Horas y horas de respiración y procesos con Lehum Sbarra

Texto y fotos: Mariana Jaroslavsky

 

Esta entrevista duró tres horas y once sesiones de Respiración Evolutiva (RE). A pedido de mi editor amigo me acerqué a Lehum Sbarra, creador de la práctica de desinhibición de la respiración RE, bailarín, practicante y docente de Danza Contact Improvisación; una persona versátil y multifacética. Conversamos, nos entusiasmamos, la desgrabación ocupa 24 hojas e incluye muchos audios de whatsapp. Para que esto no se transforme en un libro elijo algunos extractos y tan solo la primera hora de preguntas y respuestas. Sepan disculpar, fue un encuentro muy pisciano y en la última parte no entiendo qué quise preguntar ni qué me respondió el entrevistado, hice lo que pude. Ahora olvídese de lo que le acabo de contar. Mientras lea, el aire entrará y saldrá de su cuerpo. Acá va.

Un bebé nace. En algunos casos le dan una palmada en la espalda para que comience a respirar, aunque a Lehum eso mucho no le guste. En otros casos más telúricos, lo apoyan sobre el pecho de su madre. Los pulmones se inflan por primera vez de forma independiente. Comienza el baile. Respirar es como nuestra estación de servicio portátil, nuestro enchufe al sol.

Carlos Sbarra nació en marzo de 1983 en Chile y a los dos años se mudó a Palermo, Buenos Aires, cerquita del parque Las Heras. Su madre es escultora y traductora; su padre, músico, guitarrista del emblemático grupo Virus que animaba la joven democracia argentina durante la infancia de Carlos.

Carlos cambió su nombre varios años más tarde en Capilla del Monte, donde se instaló durante su proceso de formación en esto de acompañar a las personas a descubrir la propia respiración. Lehum significa Ojos de Asombro o La Entrega Permanente a lo Nuevo. Asombro, desinhibición, inspiración. Recurre a estas palabras otra vez cuando quiere explicar qué pasa cuando la respiración se conecta. Cuando se conecta con lo que quien respira siente. Entonces se pausa, se acelera, se agita, se profundiza. Muchas veces, cuando lo describe, se le bambolea todo el cuerpo, se corre los rulos largos, sacude la cabeza, vuelve a mirar a los ojos, y sigue.

Este hombre de 33 años te recibe en su casa espacio de Villa Ortúzar con aroma a inciensos, sirve mate con hierbas, un vaso de agua y te escucha, te hace preguntas. Se charla, se siente, se encuentran emociones, pensamientos, razonamientos, hasta que en un momento invita a que te recuestes. Comienza la compañía invisible de quien te observa respirar y te sigue en ese vaivén corporal, en esa catarsis inevitable de cada expansión y contracción del tórax. Lehum se considera acompañante desde hace más de diez años, tiempo en el que dio sesiones individuales a alrededor de 500 personas y formó a 35 como “acompañantes de Respiración”.

-Tu padre es músico, tus actividades son en silencio: las sesiones de respiración… en UnJam (jam de danza contact que organiza con otros tres amigos) se baila en silencio…
-Me viene el teatro en este sentido. Cuando todo se tranquiliza, como con el teatro, cuando mi vínculo con el teatro se vuelve más justo, cuidado, como con la profe de canto esencial, Iris Guiñazú, que me dio datos psico-físico-emocionales, me habilitaba muchos espacios como para que se estabilice cuál es la expresión. Ahí siento que pasó esto, entrar a conocer qué es lo que transmuta, que es la mirada del clown de qué es lo que hay detrás. En la tarjeta del show de clown que hacíamos en Cuerpodeagua, el dúo que teníamos con Joaquín Galleli, decía “del silencio, río de risa”. Y la sensación era esa. Todo bien con el sonido, pero para eso tenemos que entrar en el silencio, ver de qué te estás riendo. Desde chico me llama mucho la atención cuando las personas no pueden evitar tirarse a reírse. Yo lo hago, cada tanto me pasa. Me encanta, termino en el piso, es como un escalón, como un nivel de algo, ¿no? Como alguien que de pronto llora. Tipo, hacés algo y de pronto la persona está tirada en el piso riéndose. Se le está moviendo algo. Eso es lo primero. Cuando empieza siento que se estabiliza con algo del encuentro con el sonido, con algo de valorar el intérprete, verlo desde algo más como un artista investigador, hablar del ego del artista. Un montón de cosas en un punto distintas al rock. Digo, si hablamos de papá, no sé si especialmente mi viejo porque justo dentro del rock él es como muy, voy a decir algo que es raro, muy músico.

