María Rosa Pallone y la lucha por recuperar identidades robadas: “Me levanto y me acuesto con esta búsqueda que abarca mi vida”

Texto: Gabriel Túñez / Fotos: Daiana Valencia

 

 

Por años volvía una y otra vez al hospital: para curar una herida, un golpe, una alergia, un malestar estomacal. Es cierto que vivir a tres cuadras de allí era una solución para una familia de clase media acomodada, en una época en la que recién comenzaban a funcionar las obras sociales y no existían las empresas de medicina privada. En su infancia, con mayor o menor urgencia, María Rosa Pallone regresaba al Hospital General de Agudos Juan A. Fernández, en el barrio de Palermo, en Buenos Aires, de la mano de sus padres para ser atendida por cualquier síntoma o dolor. Y eso, muchos años después, le llamó la atención.

“Roly” Pallone -así la llamó su esposo porque no le gustaba su nombre- recuerda perfectamente fechas, lugares, nombres y encuentros. Si habla de una persona, la sitúa en un lugar, la describe, repasa algunos fragmentos de la charla mantenida con ella. También cita de memoria leyes, artículos y resoluciones. Es maestra jubilada, tiene 73 años, un hijo y dos fechas de nacimiento.

“Según figura en el Registro Civil yo nací el 23 de agosto de 1946 en la calle Juan Francisco Seguí al 2400, donde vivíamos con mi familia. Pero también ahí figura otra fecha de nacimiento: el 14 de agosto, nueve días antes, en el Hospital Fernández”, dice.

Una de las partidas de nacimiento lleva la firma de dos testigos y la de Bautista Pallone, la persona a quien hasta fines de los 90 “Roly” llamó “papá”; la otra asegura que ese día nació en el hospital una niña sin madre ni padre conocidos a la que se le puso el nombre de Norma Irma. Una NN, resume ella. No es la única en ese limbo. Según estima, en Argentina hay tres millones de personas en una situación similar.

Ese es el principio del hilo de una historia que María Rosa comenzó a tirar por casualidad en un hospital, aunque esta vez no fue en el Fernández. “Un día me hago un análisis de sangre en el Hospital Alemán y me da un nivel muy bajo de plaquetas. El médico que me atendía decidió hacerme otro estudio más profundo. Eso fue en junio de 1998. A los pocos días fui con el resultado a ver a mi médico a su consultorio. ‘Lo que usted tiene es una enfermedad que se llama Hemoglobina S’, me dice. Yo le pregunté qué era eso, obvio. ‘Un tipo de anemia que viene del norte de África, de Marruecos’, me respondió. Yo me paré y le dije: ‘Entonces soy adoptada’”.

La Hemoglobina S es una anemia de células falciformes (ACF) que pertenece a un grupo de trastornos hereditarios de los glóbulos rojos. Principalmente, como supo María Rosa, afecta a personas de origen africano, indio, saudita y algunas poblaciones mediterráneas. La alteración de los glóbulos rojos se produce a nivel de la hemoglobina, que es la proteína que transporta el oxígeno a los tejidos. En el caso de la Hemoglobina S, los glóbulos rojos tienen una forma anormal, similar a una media luna o una hoz, y no como un disco, que es la habitual. Se trata de una enfermedad hereditaria que provoca una fácil destrucción de los glóbulos rojos y, así, afecta al transporte del oxígeno. Eso es lo que causa la anemia. Según diferentes estadísticas, en África, donde es más frecuente la enfermedad, la incidencia varía de 1 a 3 por 1.000 o, incluso, 1 por cada 60 recién nacidos negros. María Rosa dice que no es “negra mulata” sino que su piel tiene el color de los moros. En su casa jamás le dijeron ‘Negrita’ ni hablaban de los negros. “Eso estaba tapado”, rememora.

En aquella casa de Juan Francisco Seguí al 2400 “Roly” se crió con sus primos y “nunca” sintió “ningún tipo de prejuicio por ser negra. Mis padres eran mayores y me cuidaban mucho. Mi papá murió cuando yo tenía 15 años. Pienso que quizás él me hubiera dicho la verdad”, dice.

-¿Cómo continuó la búsqueda de sus orígenes a partir de la revelación del estudio de sangre?
-El día que me enteré de este problema llamé a mi prima mayor para preguntarle si era adoptada. Primero se quedó muda y después me dijo: “Lo único que sé, Rosita, es que yo te paseaba en el cochecito cuando eras chica”. Para mí fue una confirmación. Ahí nomás le corté el teléfono porque yo soy brava, tengo mi carácter. Para llevar la búsqueda que llevo hay que tener las convicciones bien puestas.

Su prima esperó unos minutos para devolverle el llamado y le echó en cara “ese genio que tenés y el tema de los derechos humanos”. “Roly” Pallone asegura que siempre fue militante por los derechos humanos, inclusive durante la última dictadura militar, cuando sufrió el secuestro y la desaparición de dos amigos a los que consideraba como sus hermanos: el arquitecto Marcos Luque y el periodista Roberto Santoro, ambos en 1977.

-¿El poeta Santoro?
-Sí. Yo lo conocí porque era compañero de una prima mía. Estudiábamos juntos en el barrio de Chacarita. Tuvimos una buena amistad. Después de que lo secuestraron preguntamos por él hasta que donde pudimos. Llegamos hasta el secretario privado de (el almirante Emilio) Massera y no hubo forma de obtener información. Y Marcos Luque, que pertenecía al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT-ERP) estuvo de novio con una chica del grupo de amigos hasta que entró en la clandestinidad. Entonces mi familia me asoció a la lucha por a los derechos humanos, como ellos llamaban. Yo siempre fui a la Plaza de Mayo para pedir por estos, por aquellos. Participé de manifestaciones estudiantiles…

Rosa Pallone tuvo que recurrir al testimonio de sus primos para conocer sus orígenes porque su madre de crianza, Petrona Cincualdre, que tenía unos “lindos ojos celestes”, había muerto diez años antes de que conociera el resultado del estudio de sangre.

«El día que me enteré de este problema llamé a mi prima mayor para preguntarle si era adoptada. Primero se quedó muda y después me dijo: Lo único que sé, Rosita, es que yo te paseaba en el cochecito cuando eras chica. Para mí fue una confirmación. Ahí nomás le corté el teléfono porque yo soy brava, tengo mi carácter. Para llevar la búsqueda que llevo hay que tener las convicciones bien puestas»

El 11 de abril de 2001, recuerda “Roly” con precisión, su historia se hizo pública por una entrevista publicada en el diario Clarín y acompañada con una fotografía suya en la escalinata del Hospital Fernández. “Maestra negra busca sus ancestros y la familia calla”, recuerda el título.

La nota periodística “provocó un cisma” en la vida de Pallone. “Como estaba en la guía telefónica esa misma noche empezaron a llamarme personas que como yo buscaban su identidad de origen. Así fue como primero nos reunimos en el bar La Perla, frente a la Plaza Miserere. Éramos unos 10, 15, 20 hasta que el 16 de abril de 2002 llevamos nuestro reclamo a la Defensoría del Pueblo de la Nación, que nos escuchó y nos dio una oficina para funcionar como una organización. La llamamos ‘Quiénes somos’. Este tema nunca había salido a la luz. Nunca un grupo de personas había podido llegar a decir ‘miren que nosotros no nos llamamos así, que fuimos criados por padres de crianza y que estamos buscando a nuestra familia biológica. A partir de ese momento la tarea de búsqueda fue siempre igual: sin prisa pero sin pausa”, asegura.

“Quiénes somos” presentó varios proyectos en el Congreso Nacional para conseguir la apertura de archivos oficiales que les permitiera acercarse a su verdadera identidad, pero en todas las ocasiones fueron perdiendo estado parlamentario. “Queremos un lugar donde el Estado se haga cargo de nosotros. No es solamente llegar a un nombre, que también cuesta mucho, sino qué hacer después”.

En 2006, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó una norma para facilitar la apertura de los archivos en los hospitales públicos y privados de la Capital. Sin embargo, la ley sigue aún sin ser reglamentada. Solo espera la firma del jefe de Gobierno porteño.

