María Riot: “Todo es política, el trabajo sexual también”

Texto: Manuela Castro / Fotos: Alejandra Rovira Ruiz

 

María Riot tiene la piel clara, la sonrisa enorme y unos ojos verdes brillantes, como esmeraldas delineadas por sus dos cejas negras. Habla con el acento híbrido de los argentinos radicados en España y dice que su vida es bastante nómade, que no tiene rutinas de nada y que va viendo en el camino lo que la hace feliz.

Sus puntos de referencia son Buenos Aires y Barcelona. Hace un tiempo decidió que la mejor forma en la que podía llevar adelante su trabajo era viviendo aquí y allá. Es prostituta, feminista, vegana y una de las creadoras de Animal Libre Argentina -una ONG que aboga por la protección y los derechos de los animales-. Además, en Europa es actriz de porno ético: un movimiento de cine xxx que promueve igualdad, inclusión e ideas de guión más elaboradas y artísticas.

María siempre sintió curiosidad por los trabajos relacionados a la sexualidad y, aunque fantaseaba con la idea, nunca imaginó que iba a terminar haciendo de eso una carrera o su día a día. Empezó a los 21 años frente a webcams y a los 22 puso un aviso en internet para hacerse de clientes de carne y hueso. Con el Primavera Sound 2014 como objetivo, juntó plata, y a los tres meses viajó a España a ver a Pixies. Probó suerte con las productoras de allá y con 25 años ya filmó, entre otras, escenas con Abby Winters y Erika Lust, una de las directoras pioneras del fenómeno ético.

-Veo mi sexualidad como un experimento, un lugar donde puedo explorar mis fantasías y las cosas que quiero hacer.

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María dice que, aunque se pueda pensar que es una bomba sexual que se sabe todos los trucos, ella se considera bastante básica. Está aprendiendo de a poco y supone que su fuerte es su personalidad, su pensamiento y lo que hace.

-Mi cuerpo va en segundo plano. Hay tantas chicas con cuerpos increíbles y que hacen tantas prácticas diferentes que yo prefiero destacarme con otras cosas: mi actitud, lo que pienso, o por cómo y por qué hago lo que hago.

-¿Qué es lo que más te gusta del sexo como trabajo?
-Me gusta tener sexo, así que trabajar con mi sexualidad es ideal. Depende de con quién esté, me gusta la conexión que podemos llegar a tener. Conocer las preferencias del otro y las mías, probar cosas nuevas, hacer cosas simples, disfruto mucho de las sensaciones que me produce estar con otra persona. Ver gente desconocida me genera morbo y placer más allá de todo. Pongo el disfrute por encima de cualquier cosa, no hay presiones emocionales, sociales o afectivas.

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-A la hora de los rodajes, ¿apelás a alguna fantasía que te ayude a entrar en clima?
-Suelo pensar en la gente que me gusta, momentos, palabras, películas que armo en mi cabeza. Pero es más que nada el estar ahí lo que me ayuda.

“¿Por qué le ponemos tanta significancia al sexo? ¿Quiénes le ponen ese significado? ¿Qué pasa si alguien no se lo pone?”

 -Algunos directores de porno ético te dan la oportunidad de elegir o te dicen con quién vas a rodar, imagino que eso debe ayudarte a la hora de conectar con el actor o actriz con el que vas a filmar.
-Sí, obvio. De todos modos uno prejuzga. Me pasó de elegir dos personas para un trío y pensar que con una me llevaría mejor que con la otra y fue al revés. Es más que nada la actitud, por eso suelo mirar sus redes sociales. Prefiero a la gente que está más metida en el arte, en activismo o en pensamientos políticos, y que está en el porno no solo por el sexo. Me pasa lo mismo con los clientes y con mis amigos.


-De alguna manera, ¿para vos el porno es una cuestión política?

-Para mí todo es político, el trabajo sexual también. Decidí contarlo públicamente para romper con el estigma, para que la sociedad empiece a repensar por qué hay tantos tabúes y esa doble moral de que poner un precio a un servicio sexual sea tan distinto a poner un precio a un servicio psicológico, por ejemplo. ¿Por qué le ponemos tanta significancia al sexo? ¿Quiénes le ponen ese significado? ¿Qué pasa si alguien no se lo pone? Porque yo al sexo puedo ponerle un significado en mi vida privada y otro cuando estoy con un cliente.

