Mabel Alessandro es una obrera del arte en busca de la síntesis total

Texto: Nicolás de la Barrera / Fotos: Flor Cosin

 

Lentamente, Mabel Alessandro se acomoda para la entrevista en el sillón del espacio de arte del Banco Ciudad. Es una mañana fría y hace pocas horas que su muestra de esculturas “Mi obra siglo XXI”, está allí expuesta. La noche anterior fue la inauguración, y ahora Alessandro debe moverse con cuidado porque el calzado usado para ese momento especial la llevó a terminar de cola en el piso.

El golpe, por suerte, no pasó a mayores y ahora Mabel Alessandro, 77 años, se entrega a hablar de la escultura y de sus obras, estructuras de formas orgánicas, a veces semicirculares, con curvas y que -en algunos casos- pueden remitir a la figura de la mujer, en mármol, en acrílico o con ambos materiales. Es en el territorio de la abstracción en donde Alessandro se mueve a gusto.

“Ya de chiquita mi papá me veía con inclinaciones artísticas y me decía que haga arte. Yo decía que quería ser maestra, pero de repente empecé a darme cuenta que no me gustaba el secundario tradicional. Me anoté en la escuela de arte, di el examen, aprobé y ahí empecé. Hice la Belgrano, la Pueyrredón y la Cárcova. En esas escuelas hacés todas las disciplinas: dibujo, escultura, pintura, grabado y después te especializás en una de ellas. O sea que desde muy chica empecé a hacer esculturas”.

-¿Una vez que terminó la carrera se dio cuenta de que lo suyo era la escultura?
-A los 15 años dejé la secundaria. Terminé la carrera a los 23 años más o menos y ya me dediqué a la escultura. Me caso y tengo cuatro hijos. Y al tener los chicos me dediqué totalmente a mis hijos y dejé. Y cuando mi última nena tenía diez años volví a la escultura. O sea que hace 30 años que estoy trabajando. Es totalmente figurativa y a través de los años fui haciendo síntesis, síntesis (repite) y ahora es lo que estás viendo. No sé si alguna vez voy a volver a la figuración porque esto, casi todo, es la síntesis de la figura humana. Me fui haciendo abstracta pero a través de la figura humana. Fui haciendo síntesis – síntesis – síntesis. Al principio, por ejemplo, un torso terminó siendo una cola nada más. O dos pechos. Entonces ahí empecé con la síntesis.

-¿Se siente agradecida con su padre de que le haya dado la oportunidad o el impulso para estudiar arte?
-Totalmente, mi viejo iba a La Boca a dibujar con los pintores, pero él nunca hizo exposiciones ni nada. Era un placer para él dibujar.

-¿Por qué hace escultura?
-Creo que es el placer a la forma. Viste que uno tiene fijaciones. Yo me habré fijado en la etapa de chica… siento placer en la forma. Eso no quiere decir que no pinte. De vez en cuando pinto, pero no es el placer que siento cuando termino la forma y la toco, es algo como una comunión con la forma.

-¿Requiere un gran esfuerzo hacer escultura?
-La escultura lo que requiere es mucho oficio. Eso no quiere decir que los demás artistas plásticos no lo tengan. La escultura requiere un tiempo largo hasta que la terminás. La pintura también, pero es un poco más acelerada. Yo tomo un bloque de mármol y hasta darle la forma, primero con la moladora, después con el pulido a mano y hasta lograr el brillo son un montón de horas. Después, ensamblar una pieza con la otra requiere un tiempo considerado.

-¿Cómo piensa sus obras, si es que las piensa?
-Muchas veces es un juego, porque si yo me siento, si yo no me inspiro con determinada forma, no hago nada. Es todo un juego y el hecho de jugar es el placer. Yo tomo la pieza o un trocito de mármol y digo “acá veo algo”. Y te empezás a meter con la moladora dentro del mármol o dentro del acrílico. Pero no pienso qué voy a hacer. Cuando estoy con los materiales, ahí me engancho.

-¿Solo las formas la nutren para llevar a cabo su obra?
-Pienso que el amor es una cosa que prima para mi. El amor entre dos personas, entre los hijos, amistades. Entonces tengo obra que es conceptual, y por ejemplo el mármol tiene la gota negra, que puede ser el semen del hombre, y la profundidad que es el orificio y todos estos huevitos serían lo que genera la vida. Vida puede ser todo tipo de vida. Por eso son los huevos, la mujer y el hombre. Siempre tengo a la vida y al amor como presentes. La negra con una gota en el medio blanca la hice después de muchos meses que falleció mi marido y que no iba al taller y supuestamente ahi es mi marido, yo, y los hijos son la forma blanca que generé a través de los dos. Siento el amor en muchos casos por la figura, a pesar de que no sea vea la figura porque es una síntesis total.

