Martín Cano. Cómo ve a la medicina un cardiólogo incipiente

 Texto: Lucas Villamil Ilustración: Laura Poggi 

 

Martín Cano tiene treinta años, es hijo de una ingeniera en sistemas y un veterinario y se crió en San Cayetano, un pueblo de 8.000 habitantes en el sur de la provincia de Buenos Aires. Cuando terminó el secundario se mudó a la residencia San José, en la ciudad de Buenos Aires, y empezó a estudiar medicina. No sabe bien por qué tomó esa decisión, ni por qué la mantuvo en el tiempo. Hoy es médico cardiólogo, ve a los seres humanos como sistemas de venas y arterias manejados por un órgano musculoso llamado corazón, y le gusta lo que hace.

-Cuando empezás medicina no sabés muy bien de qué se trata, estudiás por pura voluntad. Recién a partir del cuarto año te empezás a enterar de qué se trata. Yo me empecé a enamorar de la carrera, a sentir que era lo que me gustaba realmente y empecé a verla de otra forma, a estudiar más para el paciente y no tanto para mi. Después terminás la carrera y tampoco sabés muy bien para dónde seguir, todas las especialidades son muy lindas. De nuevo busqué en las primeras materias, en fisiología, qué era lo que más me gustaba del funcionamiento del cuerpo, y era sin duda el corazón.

-¿Hay especialidades de la medicina que requieren un nivel de preparación superior a otras?
-Yo creo que no, creo que tiene más que ver con las aptitudes personales. No cualquiera puede ser cirujano, no cualquiera puede ser cardiólogo, no cualquiera puede estar en un consultorio de atención primaria de la salud, que parece simple pero es fundamental y no cualquiera lo puede hacer.

-¿Qué características de tu personalidad son especialmente buenas para un cardiólogo?
-Lo bueno de un cardiólogo es la practicidad, no dar tantas vueltas, no pensar en lo complicado. En cambio en la clínica tenés que pensar en todas las posibilidades, tener un panorama muy general de los síntomas y de cosas que tal vez para la cardiología no tienen sentido porque le complicarían la vida al paciente.

-¿Cómo es el proceso para iniciarse profesionalmente en la medicina?
-Una vez que te recibís de médico arrancás la residencia, que son cuatro años de formación en la especialidad que vos quieras, cumpliendo un horario que es bastante arduo, que no está bien pago pero que aprendés mucho. Por lo menos en un hospital público son todos los días de la semana, de ocho a diez horas, y un régimen de ocho a diez guardias mensuales. Después de esos cuatro años la verdad es que salís bien formado, estás capacitado para atender en un consultorio privado o hacer una guardia en cualquier lado, pero empieza otra etapa en la que estás vos solo, ya no tenés un jefe de residencia que te va respaldando. Es difícil entrar en un laburo full time que esté bien pago, generalmente se empieza haciendo algunas guardias y juntando cositas.

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-¿Qué mira un cardiólogo en los pacientes?
-Básicamente, el sistema cardiovascular, hemodinámico del paciente, y obviamente el corazón. Generalmente las consultas vienen por presión alta, hipertensión arterial, dolores de pecho, insuficiencias cardíacas -una falla en la que el corazón no puede bombear la cantidad de sangre que necesita el cuerpo para mantener el metabolismo-.

-¿Qué origen tienen esas enfermedades?
-Generalmente son multifactoriales, tienen mucho que ver con los malos hábitos de vida, el tabaquismo, la mala alimentación, el no hacer deporte… la vida de ciudad. Obviamente la genética siempre está de fondo.

-¿No hay enfermedades cardíacas que sean psicosomáticas?
-La verdad que no. Obviamente que la psicología influye en todo. Por ejemplo, un paciente puede tener un pico de presión alta por estar estresado, y eso hace pensar que la psicología influye en el sistema hemodinámico de una persona. Pero en enfermedades estructurales no es tan determinante la psicología.

-¿Cuál es tu visión de la medicina?
-La medicina occidental tiene que ampliar un poco más el panorama. A mí me hace ruido cuando viene un paciente que me dice “estoy tomando esta pastilla para el colesterol, ésta para la presión, ésta para el corazón, ésta para el cerebro, ésta para las várices, la de diabetes”, que nunca falta… Por ahí hay que tratar un poco más cuestiones de base como hábitos de vida, alimentación, la cuestión del estrés, fundamental para mi. Seguramente hay otras medicinas orientales que tendrían muy buena repercusión si las pudiéramos incorporar, pasa que estamos muy occidentalizados.

-¿Hay lugar para ese debate en la academia?
-Justo en la cardiología, no, porque aunque yo no esté tan de acuerdo es la especialidad que más se basa en la evidencia. Y es una de las especialidades que más tratamientos farmacológicos tiene, donde la industria farmacéutica está más presente, donde hay más trabajo de investigación acerca de una u otra droga, y el médico cardiólogo se basa precisamente en la evidencia de que una droga es mejor que otra. Entonces lo que se discute en los congresos, básicamente, es lo que se paga: qué droga es mejor. No se habla de la cuestión de base, una medicina alternativa o una medicina del deporte, que está medio dejada de lado y me parece fundamental.