-¿Cuál es la diferencia entre la sexualidad en tu vida privada y la laboral?
-Influyen el contexto y un montón de cosas. En mi vida privada yo elijo ver a alguien más allá de si me paga o no. En ambos casos es una elección por placer propio, pero a veces no tengo ganas de trabajar porque quiero hacer otras cosas. No creo que el trabajo sea lo mejor que nos pasó y algunas veces solo lo hago por la ganancia económica, como todos. Pero a las prostitutas se nos exige que amemos lo que hacemos porque si no somos víctimas, y cuando decimos que lo disfrutamos, se nos acusa con el dedo. Es un poco difícil. Hay varias formas de verlo: hay gente que elige el trabajo sexual como lo elijo yo, porque de todos los trabajos que hay es el que más me resulta, luego hay personas que no quieren serlo pero es la salida más rápida que encuentran, y hay otras que están contra de su voluntad. Eso ya no es prostitución, sino trata de personas. Pero dividirlo y no decir blanco o negro a veces cuesta bastante.

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-¿Qué te gusta más, la prostitución o la pornografia?
-Son cosas distintas pero tienen mucho en común. Ambos son trabajo sexual, pero la diferencia es que soy prostituta por la plata y me metí en el porno por diversión. Si tengo que elegir, elegiría la pornografía que es algo artístico y una forma de expresión que encuentro, que tal vez otros trabajos no me representan. Quiero estudiar cine y poder hacer mis propias producciones en un futuro, ser directora. El porno tiene todo eso que me gusta: sexo, cine, dirección de arte, vestuario, música, un discurso.

-¿Te gustaría traer el porno ético a la Argentina?
-Sí, no por una cuestión nacionalista, porque soy cero nacionalista, sino porque es algo que realmente falta. Existe el porno feminista o ético en Europa, en Estados Unidos y en un montón de lugares, pero acá estamos como bastante atrasados con eso. Hay solo dos directores de porno en el país y son hombres. Los respeto pero creo que es importante que haya una voz femenina, o una visión distinta de la sexualidad y de cómo representarla.

-¿Te gusta ver las películas en las que actuás o te pones muy crítica?
-Generalmente, las veo muy por arriba porque me genera un poco de timidez. A veces no me reconozco. No estamos acostumbrados a vernos a nosotros mismos en esas situaciones, simplemente las vivimos y ya. Pero también las miro para aprender, ver qué gestos o cosas me gustan o no y mejorar.

-¿Sos de consumir porno?
-Miro mucho para ver las ideas, cómo fueron grabadas, cómo está actuando alguien, las locaciones. Consumo más que nada porno de Erika Lust, me gustan mucho sus películas. No las veo para masturbarme, las veo con mi mejor amiga de pijama party. También me gustan productoras independientes como CrashPad Series. Para tocarme, en cambio, suelo buscar gifs en Tumblr o algún video de alguna actriz o actor que me guste.

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-En Teoría King Kong, un libro fundamental del feminismo, Virginie Despentes, la autora, menciona que ella fue prostituta, pero que cuando quiso dejarlo, tuvo una sensación similar a la de una adicción. Dice que lo dejó y volvió algunas veces, que no le fue fácil. ¿Sentiste alguna vez algo similar?
-Teoría King Kong es uno de mis libros preferidos, creo que todos deberían leerlo. Nunca sentí esa adicción pero puedo entender a qué se refiere. En el trabajo sexual se gana una suma de dinero bastante mayor a la que se gana generalmente en otros trabajos, y en un corto período de tiempo. Siendo trabajadora sexual puedo ganar en una semana lo que con otro trabajo ganaba en un mes. Además, el sentirte deseada y el saber que hay gente que quiere verte y pagar por estar con vos, es una sensación que genera empoderamiento, al menos en mi caso. Hubo meses en los que no trabajé y después volví pero no me considero adicta, sino que realmente es el trabajo que, entre todos los que hay, más me reditúa económicamente y más libertades me da. Para mí es ideal porque no quiero que mi vida sea solo trabajar, al contrario, siempre tengo la plata justa y necesaria. Prefiero tener tiempo para hacer las cosas que más disfruto: estar con mis amigos, participar en proyectos que me gusten, viajar y militar, tanto en Ammar como en Animal Libre: una de las cosas que más me importa en mi vida es el trabajar para que las cosas que quiero que sean distintas, cambien, y sé que si tuviera un trabajo convencional tendría mucho menos tiempo para eso.

