Romina Del Plá: “El debate no es aborto sí o no; es aborto clandestino o aborto legal”

Texto: Brian Majlin / Fotos: Natalia Marcantoni

 

“Por la educación pública nacional y en defensa de los docentes, por justicia para Carlos Fuentealba, Santiago (Maldonado) y Rafael (Nahuel), por los derechos de los trabajadores y los jubilados que quieren atropellar, por el gobierno de los trabajadores y el socialismo aquí y en todo el mundo, sí, juro”. El 6 de diciembre de 2017, apenas un puñado de días antes de ambas manifestaciones contra la reforma previsional del 14 y 18 de diciembre que acabaron en sendas represiones y cacerías policiales en las inmediaciones del Congreso, Romina Del Plá -docente de Historia y secretaria general del Suteba La Matanza- juró como diputada nacional por el Frente de Izquierda y los Trabajadores. Y fue una novedad.

Con 45 años, hija de la histórica dirigente docente Nora Biaggio y del referente del Partido Obrero y dirigente sindical en Santa Cruz Miguel Del Plá, sobrina del ex diputado salteño Claudio Del Plá, es militante trotskista hace 32 años. Tiene un hijo de 10 y comanda la oposición a Roberto Baradel en el gremio docente bonaerense. Dice, un poco en serio y un poco en broma, que es considerada por algunos como ‘la diputada de La Matanza’.

Esa banca es un proceso de décadas de trabajo. Militante desde los 13, antes pasó por el exilio cuando sus padres eran perseguidos por la dictadura militar. Llegó a la militancia en los albores de la recuperación democrática, se desencantó ante la llegada del menemismo, y reafirmó su convicción años más tarde. Nunca dejó de militar. A La Matanza llegó en 1992, con 20 años, para ejercer la docencia. En poco tiempo, desde Tribuna Docente, fue primero delegada y luego referente. Para 2000 dirigió esa seccional del sindicato por tres años y se muestra orgullosa porque el Suteba matancero fue uno de los únicos tres sindicatos que participara de las movilizaciones contra Domingo Cavallo y Fernando de la Rúa. Hacia 2013, diez años más tarde, llegó otra vez a la dirección de esa seccional. Y cuatro años después, al Congreso de la Nación. El suyo, insiste, no es un ascenso individual, sino la perspectiva colectiva de una organización que se prepara para “el gobierno de los trabajadores”.

Recibe a Almagro Revista en su despacho del anexo del Congreso de la Nación, en la tarde del 6 de marzo, apenas unas horas después de haber estado al frente de la presentación del proyecto de ley de aborto legal, seguro y gratuito junto a la Campaña Nacional por el Aborto y otras tres diputadas: Brenda Austin (UCR), Victoria Donda (Libres del Sur) y Mónica Macha (FPV).

-Es una jornada histórica… ¿cómo se llegó?
-Estuvo precedida del largo proceso de desarrollo del movimiento de la mujer, con un claro ascenso en los últimos años y con un tema central como el del aborto que viene escalando e instalándose en agenda a nivel más general. Cuando se hicieron las primeras reuniones entre la Campaña Nacional por el Aborto y los diputados que firmamos este proyecto para que recuperara estado parlamentario y saliera del cajoneo al que fue sometido en los últimos 12 años, nuestra posición fue que no se trataba de ver cómo presentábamos más firmas -NdR: se llegó al récord de 71 firmas de diputados-, sino de cómo nos dábamos un plan de trabajo que engarzara con la movilización popular y que obligue al tratamiento: este año no puede ser el de más firmas sino el año en que se apruebe el aborto legal, seguro y gratuito. Ya las primeras convocatorias para el 8M fueron una movilización en sí misma, porque éramos más de 1000 mujeres en la mutual Sentimiento. Luego tuvo continuidad en el pañuelazo del 19 de febrero frente al Congreso y llamó la atención de los medios y del oficialismo. Y luego las encuestas y debates mostraron resultados muy sólidos en el sentido de que hay mayoría social que entiende que es un tema que hay que abordar, que no se lo puede seguir dejando de lado y hay que resolverlo. Como un tema de derecho de la mujer y como un tema de salud pública.