-Contame sobre los hitos en tu formación.
-¿Desde que nací?

-Desde que naciste.
-Ahora mismo lo que me aparece es el teatro, el clown. Después, el canto. El didjeridoo fue también algo muy groso.

– Quedás hiperventilado después, ¿no?
-Bueno, sí. Es relativo qué significa hiperventilado.

“Lo que es peligroso es no escucharse. Si saltás la soga tipo Rocky Balboa y no te escuchás y te ponés a entrenarte como loco, quizás a la semana te rompiste los meniscos”.

 -Te cambia el estado.

-Te cambia el estado, sí. Lo del término hiperventilado lo dije porque es un término un poco polémico sobre la respiración así dinámica. Hay veces que hay cierta cosa médica que se dice opuesto a lo que se investigó por otros lados. Por eso.

-Decís que es estar oxigenado simplemente.
-Exactamente.

-Lo que pasa es que quizás uno piensa en una persona que con, no sé, tres bypass empieza de pronto a oxigenarse mucho y suena peligroso.
-No, lo que es peligroso es no escucharse, pero eso es peligroso haciendo cualquier cosa. Si saltás la soga tipo Rocky Balboa y no te escuchás y te ponés a entrenarte como loco, quizás a la semana te rompiste los meniscos. Cosas que pasan cuando hacés algo sin escucharte. Siguiendo con los hitos, después vino la danza, y con la danza vino rápidamente el contact.

-¿Y terminaste en el IUNA?
-Fui tres años, de los cuales cada cuatrimestre hacía una materia (risas). Básicamente iba para hacer dos cosas: para hacer esa materia y para poner unas plantas en un espacio, porque los alumnos no tenían dónde estar. Ahí hicimos como un lugar de encuentro entre personas. En la sede de Sanchez de Loria, que era una fábrica textil, recuperamos un espacio que estaba lleno de escombros e hicimos un lugar de macetas con plantas para tomar mate con personas. Al final era muy gracioso porque era evidente que lo que más me gustaba era hacer eso: tomar mate con personas, llevar plantas, reciclar.

-¿Sigue existiendo ese espacio?
-Sí. Eso es algo también hito para mí. El encuentro con las plantas. Después, el contact fue muy hito. También hubo unas lecturas muy zarpadas. Siempre leí mucho. De más chico tipo Herman Hesse, cuando estaba todavía en la secundaria. Y, es polémico, pero me leí como 18 libros de Osho, siento que tengo una relación con él. También hice Yoga y Tai chi, Chi Kung. Fueron un montón de cosas. Por ejemplo, hice un año de la técnica Fedora Aberastury. Terminé y me fui a Capilla. Fueron muchas cosas que confluyeron en irme donde estaba esa persona, Marisú Luquin, dando las sesiones de respiración “Rebirthing”. Ya me había dado varias sesiones acá en Buenos Aires y terminé todo el proceso allá.

-¿Te instalaste en Capilla sólo por la respiración?
-Sí, de hecho estaba en Paraguay en un encuentro de contact. Ella iba a ir y al final me dice que no, que se queda en Capilla, y me fui de Paraguay a Capilla a dedo con 50 pesos. Llegué y me puse a dar clases de clown y de contact. Volví a Buenos Aires, dejé mi casa, cerré todo acá y me instalé en Capilla un año entero sin salir. Antes, en Buenos Aires, di tres, o cuatro años de clases de clown con Joaco, dos en esa Casa Joven que tenía el gobierno, ¿viste? Y después en Noavestruz, dos años. Ahí fue claro, yo todo lo que recibo lo doy. Con las clases de contact empecé cuando volví a instalarme en Buenos Aires.