-¿Y hay conciencia de esto en las generaciones jóvenes de médicos?
-La verdad que nos cuestionamos pero somos como marionetas del sistema. Nos cuestionamos pero lo aceptamos y seguimos recetando las mismas drogas, seguimos siendo los artífices de que este ciclo no pare nunca, por más de que pensemos lo contrario. Hacemos lo que la evidencia dice que está bien, no hay manera de plantearse si hay otra cosa mejor porque no la conocemos. La medicina no te da tiempo de formarte de lleno en otra cosa, para probar aunque sea.

 -¿Cómo ves el sistema público de salud?
-Me parece que los gobernantes tendrían que tirar un peso más para los médicos. No puede ser que un portero gane más que un residente, por ejemplo, y que laburen muchísimas menos horas. Sin desmerecer el trabajo del portero, del plomero o el que sea. Es la opinión que tenemos todos pero nadie se moviliza al respecto. No tenemos un sindicato para nada fuerte.

“Lo que se discute en los congresos, básicamente, es lo que se paga: qué droga es mejor”


-¿Y las instalaciones en que estado están?

-Yo no soy parámetro porque me formé en el Hospital Fernández, sigo trabajando ahí y nunca me faltó nada en cuanto a medicamentos o infraestructura. Por ahí sí aparatología, por ejemplo un electrocardiograma que funcione bien, o personal capacitado tanto de enfermería como médicos. En la guardia hay médicos que nunca hicieron la residencia completa, pero como no hay médicos que quieran trabajar mucho por un sueldo básico, toman a cualquiera o hay amiguismos. En la planta es otra cosa porque se privilegia mucho la formación y los jefes están ahí porque estar en un hospital público dá renombre.

-¿Cómo es una guardia?
-Cuando salgo el viernes después de una guardia de 24 horas en el Fernández no puedo hacer nada, tengo la cabeza explotada. Es un paciente atrás del otro, y pacientes graves que vienen con patologías bastante avanzadas, gente que no se cuida, que no se controla… Los turnos se dan cada tres meses. No sé por qué no funcionan los consultorios a la tarde, solo se atiende a la mañana, el hospital como infraestructura no se explota como se tendría que explotar, y eso pasa en todos los hospitales. No sé por qué.

-¿Cómo despejás tu cabeza después de una guardia?
-No te podés desconectar nunca prácticamente. Yo después de la guardia voy a un consultorio, que la verdad es que no es lo ideal. Después del consultorio me duermo una siesta de diez horas y salgo con amigos. Y ahí, después de toda la semana estresado, mucho límite no hay.

-Se que te gusta la filosofía…
-Si, una tía mía era profesora de letras y me empezó a llevar a cursos de filosofía, y me gustó mucho. Una vez por año hago un curso y además leo libros de filosofía antigua, moderna…

-¿Hay alguna línea filosófica que te fascine particularmente?
-La filosofía es rara. Si estás viendo a Platón te enamorás de Platón, decís ¡qué bueno esto del mundo de las ideas! Tiene razón Platón. Después vas a Aristóteles y ves que el conocimiento se adquiere a través de lo sensitivo primero, después se procesa, después entra la razón… No, no, Aristóteles tiene razón. Entonces después viene Descartes que dice que la sensibilidad no tiene nada que ver: primero yo pienso luego existo, la razón es todo… Y decís: tiene razón Descartes. Y después viene Hume y dice no, no, la razón es una basura, si no lo toco y lo veo no lo creo… Entramos en el mundo del empirismo y decimos: lo cierto es lo que dice Hume. Te vas enamorando y decís que es cierto lo que dice el que vas leyendo. No terminás de saber en cuál te enfocás. Para Nietzche, por ejemplo, la verdadera filosofía está en disfrutar de la existencia, de la belleza de lo que hay. Vivió en 1900, a finales del modernismo, y le dicen el destructor de las estructuras. Va contra todos los sistemas filosóficos, morales y religiosos, y está muy bueno lo que dice. Hace una teoría de la filosofía del arte, dice que la verdadera filosofía tiene que ser la poesía, disfrutar de las influencias orientales como el tao, disfrutar la salida del sol, todas esas cosas.

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-¿Tenés proyectos para el mediano o largo plazo?
-No mucho, estoy viviendo el día a día de la vida de médico. Estoy haciendo un curso de ecocardiografía, estudiando filosofía, me acabo de anotar para empezar a aprender francés… No pienso mucho en poner un consultorio, ni nada de eso. Ahora más bien pienso en irme de viaje. Quiero conocer Sudamérica, que no conozco nada, Europa tampoco. Después del viaje vengo y me estabilizo. Me gustaría formar una familia. Para mi, dejar un hijo en la Tierra es fundamental. Yo pienso así… no se si es por la formación que vengo trayendo o si es un instinto natural…

-¿Ahora estás en pareja?
-No, me peleé hace dos años.

-Hace un montón, te quedaste enganchado…
-Se podría decir que si… no se si enganchado, pero me quedó como una reminiscencia de ese amor que me gustaría volver a sentirlo.

-Y ahora, después de la entrevista, ¿qué vas a hacer?
-Tengo que estudiar. Voy a ir al gimnasio un ratito y después a estudiar. Y mañana tengo guardia, de ocho de la mañana a ocho de la mañana.

8 comments

  1. monica beatriz escobar

    que bueno ..encontrar un compañero de mi hijo………profesional……felicitaciones Martin…..

  2. Que orgullo leer esta nota mi querido Martin No en vano te dedicas a la cura del Corazon Dios te bendiga y Adelante con esta hermosa profesion que hace bien a la gente MI abrazo para vos

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