“Este año no puede ser el de más firmas sino el año en que se apruebe el aborto legal, seguro y gratuito”

-¿Por qué esta vez se decidió que el proyecto lo presentaran cuatro diputadas junto a la Campaña, cuando nunca fue así?
-Porque se entendió que se tenía que mostrar el profundo cúmulo de apoyos que tiene este tema: del oficialismo a la izquierda. Porque la izquierda es el bloque que no tiene fisuras y nunca dudó respecto de este apoyo, pero con eso solo no alcanza. Se decidieron iniciativas y campaña. Se juntaron 71 firmas, y otros diputados que no han firmado ya dijeron que votarán a favor.

-¿Cómo sigue?
-Ahora tenemos que desenvolver un fuerte proceso de movilización popular: lejos de estar ganado, el oficialismo quiere ser, a partir de habilitar el debate, el que domine el tema. Macri lo ratificó en su discurso: libertad de conciencia no es que se atienda la cuestión de salud pública contra el aborto clandestino, sino que el oscurantismo y el clericalismo predominen sobre la decisión de los diputados y senadores. Por eso estamos en alerta y colocamos fuerte que en la movilización del 8M el reclamo central es el aborto legal, seguro y gratuito.

-Claramente no creés en la vocación de Macri para que salga el aborto, ¿qué cambió para que creas que este es el año en que tiene que salir la ley?
-Lo que cambió es la movilización popular y la conciencia social sobre la necesidad del aborto. Tenemos que obligar a que el Congreso se ponga en sintonía con las necesidades sociales y eso se da mediante la movilización y presión popular: el debate no es aborto sí o no; es aborto clandestino o aborto legal. Porque hay casi 400 o 500 mil abortos al año, un negociado para clínicas y al que solo acceden los que pueden pagar, mientras mueren o son mutiladas otras mujeres que no tienen acceso. Es esa realidad de hoy o aborto legal, seguro, y gratuito; acompañado de educación sexual, de anticoncepción gratuita, esto lleva a que los abortos se reduzcan notablemente. Hoy no hay ni anticoncepción ni educación y lleva a los números del informe del Ministerio de Salud, que muestran que han aumentado las tasas de enfermedades de transmisión sexual, como sífilis y HIV. Todo lo que está probado es que allí donde se aprobó el aborto legal ha disminuido la cantidad de abortos.

“Esa fantasía de que con medidas normativas vamos a acceder a una igualdad pretende separar la lucha de la mujer de la lucha de clases. Para nosotras están unidas”

-El feminismo también tiene otras reivindicaciones, ¿hasta dónde puede llegar como movimiento de transformación?
-Para nosotros es sencillo el programa reivindicativo porque luchamos desde siempre contra la opresión social y los explotadores. Para el Partido Obrero y el Frente de Izquierda asumir la defensa de los derechos de la mujer es parte intrínseca de nuestro programa. No es que llegamos a la lucha por los derechos de las mujeres, sino que nuestra concepción de la lucha y la cuestión social tiene integrado este tema. Vemos que efectivamente del ascenso de la lucha más general de los trabajadores asciende el movimiento de las mujeres colocando en escena lo que tiene que ver con los derechos de la mujer trabajadora: derechos laborales, lucha contra trabajo en negro y precarización -en las cuales somos las principales víctimas-, derechos en lugares de trabajo, desde jardines maternales hasta licencias por violencia de género. Habrá quienes digan que son reivindicaciones muy puntuales, pero son muy profundas porque desnudan las características de un régimen social: todos se sacan la foto con el NiUnaMenos y tienen algún número telefónico para que la mujer llame, pero por ejemplo en aquellos lugares donde está aprobada la licencia para mujeres que sufren violencia de género -para estatales o docentes-, no se reglamenta o le ponen mil trabas. Como en la provincia de Buenos Aires.