  

Dicen que la Danza Contacto Improvisación -esa práctica de movimiento que nace en la sensación de vínculo con otra u otras personas, con el suelo, con un elemento-, nació en Estados Unidos en los sesentas pero encontró su meca en Buenos Aires. Algunos lo asocian a que los porteños estamos acostumbrados al contacto desde el abrazo tanguero. El “contact” fue una fuente de inspiración y amigos para Lehum desde siempre. Allí conoció a personajes como Víctor Truviano, un famoso practicante del pranismo (personas que se alimentan sólo de la respiración y la luz) con quien realizó en Bolivia, durante un recreo de su formación en Rebirthing, una experiencia de 21 días de ayuno líquido y seco.

La soltura de Lehum y su búsqueda, su confianza y vida espiritual lo llevaron a transmutar lo recibido, a sentirse llamado a desarrollar su propia investigación. Según cuenta, la RE está en constante movimiento, cada persona que se suma aporta y sigue modificando este modo de acompañar, un baile sin fin que se renueva en cada encuentro.

-Yo creo que acompaño descubrimientos. Hoy se me figura de esa manera. Espacios para descubrir, para darse cuenta de cosas, para investigarse, para validar. Y eso, generalmente tiene una consecuencia natural de sanación de cosas, pero que prefiero ni nombrar. Pareciera no ayudar tener expectativas de sanación. Lo que observo más es algo de la pregunta. En todo caso, ¿qué es sanar? ¿qué sería sanar un miedo? ¿no tenerlo más o estar en paz con eso?

“Siempre leí mucho. De más chico tipo Herman Hesse y, es polémico, pero me leí como 18 libros de Osho, siento que tengo una relación con él”.

Entonces ahí entrás en descubrimientos. Un viaje de autoconocimiento o desconocimiento. Esto me interesa como me sorprende, porque no lo entiendo. Hay una mezcla entre un no entendimiento y una certeza. Yo tengo una certeza de dar sesiones, por ejemplo. Porque me veo en las situaciones, como te decía al principio, todavía no había terminado la formación y una amiga me dice que quiere hacer el proceso conmigo. ¿Qué es esto de que alguien se abre a uno? Este lugar de correrse del ego es algo que vengo viendo desde muy chico, no que me salga bien, pero lo veo. El teatro es eso para mí. Es vos asumiendo un ego y después te aplauden. La primera vez que hice una obra mía de clown me quedé tres horas mareado. La hicimos detrás del Zoológico, al lado del Jardín Japonés, con Joaquín, se llamaba Muestra Acuosa de nuestro dúo Cuerpodeagua. Pusimos todos nuestros cuadros, pintábamos un montón en ese momento, esculturas en madera, cuadernos escritos con poesía, lamparitas con plantas adentro colgadas de los árboles, una cosa muy bella, algo que re-quería dar. Pusimos una cuerda tensa, hacíamos equilibrio y malabares, con música, clown. Al terminar hubo muchos abrazos, se acercó mucha gente. Cuando terminó eso estaba muy mareado. La gente saludaba, agradecía, agradecía, estábamos desarmando y yo ya no podía hacer nada. Mi profe de canto nos habló mucho de eso. ¿Qué onda? ¿Qué tiene que hacer un intérprete antes de actuar, durante la actuación y después? ¿Por qué no se habla del antes y el después? ¿Qué le pasa al chabón que está encarnando algo? ¿Qué viene a hacer el artista?

-¿Qué viene a hacer?
-Provocar, sensibilizar, generar preguntas y humanizar al humano.

– ¿Y ahí qué te movía más? ¿Lo que querías contar o la experiencia corporal?
-La experiencia de lo que después proyectan en vos.

“Me fui de Paraguay a Capilla a dedo con 50 pesos. Llegué y me puse a dar clases de clown y de contact”.

– Eso con lo que tenés que trabajar después de que termina.
-Claro, lo estaba relacionando con cómo siguió esto. Algo de que secretamente o íntimamente lo vengo trabajando. Como cuando hablo con alguien, ¿qué quiero? ¿impactar, que me preste atención, que me quiera?

