Leticia Mazur, las posibilidades de un cuerpo en el tiempo y el espacio

Texto: Nicolás de la Barrera / Fotos: Natalia Marcantoni

 

Por definición, una retrospectiva implica volver sobre las obras pasadas de un artista. Estas, a su vez, en la práctica, suelen estar asociadas a artistas que transitan los años posteriores a su consagración e incluso, en ocasiones, que ya fallecieron.

Pero la retrospectiva sobre el trabajo de Leticia Mazur (41) que empieza esta semana en el Teatro Sarmiento, rompe con esta idea: a Mazur, este reencuentro con su obra la encuentra en total plenitud y desarrollo: “Por momentos estoy disfrutando de bailar más que nunca en términos de lo que puedo experimentar”, dice ella, coreógrafa, bailarina, actriz y docente,

El recorrido que inició a los cinco años en clases de gimnasia deportiva y que continuó luego con danza, yoga, actuación y canto; con trabajos para De la Guarda, con direcciones de coreografías propias y participaciones en diversos festivales nacionales e internacionales en América, Europa y Asia; todo ese andar ahora se traduce en un autoconocimiento que solo los años y el recorrido dan. “Estoy aprendiendo a cuidarme más, a los veintipico me dolía más el cuerpo que ahora, por ejemplo, y yo me conozco más. Ahora, por lo pronto, la experiencia me está jugando a favor”, explica.

Desde el 2000 investiga las posibilidades de movimiento del cuerpo -encasillar lo que hace en términos como danza contemporánea y similares no es algo que la identifique- y mucho de esa tarea está condensada en la retrospectiva: Watt (2004), La lengua (2012), Mi papá, tu papá, tu hija y la mía (2016), Jugadora muda en bata (2017) y Los huesos (2017). A esas obras se sumarán un workshop y el estreno de una nueva obra: Phantastikón.
Todo forma parte del programa ideado por Vivi Tellas, Artista en residencia, que el año pasado se enfocó en el grupo Piel de lava y en 2016 en el Proyecto Pruebas de la Compañía Buenos Aires Escénica.

-¿Cómo te cayó la propuesta de hacer una retrospectiva, qué sensaciones te generó?
-Me dieron mucha emoción y alegría, también bastante vértigo. En ese momento, cuando (Vivi Tellas) me lo propone no lo podía creer, lo veía todo muy enorme. Hay mucho transitado, uno va haciendo que las cosas sucedan, pero es un proyecto grande, de muchísimo trabajo.

-¿Hay un hilo conductor entre los distintos trabajos que componen la retrospectiva?
-No podría decir que hay un hilo conductor, puedo decir que hay cosas que a mí me interesan en la búsqueda de lo yo investigo. Las obras son muy diferentes entre sí, estéticamente son super diferentes. Luego hay un modo de darle valor a las cosas en escena que son las que a mí me interesan, pero son realmente bien diferentes y eso es lo que me gusta, que estén todas juntas, bah, no son todas, es una selección de obras que hice para este propuesta en particular. A mí me gusta en especial eso, que son bien diferentes.

-¿Cómo es ensayar algo que ya hiciste después de varios años? ¿El público podrá encontrarse con diferencias a lo que hiciste anteriormente?
-Depende la obra. La que tiene más años es Watt, que tiene 15 años, En esa hay una diferencia importante, que es que originalmente bailábamos Inés Rampoldi y yo, que también dirigíamos la obra, pero en este caso no vamos a estar en escena, vamos a estar solo dirigiéndola y convocamos a otras dos bailarinas para que lo hagan. También está Paulino Estela, que es el director del proyecto junto con nosotras. Dentro de la parte musical va a estar Manuel Schaller, y en lugar de Inés y yo están Florencia Vecino y Emilia Claudeville. Y hay un bailarín invitado, Gianluca Zonzini. Entonces esa es una diferencia importante porque son ellas las personas que están en escena. Watt es también la obra que más generó la pregunta de cómo llevarla de nuevo a escena. Finalmente decidimos llevarla tal cual era, porque nos parecía que era lindo, que tenía un valor el relato en el tiempo.

-¿Qué implica esa decisión?
-Si la actualizábamos podía ser una obra de hoy. Con una pintura o con el cine te hacen una retrospectiva y el objeto es el mismo, no cambia. En cambio en arte escénico, como es en vivo, uno tiene la oportunidad de, al darle vida a la obra, llevarla para donde uno quiere. Pero decidimos mantenerle ese valor del tiempo que tiene. Es una obra que une el mundo de la danza contemporánea con el de la música electrónica en un momento donde la música electrónica estaba llegando a escucharse, no era algo tan común como ahora, y entonces esa obra es muy de época en ese sentido. Tiene mucho más valor que cuente cómo era esa época y no querer traerla a ahora, que es más común que en ese momento. La música es la misma que usábamos originalmente, el vestuario también, hay solo un pequeño cambio, pero la estética es la misma, entonces decidimos que haya un viaje en el tiempo. Esta obra se hizo hace 15 años y queremos que se note.

«Es muy lindo lo que pasa en el cuerpo con la memoria. De pronto hay cosas que creés que no te acordás, las empezás a bailar y vuelven, como que estaban en el cuerpo pero si las querías pensar no venían»

-¿Cómo hicieron para hacerla igual, tenían un registro de esto o se acordaron?
-Gracias a dios teníamos un registro porque sino hubiera sido imposible. Sino nos hubiéramos acordado de un modo muy irregular. Es muy lindo lo que pasa en el cuerpo con la memoria. De pronto hay cosas que creés que no te acordás, las empezás a bailar y vuelven, como que estaban en el cuerpo pero si las querías pensar no venían, pero así y todo fue fundamental el video. ¡Menos mal que teníamos dos buenos videos de la obra!

-Vas a estrenar también la obra Phantastikón, ¿de qué se trata?
-Es una obra que se estrena después, el 22 de agosto -la residencia tiene la retrospectiva, el workshop y la obra nueva-, que la empiezo ensayar ni bien se estrene la retrospectiva. Igualmente vengo trabajando hace un montón para la obra nueva, que tiene como tema la relación entre la imaginación y la materia. Por un lado, para mí bailar es esa relación, es como si uno al bailar pusiera en el cuerpo, que es la materia visible en el espacio, lo que pasa por dentro, que es invisible. Cómo relaciono lo que pasa adentro mío que no se puede tocar, que no se puede ver, que no tiene sustancia, y se transforma en cuerpo en el espacio y en el tiempo. Eso es por un lado, y luego hay mucho trabajo en relación al espacio y a los objetos, entonces eso que es invisible y llega a hacerse cuerpo y a hacerse movimiento en el espacio y en el tiempo también es como si pudiera llegar a ser objeto y luego a ser espacio y viceversa. Cómo el espacio puede hacerse objeto, a hacerse cuerpo y a irse al invisible, al interior. Esos son como recorridos con los cuales estamos trabajando. También esta necesidad humana de llevar, de materializar lo que uno imagina. La creación es eso, es necesitar llevar a un hecho, a un objeto o a un acto lo que se te configura adentro, que no tiene forma, no tiene lenguaje, no tiene palabras. Phantastikón es el espíritu imaginativo, es la imaginación como necesidad humana, como fuerza humana transformadora, como fuerza de supervivencia.

-¿Cuál es el motor tuyo cuando pensás una obra? ¿De dónde salen esas ideas?
-No sé (se ríe). No siempre es de igual manera. Un poco tiene que ver con esto que trataba de poner en palabras, que me es bastante difícil igualmente, como que hay algo que siento que tiene que ver mucho con bailar o con la poesía, que no se puede nombrar, una sensación que se configura adentro que me empieza a aparecer un impulso de necesitar ponerle mucho tiempo, trabajo e investigación. Se empieza a despertar una especie de chispa, de pasión por empezar a buscar cosas en la reacción a ese algo, que sería esa llama o idea, que a veces arranca con una especie de sensación de calidades de movimiento que me interesan, a veces tiene que ver con algo más de necesidad de movimiento del cuerpo, con una imagen o con un tema. Por ejemplo con Los Huesos, que es una de las obras de la retrospectiva, yo venía estudiando un poco en relación a la noción de identidad, a cómo se construye una identidad y cómo el género tiene tanto que ver con cómo nos determinamos y si somos mujeres tal cosa, si somos varones entonces tal otra. Todas esas etiquetas que nos definen, tanto nuestro comportamiento y nuestra forma de pensar y lo que pareciera que podemos hacer y lo que no. Entonces desde ahí cómo nos vinculamos, cómo deseamos, cómo imaginamos, Ahí hubo un tema que surgió desde una cuestión más de lecturas específicas y el deseo de ver el cuerpo y de crear un espacio en el cual todas esas reglas no estén operando, como crear un espacio de vinculación de personas donde todo eso no esté en juego. Los huesos partió de ese camino. Pero por ejemplo La lengua, que es un solo que yo hago, también en la retrospectiva, yo había estado estudiando El Libro Rojo de Jung, y a partir de ahí también surgió la necesidad de hacer un solo, el primero que hice. Entonces se van juntando cosas y luego en general es el mismo proceso, empiezo una obra y luego lo que termina pasando es algo que no me imaginaba.

-Pienso al baile como una respuesta a un estímulo, a la música. ¿En tu caso una coreografía la pensás con sus movimientos y después imaginás la música o es al revés?
-Depende la obra, depende la parte de la obra. Hay momentos donde se me aparece muy claro el tipo de sonoridad que tiene un movimiento y hay veces que no, que empiezo a trabajar sin pensar en absoluto en la música. Hay veces que arranco primero con una música de referencia y luego, a partir de ahí, se ve qué se arma con el movimiento. Hay uno de los solos que bailo en la residencia que se llama Jugadora muda en bata y ese fue un trabajo que yo sabía que quería hacer con un baterista en vivo, entonces convoqué al baterista y el primer ensayo ya fue con él tocando y todo el trabajo es en relación a la batería y lo que yo hago con la batería. Pero hay obras donde hay alguien que hace la música original para esa obra y en esos casos de pronto empezamos a ensayar una escena, aparece un clima y trabajo con el músico en relación a ese clima. Luego lo vamos ordenando, o sea, son procesos que cada obra tiene su modo de ir llegando a esa relación entre la música y el movimiento, no siempre se da igual.

«En general es el mismo proceso, empiezo una obra y luego lo que termina pasando es algo que no me imaginaba»

-¿Ubicar tu trabajo dentro de la danza contemporánea es algo que te resulte preciso?
-Yo no siento que sea parte de la danza contemporánea, si eso es algo como un lenguaje.

-¿Preferís no ubicarte en ninguna categoría?
-No. Sí te puedo decir que por supuesto estoy más cerca de la danza contemporánea, lo que pasa es que siento que hay muchas cosas que se llaman danza contemporánea que son muy diferentes a lo que hago, entonces de lo que sí me siento parte es del mundo de la danza que investiga el cuerpo y el espacio, articulándolos con cualquier otra disciplina también del arte escénico. Me interesa el teatro, la performance, trabajo mucho con la música y con la luz, Pienso todo el espacio en el tiempo, y en ese sentido creo que mi zona de trabajo es el cuerpo en el espacio y en el tiempo, si querés llamarlo de algún modo. La danza contemporánea a veces parece que es un lenguaje particular y yo no sé, a veces estaré más cerca de eso y a veces menos. No me importa si me dicen que lo que hago es o no es danza contemporánea. Me gusta ese problema, esa indefinición, esa confusión.

-Tenés además una carrera como actriz. ¿Eso está en stand by?
-No no. Por supuesto no es lo mismo una obra de teatro en la cual no bailo pero hay algo de la actriz que al bailar para mí está siempre presente. No está en stand by, me gustan las mezclas, lo que no se puede etiquetar, lo indescifrable. No diría ‘bueno, ahora como estoy bailando dejo en stand by la actuación’. No me siento de ese modo, siento que la vida es así, bastante caótica y desordenada, lo que pasa es que después uno va buscando métodos de ordenarla para poder hacer lecturas de eso, pero lo cierto es que todo pasa de modo muy desordenado y en simultáneo, así yo pienso mi trabajo también.

-¿Tenés nuevos desafíos?
-Hace mucho que tengo mucho interés en el cine, y siento que es un ámbito que como actriz lo experimenté poco. Me encanta, me dan ganas de investigar lo cinematográfico La verdad estoy muy caliente, por decirlo con la palabra que es, con el cine y es lo que más ganas me da de aquí en adelante para trabajar.

4 comments

  1. Silvia Kremenchutzky

    Hermosa nota que muestra muy bien la originalidad de la obra de Leticia Mazur, así como su sensibilidad y su profundidad. Talento y emoción, que es lo que se ve en el escenario, ya sea que la creadora baile o dirija.

  2. hola! me encanta cómo quedó la nota, gracias! sólo q al querer compartir el link aparece como «sitio no encontrado»
    luego si unx cliquea se piede entrar pero hay una instancia q parece q no se piede acceder al link. no se bien por qué. sólo.les aviso por las dudas. gracias! Leticia

  3. revistaalmagro
    Author

    Hola Leticia! Gracias por tu comentario. Estamos teniendo algunos problemas técnicos con el sitio. A veces, tenés que probar varias veces hasta que aparece bien el link.

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