-El feminismo es muy heterogéneo y hay sectores de la burguesía incluso que llegan a pedir que caiga el patriarcado… ¿se puede acabar el patriarcado sin el capitalismo?
-Nosotros tenemos una concepción clasista de la lucha de la mujer, no abrevamos en el feminismo a secas y las falsas ideas de paridad. Hemos tenido diferencias muy claras en el Parlamento cuando se votó la ley porque no creemos que eso vaya a igualar los derechos. Fue muy paradigmático que todos los que celebraron esa ley de paridad de género, cuando asumen todos los diputados nuevos, ya se estaban quejando, porque no hubo ni una mujer al frente de las autoridades pactadas por todos los bloques. Y es lógico, porque es una paridad que no representa ninguna igualdad real: esa fantasía de que con medidas normativas vamos a acceder a una igualdad pretende separar la lucha de la mujer de la lucha de clases. Para nosotras están unidas.

-Sos diputada, profesora de historia, dirigente sindical… ¿cómo llegaste a cada una?
-Milito desde los 13 años en una corriente como el Partido Obrero es una militancia integral, en el lugar de estudio, en el barrio, en el lugar de trabajo…

-¿Pero por qué profesora de Historia?
-Llegué a la Historia a partir de intereses y lecturas de la juventud. Pero la idea original no era ser docente, por eso estudié en la UBA, en la Facultad de Filosofía y Letras; pero la vida me fue llevando, recalé en una escuela de La Matanza, y ya no me fui más.

-¿Qué fue lo que te atrapó?
– Me empezó a ganar la docencia, y más en un distrito así que es un mundo aparte. Empezó a ser muy interesante como forma de trabajo, como desafío en las realidades sociales que uno vive, la diversidad en cuanto a la población que uno recibe -en todos los niveles y edades- y, ligado a la actividad sindical, me fue ganando a esa tarea. Vivo, trabajo y milito en La Matanza hace muchos años sin haber nacido allí.

“Ineludiblemente la educación tiene que ser un proceso crítico y, organizada en este punto, con una gestión democrática. Uno de los grandes fallidos actuales tiene que ver con el verticalismo, la imposición de programas y planes que responden a otros intereses sociales”

-No creés en la idea romántica de que la educación nos hará libres…
-No, claro, siempre renegué de esa idea de que la educación va a resolver todos los problemas de clase, pero ojo, también creo que la educación es una de las herramientas para el desarrollo humano y social, entonces se produce una combinación interesante. La educación no es neutral, va desde sus planes, políticas, reformas y contrarreformas, e implica todos los elementos de la lucha de clases: va variando como varían los programas políticos, económicos y sociales de la burguesía en una determinada etapa histórica. Y eso plantea desafíos. Nuestra militancia sindical no es un trampolín para la actividad política, sino una concepción de cómo debe funcionar un sindicato y un sector como la educación.

-¿Cómo es esa concepción sobre la educación?
-Partimos de la idea de que hay que mirar el proceso educativo desde una concepción clasista y que hay que mirar por qué tipo de educación hay que luchar y cómo debiera funcionar hoy: recuperar una educación al servicio de las necesidades sociales y no de las empresarias -como se trata todo el tiempo. Se trata de virar hacia las necesidades de formación integral de niños, adolescentes, adultos y de los mayores avances y evolución del desarrollo crítico y científico de la humanidad en su conjunto. Ineludiblemente la educación tiene que ser un proceso crítico y organizada en este punto, con una gestión democrática. Uno de los grandes fallidos actuales tiene que ver con el verticalismo, la imposición de programas y planes que responden a otros intereses sociales. Un elemento transicional que vemos es la idea de nacionalización del sistema educativo. No negamos que deben atenderse y respetarse las particularidades regionales, pero en nombre de eso no se puede desguazar el sistema educativo y que el Estado Nacional no ponga un peso en la educación, así como que no se establezcan objetivos unificados. Y entonces que en Tucumán haya lo que haya, y que en el Impenetrable que a los pibes les enseñen lo que precisen para sobrevivir en el monte y ya.

-Hay una mirada muy enfocada a la necesidad de inserción en el mercado…
-Únicamente, y nosotros creemos en algo integral. La nacionalización es interesante como contrapunto, presentamos un proyecto de ley para eliminar el decreto que barrió con la paritaria nacional docente y pedimos establecer un salario mínimo unificado nacional, como un primer paso hacia un proceso más profundo de nacionalización educativa. Un problema que se arrastra de la ley federal de educación pero que el kirchnerismo con la ley nacional tampoco rompió.