Cuando empiezo a ver que la otra persona está mal, me doy cuenta rápidamente de que algo le pasa, algo que lo hace sentir cansado, triste, enojado, o no sentirse presente. Entonces me conecto con eso y voy viendo las maneras de ir con eso siempre. Como por seis años canté un mantra budista.Y daba este mantra. Nam myoho renge kyo. Es un mantra monocorde, tipo taca taca taca taca. Te sentás contra una pared y taca taca taca taca. Y lo compartía, pero después me di cuenta que es un mantra que no es para todo el mundo, que a mí me encantaba. Esa investigación la tuve siempre: cuándo mi yo se agrandaba. Eso está desembocando en este momento en esta experiencia de la RE. Los astrólogos que vi dicen que es porque tengo mucho Urano, como algo que es llamado a ver la actualidad, qué es lo nuevo, cuál es el rayo de inspiración para este momento. Estamos usando la potencia de la red, cualquier persona puede acompañar en respiración. Cada uno que se ubica en ese lugar te va a dar algo especial, el ser testigo de lo que te pasa. Eso fue lo que empecé a ver. Cuando decís de correrme o de que la cosa caiga sobre mí, me doy cuenta de que se sostiene porque es un invento. Nadie necesita nada. La formación que damos con el equipo de RE es un regalo, una creación.

Acompañar al otro a deshinibirse. Darle el espacio para que respire con soltura y se anime a sentir lo que le produce esa liberación. Según Lehum, hay cosas que sólo pasan cuando estamos con un otro. “Nos espejamos. Vos me espejás mucho más allá de lo que querés espejarme. Eso es increíble. Más allá de lo que yo te quiera decir vos vas a entender lo que tenés que entender. Tremendo.”

-¿Seguís respirando con tu maestra?
-Es argentina, una piba del sur del Conurbano. La primera sesión fue en la casa de su mamá, con la que ella tenía una pésima relación. La sesión fue en una habitación con cajas, olor a humedad, lo menos sesión… Sin embargo, bueno, ella es un encanto. El Rebirthing está muy asociado al nacimiento, lo que forma es la estructura del nacimiento, revivir el nacimiento y su reescritura. En un momento muy importante donde la comunidad más innovadora científica médica se estaba dando cuenta de las consecuencias de un parto deshumanizado, cuando todavía no se hablaba de parto humanizado. Por lo menos, no le pegues nalgadas cuando nace. Básico. O más sutil: che, el bebé piensa, no verbalmente, pero piensa y esos pensamientos son conclusiones que se traducen en sentimientos. O sea, no un pensamiento en oraciones que se construyen, sino como conclusiones. Tipo “este lugar es hostil”, “para vivir tengo que luchar”. Una conclusión. Renacimiento. Ellos sí son terapeutas, están con la sanación, yo por eso me abrí, no me sentí tan empatizado con eso, aunque lo valoro muchísimo también. Con ella, con Marisú, respirás al lado de ella e inmediatamente está leyendo tu nacimiento. Estás viviendo tu nacimiento siempre. Ella hacía nueve años que daba sesiones y no había dado ninguna formación. Para mí, sus sesiones son calidad mil. Y le pedí que me enseñara, que diera formación, ella todavía no le había dado a nadie. Siento que a lo que me llevan tus preguntas es a esto del ego y la identificación. Ahí está todo. Marisú es especial para mí, pero quizás para vos no. Descubrir eso es maravilloso porque no hay mejor ni peor. La red de la red es otra red también.

 -Para confiar en la red, parecería que hay que saberse pieza de algo. ¿En dónde te movés? ¿Elemento de qué sos? ¿En qué confiás?
-La creencia en la que estoy es “qué pasa si puedo ver que son creencias, primero”. ¿Me sirve esta cosmovisión ahora?

“¿Qué es sanar? ¿Qué sería sanar un miedo? ¿No tenerlo más o estar en paz con eso?”

En mi cosmovisión está que es valioso este momento, que es valioso conversar, esto que me enriquece y que te enriquece. ¿Me sirve esta visión para este momento? Sí. ¡Buenísimo! No solamente de utilidad. ¿Potencia mi vida esto?

-¿Dudás?
-Todo el tiempo.