Una situación similar vivió la organización en la provincia de Buenos Aires. En 2004 el entonces gobernador Felipe Solá firmó un decreto que creó que el programa provincial “Reencuentros”, que, entre otras cosas, promovió el trabajo conjunto entre la Justicia y los ministerios de Seguridad y Salud bonaerenses para facilitar la apertura de archivos y el cruce de datos. “Roly” afirma que cuando Daniel Scioli asumió la gobernación en 2007 “fue todo a parar a un cajón y no se habló más del tema. Nos dijeron que era un programa que beneficiaba solo a 30 personas y que no iban a seguirlo. Pero según las estadísticas que nos envió en su momento Amnistía Internacional y Human Rights Watch, hasta mediados de los 2000 había únicamente en la provincia de Buenos Aires más de un millón de personas sin conocer con certeza quiénes fueron sus padres de origen. Así que imaginate cuántas debe haber ahora. Entonces nos quedamos sin nada. Mucha gente fue a preguntar por ese programa porque era muy completo, tanto que habían informatizado más de 40 millones de fichas. Cuando se fue Scioli y asumió María Eugenia Vidal comenzamos a mandarle notas y cartas pero nunca tuvimos una respuesta. Hace algunos años comenzaron a interesarse en la situación de los adultos mayores. Yo tengo 73 años y no te das una idea la cantidad de adultos mayores que hay en esto. Empezamos siendo adultos en esta búsqueda. Yo hace 21 años que estoy en esto. Al final nos sorprendió la vejez. Y después el género. Buscamos, aproximadamente, a unas tres millones de mujeres que fueron madres en Argentina. Nuestra búsqueda no es un tango o un bolero que apela a la sensibilidad de las personas. ¡Nos tienen que dar lo que corresponde!”, exige.

-¿Dónde queda registro, entonces, de esos nacimientos?
-Seguro en el libro de partos. Una historia clínica puede destruirse o adulterarse, lo que es un delito, pero el libro de partos es un documento oficial.

-¿Y si se trata de una adopción?
-En las adopciones interviene la Justicia, más allá de que en algún caso se hayan colado datos truchos. Si nosotros hubiéramos tenido una adopción, tendríamos un dato. Eso queda en un archivo, en un registro. Dice, por ejemplo: “Juana Pérez entrega ante mí a su hija nacida en el Hospital Fernández…”. Nosotros estamos prácticamente como un NN.

-¿Y qué tipo de información surge, entonces, del Registro Civil?
-En el Registro Civil de la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, hay un Departamento de Derechos Humanos que se creó durante el gobierno de Raúl Alfonsín para buscar los datos que necesitaban para reconstruir las historias de los desaparecidos por la última dictadura militar. Cuando empezamos nosotros con este tema se abrió un panorama diferente y la oficina no daba abasto a responder nuestros reclamos. Ahí nos daban una partida pero… ¿Qué hacés con eso si no hay nadie que te oriente y que te guíe? Salvo que vos tengas un dato familiar, la punta de un hilo de la que tirar. Parientes que estén dispuestos a hablar. Estamos en medio de una nebulosa. Nosotros no sabemos ni dónde nacimos ni cuándo nacimos. Entonces, tampoco sabemos cuándo cumplimos años. Yo sé una parte de la historia porque me la contó aquella prima, que ya murió. Pero más allá de lo que me dijo ella y del resultado del análisis de sangre, yo creo que algo intuía. Pero todo es muy duro. Yo me levanto y me acuesto con esta búsqueda que abarca mi vida.

-¿Tiene la certeza de que uno de tus padres es negro?
-Era mi mamá, porque según me dijeron la enfermedad de la Hemoglobina S se transmite en el embarazo. Yo se la pasé a mi hijo.