-Más allá de la discusión paritaria, ¿qué efectos produce el ataque desde el oficialismo a la figura docente mientras que por otro lado se habla de la educación como salvación nacional?
-Hay dos cosas: por un lado, está el ataque al docente en tanto trabajador, que es la orientación de Macri y Vidal en el inicio de las sesiones legislativas. Tratan a los docentes como destructores que tomamos a todos de rehenes y alientan la imagen de una ovejita buena que sí da clases sin quejarse. Por el otro lado, está la advertencia hacia todos los trabajadores a partir de estigmatizar a los docentes. Si antes el docente era intocable, ahora lo amenazan: ‘acá hacemos puré a cualquiera que levante la cabeza’. Y ahí es un ataque a la organización sindical en general, no contra la burocracia sindical. Incluso lo de “Baradel sí o Baradel no” se les tornó difícil, porque si no veníamos nosotros. El ataque es a los sindicatos en general, ¿qué diferencia hay entre el Pata Medina y Gerardo Martínez? Uno será más prolijo, pero nada más, por eso vemos que no hay un planteo contra la burocracia sindical, muchas veces repudiados por las bases, sino que a través de ellos atacan a los sindicatos en general. Nosotros tenemos que defender las organizaciones en un equilibrio por la cornisa: en los ataques del Estado contra Baradel, estamos del lado de Baradel.

-Pero hay matices entre Baradel y el Pata Medina, ¿no?
-En un punto sí, claro, los hay. Son burocracias distintas, en la docencia no hay condicionamientos tan lineales como para conseguir empleo. Son burocracias que pueden disimular con alguna elección y asamblea, aunque después se arrepienten…

-Y este ataque oficial, en el día a día, ¿cómo repercute en las aulas?
-Este ataque diario golpea al docente, porque si todo el tiempo te dicen vago, inútil, responsable del problema educativo, ¿cómo te parás delante de un pibe y sos referente y autoridad pedagógica? Y también esmerila el rol de los docentes frente a los padres. Cómo sorprenderse de que haya padres que se sientan habilitados a pegarle a un docente, si las máximas autoridades provocan esa profunda desvalorización del rol que cumplen los educadores.

-La militancia puede ser como una docencia full time, ya Trotsky decía “la vida es hermosa, que las futuras generaciones la libren de todo mal, opresión y violencia y la disfruten plenamente”. ¿Hay una resignación del presente?
-Es que Argentina no te da tregua. Y en los últimos tiempos tenemos un ascenso muy importante y nos obliga a intervenir muy rápido porque aún somos un sector pequeño y no hay posibilidad de bajar la guardia.

“Vemos que no hay un planteo contra la burocracia sindical, muchas veces repudiados por las bases, sino que a través de ellos atacan a los sindicatos en general (…) Tratan a los docentes como destructores que tomamos a todos de rehenes y alientan la imagen de una ovejita buena que sí da clases sin quejarse”

-Vi en una entrevista que tu mamá suele decirte que disfrutes, vos le decís a ella… ¿qué hacés cuando podés disfrutar?
-Estar con mi hijo, que tiene 10 años y por ahora me da bola, así que me enfoco en disfrutar el máximo tiempo que puedo con él. Vamos a pasear, a museos, al cine, a comer y tratamos de viajar lo más posible, que le encanta. Así que este año estamos pensando escapadas de fines de semana. Me hago lugar en la agenda a los codazos.

-¿Te gustaría que milite en el futuro?
-Es una decisión de él. Me resultaría una conclusión natural de su educación y de la coyuntura, pero soy muy poco fanática, estoy en contra de insistirle. Sería falso si dijera que no quiero o que no me parece importante porque uno elige este camino y decir que no me gustaría sería como que no estoy de acuerdo con lo que elijo para mi vida, pero no me desvela.

1 comment

  1. FULVIA FERMINA CONDORí

    Romina es una militante. Es madre. Docente. Sindicalista anti burocrática y Diputada obrera clasista! Que ejemplo ! Ojalá muchas más se multipliquen!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *