Santiago Korovsky: “Siempre tengo la forma de convertir una victoria en una derrota y volver a la oscuridad otra vez”

Texto: Facundo Pedrini / Fotos: Mariano Campetella

“Siganme y yo los haré pescadores” Jesucristo – 20 AC
“Siganme los buenos” Chespirito. 1979
“Siganme, no los voy a defraudar” Carlos Saúl Menem.1989.
“Siganme, no los voy a recordar” Instagram.2018

En un espacio en donde todos ganan sin registro, nadie denuncia el robo del celular y la felicidad es obligatoria,  Santiago Korovsky se deprime. El director, guionista, actor y humorista pierde por necesidad, no por obligación. Ganó un Martin Fierro con Periodismo total (parodia aguda sobre los noticieros del PRIME – TIME) filmó un documental y tres cortometrajes, coqueteó con la publicidad, los videos musicales y las historias en la misma barra de tragos pero no le alcanza para estar a la altura de los cuadros de Palermo que te dicen que está todo bien e invitan a seguir. Porque seguir sin derrotas es mentira, incluso para el arte.

-Siempre tengo la forma de convertir una victoria en una derrota. Es algo en lo que trabajo, pero por ahora no puedo evitarlo. Cuando ganamos un Martín Fierro a la mejor serie web no me invitaron porque no había lugar, me enteré, me colé y llegue tarde. Fui sin traje. No subí a recibir el premio, tuve que pedir un Martín Fierro prestado. Todas mis victorias tienen algo agridulce.

-¿Qué pasa si empezás a ganar?

-No conozco mucha gente totalmente exitosa, feliz y plena en todos los aspectos de su vida, de lejos alguien puede parecerlo, pero una vez que te acercás vez que tienen las mismas contradicciones que todos. Creo que siempre hay una mezcla de victoria y derrota, por ejemplo cuando uno tiene mucho trabajo y está bien económicamente no tiene tiempo, y sufre por eso. O ahora que no hay mucho financiamiento para producir, uno produce igual, con muchas más limitaciones, pero también con más libertad. En ese sentido, las derrotas a veces también tienen algo de victoria.

“Carlos” es un personaje que atraviesa casi todas sus obras en forma de chiste. Son tipos en la mala, que pueden encarnar un villano de telenovela decadente, un cronista primerizo, un modelo obsesivo compulsivo o un periodista deportivo lleno de lugares comunes, un perdedor hermoso de las series web.

-¿Quién es Carlos?

-Mis personajes suelen llamarse Carlos, pero son Carlos diferentes. Lo que tienen en común es que todos tienen algo de tragedia, de absurdo, de fracaso, son personajes que no terminan de encajar, que buscan el éxito y no lo alcanzan, y en general terminan haciendo el ridículo. Pero no son personajes que repita una y otra vez, incluso a veces pienso que quizás debería amigarme más con la repetición, profundizar en uno, en lugar de estar saltando de una cosa a la otra. Pero hay algo en mi que suele escaparle a la reiteración y suelo ir probando Carlos y formatos diferentes”

-¿Como surfeás al repentismo siendo un perfeccionista? ¿Cómo suele ser tu proceso creativo?

-Cuando tengo una idea o la necesidad de hacer algo, suelo procastinar y retrasar el momento de hacerla todo lo que pueda. Es como si estuviera enamorado del deadline, siempre llego a último momento. Por otro lado, al ser obsesivo e inseguro, hay veces que tardo mucho. Hacer un mediometraje documental me llevó dos años, por ejemplo. Pero a veces puedo relajarme más y avanzar mucho más rápido, varía mucho, hay un corto que me llevó un año de trabajo y otro lo hice en dos semanas. De cualquier manera, siento también que lo bien que uno la pasa durante el proceso creativo no siempre tiene relación directa con el resultado. Uno puede disfrutar muchísimo una improvisación y después cuando tenés que editarlo te das cuenta que no termina de funcionar. Por eso también suelo mostrarle mucho a la gente, a amigos que me sirven como voces de consulta, como Martín Piroyansky, Martín Garabal, familia y demás, sabiendo también que pensar en que a todo el mundo le guste, es, un poco como dice Woody Allen, la fórmula del fracaso. Por eso otras veces soy mi propio espectador, y trato de ser lo más objetivo posible a la hora de ver el material para juzgarlo, aunque duela.

-Publicar es arrojarse a los necios. ¿Cómo te llevás con la exposición?

-Subir un video es como apostar un poco, no sabés cómo le va a ir. Podés tener una sensación, una especie de pálpito, pero nada más. Yo suelo pensar bastante en la recepción, me da un poco de miedo qué pensará la gente que vé lo que hago, y a veces por eso me auto censuro, o controlo por demás, por eso hay momentos donde produzco poco. Pero lo cierto es que cuanto más contenido subis a las redes sociales, más recepción tenés, el público se va ampliando. Si tenés mucho miedo es difícil producir en cantidad, entonces hay que aprender a trabajar con eso, a superarlo. Después, cuando lográs atravesar eso y producís, exponés y sentís que hay otro que te entiende, que descubre los detalles, da mucho placer. Que alguien te marque alguna cosa pequeña de algo que hiciste siempre te hace sentir bien.

1 punto de rating en Capital y GBA = 96.782 individuos.

1 video de un youtuber influencer = 170.000 reproducciones.

Un artista por debajo del minuto es más visto que la mayoría de los canales de noticias. Los nombres propios dieron paso a los alias, la identidad es eso que pasa más allá de la arroba. La brevedad performática, repentista y espontánea tiene andarivel propio y no necesita de las galeras del mago analógico para mantener el fuego creativo.

-¿Cómo es hacer humor en menos de un minuto?

-Los límites a veces pueden ser creativos y ayudarte a producir más. No estoy diciendo que es un cambio positivo, porque a veces también se produce un retroceso en el formato o en la calidad audiovisual, pero también en poco tiempo se pueden hacer cosas interesantes. Muchas veces cuando tenía que hacer videos para youtube me juzgaba pensando que no eran lo suficientemente cerrados, hoy ese límite que tiene instagram por ejemplo me ayuda a poder subir cosas más libres, a probar más. Uno también nació en esta cultura de la brevedad, yo soy muy ansioso, por ejemplo cuando tengo que ver películas que son muy largas a veces las voy viendo de a partes. En ese sentido hay algo de lo breve que lo tenemos un poco instalado, más allá de los límites que imponga el formato.

El éxito y el exit

-¿Cómo pivoteas ante la derrota? ¿Hacés una apología del error?

-El humor para mi tiene que ver con reacciones inesperadas a problemas que tenemos, con poder reírse de uno mismo. Algo que creo que tiene mucho que ver con mi forma de hacer humor, es que en lo personal soy bastante torpe y cometo muchos errores, pero también tengo reflejos para poder verlos y reaccionar ante ellos. Por ejemplo, cuando estoy lavando los platos se me suelen caer cosas de la bacha, pero muchas veces llego a agarrarlas antes de que se hagan mierda contra el suelo. Y creo que a veces los que hacemos humor tenemos algo de eso, de cierta torpeza y cierto reflejo para generar humor con ella, para usar el error como algo creativo, y, de alguna manera, reírnos de la derrota.

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