«Nosotros no sabemos ni dónde nacimos ni cuándo nacimos. Entonces, tampoco sabemos cuándo cumplimos años. Yo sé una parte de la historia porque me la contó aquella prima, que ya murió. Pero más allá de lo que me dijo ella y del resultado del análisis de sangre, yo creo que algo intuía. Pero todo es muy duro»

-¿Cómo llegó a su familia de crianza?
-Yo averigüé por todos lados. Tanto que buscaba a personas negras por las calles del barrio. Salía temprano cada día y volvía a la noche. Repasaba casa por casa. También di con los dos testigos que firmaron la partida de nacimiento junto con mi papá de crianza. Uno era el administrador del Hospital Fernández, que cuando conseguí el número de teléfono su hija me dijo que había muerto tres años antes. La otra persona que firmó era una enfermera que se llamaba Elena Ferrer. Yo no la tengo presente pero me parece que en mi casa se hablaba de una Elena. También murió. Un día, un joyero que era amigo de mi familia me contó: ‘Estábamos jugando a la generala y llegó tu papá. Y dijo: traje a una nena del hospital. Le pusimos María Rosa y es nuestra hija. De esto no se habla más’. Nadie preguntó más”. Muchas veces me dijeron: “Rosita, en tu época había mecanismos que no funcionaban”. Pero no todo el mundo se agarraba a un chico así porque sí. Mi familia debía saber los datos de mi mamá de origen.

-¿A qué se dedicaba su papá de crianza?
-Era empleado de la Cervecería Buenos Aires, que quedaba enfrente en la manzana compuesta por las calles Seguí, Cerviño, Scalabrini Ortiz y Ugarteche. Muy cerca de mi casa. La cervecería era de los Bemberg, los fundadores de la Quilmes. En mi casa podía faltar cualquier cosa menos cerveza, malta… También muy cerca de ahí estaba el famoso Palacio Ortiz Basualdo. Un primo mío me dijo alguna vez que ahí trabajaba mi mamá biológica. ¿Qué hacía ahí o quién era? No tengo idea. Podría haber sido sirvienta, qué sé yo. Pero lo cierto es que no me quedó pariente al que preguntarle. Todo lo que sé me lo dijo la sangre. Hace algunos años me hice un estudio en Estados Unidos que me dio que el 18 por ciento de mi sangre es afro, el 40 por ciento viene del sur de Italia y el resto de lo que ellos llaman “la diáspora”. Mi apellido es Pallone. Mis abuelos paternos eran del sur de Italia. ¿No habrá sido que algún familiar metió la gamba? ¿O mi papá mismo? No lo sé. Sin embargo, casi nadie habla. Somos tres millones de argentinos que fuimos apropiados. Sufrimos la adulteración de un documento público, el nuestro, y tenemos la identidad fraguada. Formamos parte del tercer delito más importante en el mundo: la venta de armas, el narcotráfico y la trata de personas. Nosotros buscamos el origen, no la identidad biológica. Porque el origen es todo: político, social, económico, religioso, racial. En la medida que nosotros encontramos nuestra verdad también esa verdad es de todos. Toda esta gente que está dando vueltas por acá que no tiene el origen biológico que cree tener. Y la gente se mira y se pregunta si es parecida a alguien de la familia. Es mucha la cantidad de gente que anda dando vueltas en la vida y que, a lo mejor, es un hermano tuyo, un primo o un hijo mío. Sin embargo, casi nadie habla. Estuvimos nueve meses en la panza de una mujer a la que no conocemos.

1 comment

  1. MONICA GEORGINA BALBOA

    YO NACI EN UN CONSULTORIO CLANDESTINO DONDE SE APROPIABAN .VENDIAN Y ENTREGABAN LOS BEBES RECIEN NACIDOS DE MAMAS ADOLESCENTES TRAIDAS DEL INTERIOR DEL PAIS. ARGENTINA. ERA ESTO EN LA CALLE JUFRE 140.CAP.FED. LA PARTERA OFELIA PINTOS LEMOS.EN MI CASO.X QUE TENIA UNA SOCIA . MI MAMA FUE LLEVADA DESDE CORDOBA X SUS PADRES.CON UN EMBARAZO DE 6 MESES APROXIMADAMENTE. TENIA 15 O 16 AÑOS. Y QUEDO EN ESE LUGAR HASTA EL MOMENTO DEL PARTO.EN LA PARTIDA DE NACIMIENTO FIGURA QUE NACI EL 16.1.1956. SOMOS CASI 30 PERSONAS ENCONTRADAS NACIDAS EN EL MISMO LUGAR.BUSCO MI IDENTIDAD.MI ORIGEN. A MI MADRE.

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