Todas las Rayuelas, una obra sobre el reencuentro tras la dictadura

Todas las Rayuelas, la obra que protagoniza Hugo Arana junto a Esteban Meloni, es por sobre todas las cosas una obra querible, emotiva y divertida a la vez. Su historia, la de un hombre que regresa al país después de años de exilio como consecuencia de la última dictadura cívico-militar, es profunda así como también conmovedora y cercana. Un padre que viene a buscar a su hija, una hija que guarda rencores pero que irá sanando, un policía que termina siendo un amigo, y el amor que, como siempre, también encuentra su espacio en este cuento.

Ganadora del Contar 3, un concurso que estimula la presencia de dramaturgos locales en el circuito comercial, Todas las Rayuelas solo pudo sobrevivir tres meses en la calle Corrientes. Las exigencias de la taquilla complicaron la suerte del proyecto. Pero el elenco, junto al autor, Carlos la Casa, y el director, Andrés Bazzalo, formaron una cooperativa para darle una nueva oportunidad a la historia.

-La exigencia económica del circuito comercial es enorme-dice Bazzalo-. Si bien la obra gustó muchísimo desde las primeras funciones, tanto a la crítica especializada como al público general, el reflejo en la recaudación no permitía la continuación de esa manera. Hicimos unos tres meses de funciones, y luego un par de funciones para el Teatro Municipal de Quilmes, esperando la oportunidad de reestrenar en cooperativa, gracias al generoso ofrecimiento de Carlos Rottemberg, dueño del Multiteatro, que nos cedió la sala por otros tres meses sin cobrarnos un centavo. Eso viabilizó la reposición.

-¿Qué los llevó a todos los involucrados a no dejar caer la obra y continuar con el proyecto como cooperativa?
-El amor por el proyecto. El disfrute de interpretar la obra, con la excelente relación que se da en el equipo. Pero fundamentalmente, la reacción del público que asiste, que ríe, se emociona y se acerca a saludar con fervor. Porque no podíamos entender por qué, si esa era la respuesta, la asistencia no fuera masiva.

Andrés Bazzalo.

 -Cuando leíste por primera vez el texto, ¿cuál sentiste que era tu desafío como director con el material?
-Si bien el dueño de la escena es el actor y toda obra precisa de un buen elenco, me pareció que el primer desafío era convocar un equipo artístico muy bueno. Porque si bien la obra se presentaba en apariencia sencilla, en la posibilidad de actuaciones sutiles, contradictorias y sensibles, estaba el camino para profundizarla, hacer cercano sus conflictos y la empatía del espectador con los personajes. Otra peculiaridad de la obra es que sucede en 4 ámbitos y momentos diferentes sólo separados por apagones. De allí la idea de sumar proyecciones. Y definir un espacio y dispositivo escénico adecuado.

-La obra mantiene un equilibrio entre la comedia y el drama que la hace muy querible. Así como es conmovedora, también el público se ríe muchísimo y sin un solo chiste en el texto, ¿cómo fue el trabajo de dirección en ese aspecto?
-Las comedias no necesitan necesariamente tener chistes, las situaciones mismas deben tener elementos simpáticos, reconocibles e ingeniosos. Y, por supuesto, siguiendo con el tema de la actuación, hay que evitar reforzar la comicidad de la situación, dado que se trata de una comedia que busca la empatía con los personajes, tan vulnerables e imperfectos como el público mismo. Si no, por el contrario, hay que profundizar en la perspectiva del personaje. Eso permite que Paula Ransenberg esté llorando mientras su marido habla por teléfono con su amante y Esteban Meloni esté indignado y a los gritos, y sin embargo el público se mate de risa.

-¿Qué te conmueve particularmente de esta obra? 

 -Me gusta que sea una obra sencilla y popular, y sin embargo honda. Me interesa el tema de la memoria histórica que está siempre presente y sigue generando consecuencias. Sobre todo ahora, que desde el gobierno se pretende sepultar el pasado. Conocer adecuadamente el pasado de nuestra(s) sociedad(es) nos permite evolucionar, intentar no volver a cometer los mismos errores.

“Me interesa el tema de la memoria histórica que está siempre presente y sigue generando consecuencias.”


-¿Creés que el clima de época influyó de alguna manera en que no haya tenido la suficiente aceptación del público una obra con la temática de la dictadura? ¿O se lo atribuís más al circuito comercial en el sentido de que son temáticas que más comúnmente se ven en el off?
-Carlos Rottemberg, con su vasta experiencia, diría que no hay fórmulas, aunque siempre se esté intentando inventarlas y es capaz de dar cantidad de ejemplos en un sentido u otro. Dice: “Qué fácil sería de ser posible inventar fórmulas infalibles”. No obstante eso, sí, creo que influye un clima de época, que también hay gente que sabe que el espectáculo gusta mucho pero la acobarda volver a mirarse en las consecuencias de las dictaduras militares. Y también es cierto que hay un público habitué del circuito comercial que busca la mera distracción, el puro divertimento.

De miércoles a domingos a las 20h en Multiteatro, Av. Corrientes 1283, CABA.
Entradas desde $275.-

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