-¿Le interesa que a la gente que ve su obra le quede algún mensaje?
-No, pienso que la visión de cada uno es completamente distinta. Podés ver en una forma algo religioso, o místico, pero mi hija me dice “esta obra, mamá, es un lavarropas”. Jajaja.

-Y toma bien esas interpretaciones.
-¡Pero sí! Me mato de risa.

-¿Hacer escultura es algo accesible?
-No.

-¿Requiere un esfuerzo económico?
-No es muchísimo pero sí es un gasto. Pero está muy cara también la pintura. Es probable que gaste más el que hace un cuadro en óleo, porque están muy caras las pinturas. Y en un cuadro de uno por uno estás gastando muchísima pintura. O sea que en los dos casos requiere un poquito de dinero, de todas maneras siempre fui cartonera. Siempre busco mármoles de descarte, voy a los negocios que venden chatarra y compro hierros viejos porque no me gustan los nuevos, entonces soy muy chatarrera. Trato de conseguir materiales y volverlos a utilizar. Acá hay zócalos, columnas…

-¿A la hora de hacer una escultura cualquier material puede funcionar?
-Sí, me encanta, la madera, el hierro, el mármol y el acrílico. Y al material noble respetarlo. O sea, no se me ocurre si es una madera hermosa pintarla, pero eso no quiere decir que otros artistas no lo hagan y de hecho lo hacen muy bien. Pero en mi caso me gusta respetar el material y dejarle su esencia.

-¿Qué lugar tiene la escultura dentro del circuito de museos y galerías?
-Es menor que la pintura. O sea, yo podría decir que hay muchos escultores, buenísimos, que algunos han sido profesores míos. Pero también hay muchos escultores que no se los ve con una continuidad de obra. Tambièn es más difícil tener una escultura que un cuadro. Las mías son chicas, pueden estar en cualquier mueble, pero hay escultores que trabajan en grande y bueno, tenés que tener un espacio para tener una.

-¿Pero solamente el espacio explica que no haya tanta presencia?
-No, es más difícil, pienso que es algo cultural también. Tené en cuenta que vas a una escuela, a una primaria o a una secundaria, tenés plástica y normalmente se ve pintura. Yo tenía talleres y los hacía trabajar en el espacio pero porque a mí me interesa. He trabajado muchísimo con chicos con el papel maché, hemos hecho cosas hermosas, Pero en la escuela no ven mucho lo que es trabajar en el espacio, trabajan en hojas, en cartones, o en telas, pero siempre en lo bidimensional. La tridimensión no se ve mucho, entonces los chicos no están preparados para ver esculturas.

-En museos y galerías las exhibiciones temporarias y retrospectivas no suelen ser de escultores.
-No es fácil. Se ven retrospectivas más de pintores.

-¿Qué importancia le da a la formación académica?
-Le doy mucha importancia. La gente joven está muy acelerada y cree que esos años de escuela de arte no sirven, pero para mí es importante. Es importante que se preparen en la parte teórica, pero también en la parte práctica. Tienen muy poca práctica en las escuelas de arte, se han reducido, ahora y tienen pocos talleres. Y el arte se hace a través de los años. No sos artista… yo tampoco me considero artista, pero hay muchos chicos que hacen dos años y ya se consideran artistas plásticos. El artista se hace a través de muchos años, pero bueno, ¡ahora es todo tan efímero! Hay artistas buenísimos que hacen instalaciones pero ahora cualquier pibe va y te hace una instalacion por medio de acumulacion de cosas… pero creo que es importante la escuela de arte y que se preparen para muchos años de trayectoria.

-Decía que no se considera una artista.
-Soy una obrera del arte, artista para mí es una palabra muy grande. No, soy escultora nada más. Pienso que artistas son ya reconocidos acá y en otras partes del mundo, que tienen años de trayectoria. Yo soy escultora. y trato de hacer lo que mejor puedo.

-¿Entonces una condición para definirse artista tiene que ser el reconocimiento?
-Para mí no solo reconocimiento sino años de trabajo. O sea, ves que hay gente joven premiada que está en las luminarias, ¿y después dónde sigue? No sabés cuál es el camino que los lleva a tener continuidad en la obra. Pero es lo que se está viendo ahora. Yo estoy en mi camino hasta que pueda seguir haciendo escultura, no sé cuántos años más, pero me siento feliz haciendo lo que hago y no me importa estar en ningún lado, ya viví mi vida.

La muestra de Mabel Alessandro se puede visitar en el espacio de arte La caja de Cristal en la casa matriz del Banco Ciudad (Florida 302) hasta el 30-7.

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