Hace algunos años, María adoptó una gatita de la calle a la que bautizó Katy, por Katy Perry. El animalito se estaba muriendo de hambre y María, que todavía no era ni siquiera vegana, sintió tanta empatía que se involucró en la lucha por los derechos de los animales y terminó, no solo cambiando su forma de comer, sino que también, fundó Animal Libre Argentina, junto a otros activistas. Actualmente, se encuentra en Estados Unidos realizando un curso sobre biotecnología y comunicación. Fue una de las 24 personas seleccionadas, entre 200 que se postularon, para una beca en la Universidad de Cornell.

000018-Me postulé sin ninguna esperanza, más que nada por curiosidad, y cuando quedé les dije que me daba miedo que estuvieran equivocados porque yo nunca estudié nada relacionado a la ciencia, me dijeron que buscaban personas influyentes con experiencia en comunicación o que hubieran salido en medios y que yo era la persona perfecta para el curso.

-Evidentemente te comprometes mucho con las causas que te hacen sentido.
-Sí, soy bastante apasionada y creo que hay muchas cosas para hacer. No podemos quedarnos en la queja de ver cómo las cosas no funcionan bien, tenemos que involucrarnos activamente para que cambien. No son tantas las cosas que me apasionan, pero cuando algo me llega, pasa a ser muy importante en mi vida y toma mucho lugar en mi día a día.

-Hace algunos años, antes de comenzar con tu carrera actual y tener esta atención por parte de los medios, publicaste una foto en ropa interior en Facebook junto a un mensaje que promovía la auto-aceptación y generaste repercusión en la red social. ¿Ya buscabas, en ese entonces, generar un cambio en la sociedad o fue algo más intuitivo?
-En ese entonces estaba descubriendo el feminismo, el movimiento Riot Grrrl y en mi adolescencia eso me marcó muchísimo. Siempre me sentí cercana a tener un discurso, a plantarme frente a las cosas que nos quieren imponer. Pero realmente no pensé que fuera a llegar a nada y se volvió algo que yo no me esperaba. Un montón de personas empezaron a compartirlo y a hablar de ello. Luego también comencé una campaña en Facebook contra la censura de los pechos femeninos. Siempre me interesó hablar a favor de la libre elección y buscar una sociedad más igualitaria. Está todo relacionado. Aunque sean distintas cosas, se unen en un punto en común.

“Comencé una campaña en Facebook contra la censura de los pechos femeninos. Siempre me interesó hablar a favor de la libre elección y buscar una sociedad más igualitaria”

 -Suena bastante punk.
-Tuve una banda punk de chicas a los 16 años y luego hace dos años tocaba teclados en la banda de Sol Marianela que hace más pop-punk. Me gusta mucho el punk pero sin embargo también escucho pop. Me gusta la música en general. Hay gente que se pone loca cuando le digo que escucho Justin Bieber, y me dicen “¡pero sos punk!”


-¿Qué lugar en tu vida ocupa el amor? ¿Sos enamoradiza?
-Sí, un poco. Igual últimamente estoy aprendiendo a no serlo o, al menos, cambiar la forma en la que me enamoro.

-¿Por qué?
-Porque como viajo mucho y no tengo una vida muy predecible por el momento, no me es fácil llevar adelante relaciones amorosas. También noto que a mucha gente le cuesta estar con una persona que no solo es trabajadora sexual, sino que lo dice públicamente. De todos modos no es algo que me preocupe demasiado. El amor romántico es algo que merece ser criticado y repensado. A mí personalmente me aburrió. Prefiero que me guste alguien y disfrutar de eso sin toda la carga del amor de pareja monogámico y de control que se nos inculca desde siempre. Es algo que no quiero para mi vida. Eso sí, estoy enamorada de mis amigos y de las causas por las que milito. Eso es el amor verdadero para mí.

-¿Te pasó que te rechacen por tu trabajo?
-No que me rechacen pero sí hay una diferencia de cuando no lo decía a ahora. Creo que hay personas a las que les intimida, o me tienen miedo, o que piensan que les voy a cobrar por solo hablarme.

-¿Cómo te imaginás en un futuro?
-Pienso bastante en mi futuro pero tampoco me lo tomo tan en serio, no pienso en eso todo el tiempo. Tengo presentes las cosas que me gustaría ser o hacer, como dirigir porno, seguir en el activismo tanto de derechos animales como de trabajo sexual, seguir aprendiendo, leyendo mucho, viajando con mis amigos. Lo mismo que hago ahora pero en una versión mejorada.

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