita, necesito trabajar porque me mantiene en actividad, y a veces todo se contradice un poco, o no… voy viendo…

“Creo más en la micropolítica, la de todos los días, la de tejer redes entre nosotros, comunicándonos entre nosotros”.

-¿Sentís que tenés que transar con el mercado? Por ejemplo, los nuevos medios de difusión como Spotify, ¿te caben?
-No me lo pregunto si me caben o no. Ya entré en un ritmo en donde no me voy a quedar afuera, si no me pondría a estudiar algo o laburar de otra cosa. Ya estoy haciendo esto, me gusta, disfruto mucho de tocar, disfruto de hacer algún tema y que me guste, aunque me cuesta, lo padezco.

No me voy a quedar afuera de eso, no me voy a quedar afuera porque eso significaría dejar de tocar y encontrarme con la gente en los recis o acompañar movimientos sociales de lucha, que es lo que más me conmueve y moviliza. Entonces no me planteo Spotify, Lollapalooza… Me chupa un huevo, lo entiendo. Jamás tocaría en nada que tenga el logo del Gobierno este, que es lo peor. Bueno, todos los gobiernos son una mierda, pero éste ya es pornográficamente fascista.

-¿Crées en la política partidaria como un medio de transformación?
-En la partidaria… no se tanto, no se muy bien qué decir. Creo más en la micropolítica, la de todos los días, la de tejer redes entre nosotros, comunicándonos entre nosotros. La partidaria no, aparte nunca estuve en ningún partido ni me interesa. Sí creo en la política como creo en el periodismo y en la música y el teatro como formas de transformación social desde lo básico, porque llegan a la gente. El voto no, la democracia me parece que no sirve ya… Pero sí hubo muchas políticas públicas que sí sirvieron, como por ejemplo llegar a tener una ley de identidad de género.

-Decías que te cuesta ponerte a escribir una canción. ¿Cuáles son tus disparadores?
-Por lo general, con las pistas que me pasan Ramiro u otros productores, las voy escuchando… anoto ideas que voy teniendo durante el día y después voy construyendo alrededor. Pero sobre todo me cuesta mucho ponerme, no es que de dos a cuatro escribo. Nunca pude hacer eso, me siento un rato y me escapo porque me tengo que enfrentar con la realidad de que no me gusta lo que escribo, de que me parece una mierda todo…

-¿Te baja la confianza?
-Sí, a pleno, todo el tiempo. Cada cosa que me deprime me hace… se me van las ganas de escribir al toque.

-¿Hay muchas cosas que te deprimen?
-Sí, sí, sí. Siempre las cosas que deprimen son las mismas, ¿no? Hay que tratar de salir de esas lógicas, es difícil… Soy del 83, qué se yo, una época muy como que… No se, creo que la gente más joven tiene otras estructuras más flexibles, más inteligentes de pensamiento.

-¿Cómo se hace para mantenerse crítico con lo que pasa y no caer en un pesimismo o en un cinísmo de que “ya no me importa nada”? ¿Es posible ser crítico sin envenenarse?
-Ah, es difícil, creo que hay que conectarse con la vitalidad, con gente vital y con lo amoroso de amigos. Y bueno, uno va buscando cómo no morir en el intento, vivir conectándose con la vitalidad, creo, y potenciándose a través de eso, qué se yo. Sí, muchas de mis letras para mí son re bajón, algunas ni las canto ya.

“Uno va buscando cómo no morir en el intento, vivir conectándose con la vitalidad, creo, y potenciándose a través de eso”.

Trato de darle valor al hecho poético, en mi caso, que es escribir una letra, y poner ahí el deseo, la vitalidad, disfrutarlo y tratar de darle una vuelta de rosca… no de un mensaje positivo que jamás voy a tener porque no es mi onda y porque no me sale, sino de tratar de encontrar un juego poético que a mí en ese momento me haga sentir bien, que me haga sentir viva y me haga disfrutar de eso que estoy escribiendo, ¡y cantarlo! Eso intento, porque en realidad a veces no puedo y es todo re bajón, re oscuras las letras, y algunas las dejo asi y gracias a las pistas de los amigos terminan siendo un hecho artístico bailable. Si fuese solo poesía sería otra cosa.

-Una de tus canciones dice que tu alma es pesada. ¿Tenés alguna manera de deshacerte de ese peso?
-A través de la palabra saco muchas cosas que hacen menos pesado mi interior. Y también me gusta bailar, estar afuera… Esas cosas no se si alivianan tanto, pero por ejemplo ahora empecé a bailar, cosa que había dejado… El deporte, para mí, garpa bocha para alivianar no se si el alma, pero todo el enrosque mental sí, seguro, re para adelante va eso. Ahora estoy yendo a correr. Además, amo a todo un mundo que está haciendo cosas maravillosas, un montón de gente y un montón de luchas que van para adelante y que hay que darles bola, no banalizar, involucrarse. Amando eso me parece que se aliviana todo lo otro. A mí me conmueve eso, creo que si bien es un momento que está para atrás a nivel fascismo, también hay un montón de acontecimientos políticos y artísticos geniales, geniales. Qué se yo, nombro a Susy Shock para que la gente que no la conoce lea y escuche. Amando lo diferente y tratando de aprender, ir cambiando la cabeza.

“Si hay laburo de niñera lo agarro porque me encanta y viene bien porque está todo re caro, pero sigo trabajando para que hacer discos y tocar sea mi trabajo”.

-¿En lo musical se traduce esa búsqueda?
-De una. Con Rama nos encontramos porque nos presentaron unos amigos y somos muy parecidos en eso, a los dos nos gusta mucho el hip-hop pero también nos gusta todo: la cumbia, el punk rock, el rock & roll, a mí me gusta la murga y no tengo prejuicios con nada, menos en lo musical. Siempre escuché de todo, vengo de una ciudad pequeña en una época donde no había internet y escuchaba todo lo que llegaba por la radio. Me gusta toda la música.

Por un rato, Sara habló mirándome a los ojos. Fue intenso. Ahora vuelve al Facebook y tipea.

-¿Qué es lo que más disfrutás hoy?
-Tocar, tocar me copa. Antes de tocar no sé por qué me agarra una cosa que me quiero morir, pero después lo voy disfrutando. Viajar me gusta, y sobre todo cuando termino un tema y me gusta, no está pasando mucho pero voy a intentarlo. Estoy intentando hacer un disco con beats de Ramiro Jota y de otros productores.

-¿Te gusta lo que está pasando en la escena musical local?
-Sí, yo siempre hablo de mi compañera Negrah Liyah, que hizo un disco que se llama Crudencia 2109 y lo ultra recomiendo, está genial. También conocí en un festival de la diversidad de género en El Bolsón a las Torta Golosa, unas reggetoneras de Chile que me encantaron.

-¿Hoy por hoy podés vivir de la música?
-Ahora sí, estamos laburando con esto. Igual, mañana voy a cuidar un nene… Si hay laburo de niñera lo agarro porque me encanta y viene bien porque está todo re caro. Pero sigo trabajando para que hacer discos y tocar sea mi trabajo.

Me despido, ella se queda en el bar. Para cuando salga esta entrevista, Sara estará en Lima, Perú, haciendo lo que más le gusta. Espero que lo disfrutes, Sara, y que te sientas liviana: los beats, tus letras y vos.

https://www.youtube.com/watch?v=BILPo5Mrr14

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