-¿Y qué haces?
-¿Con las dudas? Llamo a algún acompañante de RE. Voy aprendiendo a pedir ayuda, me dejo acompañar por personas y por la vida, en el fondo. Me gusta contemplar la duda. Por ejemplo, otra cosmovisión que uso bastante porque va siendo bastante imbatible -sin embargo, si encuentro una mejor, ¡la cambio!- es: todos los elementos son inteligentes. Entonces, la duda también es inteligente. Nunca lo expresé así, pareció una frase hecha. Se me suele expresar más o menos así. La duda como una emoción, por ejemplo, un patrón corporal, ¿para qué está? No porque tenga que saber para qué está, si no que me pueda ubicar en que eso tiene una función en este momento, o varias. Una coherencia con un movimiento.

“Me enamoro de prácticamente todas las personas con las que bailo”

-Me imagino que en el camino que venís recorriendo atravesaste oscuridades personales.
-Se me desprende otra cosmovisión de esta que también parece imbatible, pero que si aparece una mejor, también la cambio, que es “el otro es un espejo, el otro no existe”. Aunque, paradójicamente, sí existe.

Hay una cosa de que todos somos únicos, pero a lo que voy es que con las sesiones de RE y con tu pregunta se me viene eso de que me traigo a mí mismo a través del otro. En ningún momento me planteo “qué bien que lo hago”, aunque el feedback siempre está bueno. Pero no se sostiene sobre eso. Lo que hace que se sostenga es que yo puedo aprender. Parece medio individualista o egocéntrico, pero siento que tiene un orden. Cuando el otro te trae algo super intenso es porque yo soy el intenso, no el otro. Por ejemplo, alguien trae justo el problema de la comunicación en la pareja y me doy cuenta de que yo en realidad nunca me comunico, y ves que la persona entró en un espacio estrecho, a lo que se le dice angustia, por angosto, está viendo sólo ese caminito, está en ese estado y me lleva a mí al estado “no tengo idea de cómo acompañarte”. Todo lo que yo creo que se, no es. Y me queda algo como “yo estoy acá, no te voy a solucionar nada”. Yo estoy acá, tocaste un lugar que tenemos todos. Cuando veo las situaciones y me ubico en que lo que el otro me está trayendo, es mi próximo crecimiento. Son cosmovisiones que están siendo imbatibles.

-¿Qué pasa cuando bailás contact?
-Es como cuando respirás desinhibidamente, dinámicamente con unas mínimas direcciones o focos, se hace muy evidente lo que te pasa, lo que no te pasa, lo que escondés, lo que no. La sinceridad se pone en primer plano. Con el contact hay algo ahí muy similar. Si estás temeroso, si estás abalanzado. El porqué vas al piso de determinada forma, se te muestra y se te pone enfrente. Cuando empiezo a ver un campo de estudio ahí más gradual, más felino. Eso de intimidad con la gravedad y la animalidad en uno, y con el otro. Para mí básicamente esto desemboca en juego. Ahí las sensaciones son entusiasmo, intrepidez, enamoramiento. Me enamoro de prácticamente todas las personas con las que bailo.

-¿Hay una licencia para sentir el presente?
-Licencia y desafío. Ya sea que te decís que sos un meditador zarpado o un artista muy comprometido (risas), si entrás a la improvisación te vas a encontrar con el presente, con tus patrones, con lo no presente que estás, con lo que te repetís en el movimiento. ¿Por qué ya hice tres veces el mismo movimiento en un minuto? Si estás comprometido con la improvisación, te va a empezar a laburar ahí. Esto viene porque es uno de los juegos que me convocan y porque contaba esto que de pronto me enamoro y es algo que lo hago en el presente. Si yo tuviera que resumir todo lo que me pasa es: no se. Y por lo tanto, como no sé, puedo investigarlo. O puedo ir descubriendo qué pide cada momento.

2 comments

  1. Ana Freixas

    Apasionante!…me llegó al alma la posibilidad de incorporar en cada encuentro la conciencia de algo tan intangible como el aire que respiramos y el ayudar a respirar es un continuo nacimiento…y la duda es el continuo aprendizaje… GRACIAS!!…me dieron aire para seguir adelante…!

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