Femigangsta: Derecho, redes, música y poder

Texto: Sofía Gómez Pisa / Fotos: Lucas Gosende

 

“Despertarme pa’ arruinar / la sabana de tu cama / se que no hay black out / si nos miran no hay drama”, dice uno de los primeros versos de Pajaritos, uno de los últimos temas de la ahora cantante Femigangsta, quien como muches otres ganó popularidad a partir de las stories que protagoniza en Instagram desde su cuenta @femigangsta, que suma más de 202.000 seguidores.

Era fines del 2015 y la desesperanza rodeaba las cabezas de por lo menos la mitad de los argentinos. Había un empresario neoliberal en el gobierno y pocas formas contraculturales para combatirlo. En ese contexto, algún que otro tweet, en este caso un rap, fueron las acciones que se necesitaron para convertir a esta oriunda de Neuquén menor de siete hermanos en una influencer destacada.

“Bienvenidos al pijazo bien en seco / al país gobernado por muñecos / Si tiene que venir Cavallo a asesorar / veo el fracaso del modelo / el dolor cuando el Estado / abandona a sus abuelos”.

“Las familias agolpándose en el suelo/ ya vi tanto que me perdí pobreza cero/ Podemos vivir mejor dijo el forrazo de Larreta / y festejaron todos juntos que la deuda está de vuelta”.

Son solo algunos de los versos que nos dejó el “hit del invierno” llamado “Sobre las cartas la mesa”, que data del 2017.

-Llevás el nombre de una de las filósofas más importantes del marxismo del Siglo XX… Agnes Heller…
“Recién me enteró, me haces sentir ignorante“, dice Agnes Simon, quien se define como una coleccionadora de “Agnes”.

Femigangsta está sentada ahora en un bar de Villa Crespo, en zapatillas, y es difícil ignorarla. Haciendo gala de una belleza muy propia, los presentes parecen inclinarse hacia su brillo, su singularidad y una manera de andar que pone ansioso a cualquier transeúnte. Lleva un vestido vintage que le prestó su madre y que, confiesa, “nunca había pensado ponerse”. Su mente y sus looks son fluidos, al igual que la autoridad con que habla de todos los temas. Quizás por su paso por la facultad de derecho en la UBA y su titulación como Abogada Penalista. Fanática arrepentida de Sábato, se autodefine como “polirubro”.

Hace muy poco tiempo los tweets pasaron a ser música elaborada en pequeños singles ahora escuchables en Spotify. “En tiempos como este, el silencio se convierte en una traición”, dice absorbiendo su copa de yogur con cereales.

-Estudié derecho en la UBA porque egresé del secundario muy chica, a los dieciséis años. Al principio quería hacer Ciencias de la Educación y mis papás tenían mucho miedo de que sea docente -ya sabemos las vicisitudes que viven les docentes-. Mi papá era abogado y de alguna manera me fueron torciendo para seguir el mandato, si bien no tengo hermanos ni abogados ni abogadas. Me recibí hace un año y pico, y la UBA me dio facilidades económicas.

Al preguntarle por la conexión entre el derecho penal y el empoderamiento femenino, Agnes dice: “El derecho penal es interdisciplinario, gracias a él me encontré con el feminismo, entre otras disciplinas como la historia y la filosofía. Gracias a Julieta Di Corleto, de Derecho Penal y Género, fue que lo conocí, habiendo sido quizás la feminista menos pensada de la cursada. Me sentí muy incómoda en la materia y por eso me encantó. Yo no podía creer que no le gustaba a la profesora, y eso me generó la inseguridad, al no poder ganarle el corazón a la profe”.

Antes del estallido de los raps en contra del gobierno de Mauricio Macri y de convertirse en la actual “La de los labiales”, Femigangsta conservaba un perfil bastante bajo en la cuenta @besuchis, abrumada porque su padre pudiera acceder, al igual que miles de personas, a su verdadera personalidad.

“Recibo muchos mensajes de odio por ser “la chica de los labiales”, la gente no sabe que vengo de un pueblo, que mi viejo era pobre, que vengo de calles de tierra… se quedan con la superficie”. En su cuenta de Twitter, Agnes denuncia cosas como esta: ”Qué difícil tener que estar permanentemente evitando fechas o bajándote de cosas porque los varones del lugar violan o violaron, golpean o golpearon… con lo fácil que es no abusar sexualmente de un tercero, ¿por qué?”. O algunos más irónicos como: “Che, pero qué les pasa a las marcas de ropa interior y bikinis? Si me vas a cobrar ocho lucas un pedazo de tela sumergible exijo de mínima que ante la amenaza salga gas pimienta de los pezones”.

También es relevante recordar su participación musical con Ofelia Fernández, donde canta: “Voy rimada y encendida / voy quemando las sotanas/ bajame la persiana que el machito está con miedo / no le gusta imaginar que se termina el medioevo / Uso la mierda que tirás / y me enaltezco como artista”

Desde su cuenta, además, inventa personajes como “Pablo”, el hombre decontruide, utilizando sutilmente la ironía. Sin embargo, al preguntarle por la escucha que puede tener un líder de opinión en base a su imagen contesta: “Yo creo que hay personas que son más escuchadas que otras, es una pena que sea así. Sucede que las personas son muy visuales, y eso determina si prestás o no atención”. Y agrega: “Zaffaroni tiene una postura muy interesante al respecto de esto que tiene que ver con la defraudación de rol, es decir, si vos ves un chico en la calle con gorrita medio morocho y con conjunto deportivo vas a esperar que te robe, si no te roba hasta vas a enojarte un poco“, dice entre risas. Y sigue: “A partir de lo visual es que uno toma determinadas decisiones. A mí cuando la gente me ve maquillada y tuneada no es que se me escucha más, de hecho se me manda a la mierda“.

“Con el tiempo -dice- comencé a ver la imagen como algo performático. Lo performático del género a esta altura de mi vida me está haciendo encontrarme, va fluctuando, soy una persona fluida. Ya no me hago tanto ruido, que la gente opine. Las personas no son la verdad. El otro día leí algo interesante sobre la psique de las personas, decía que el estado de madurez de la mente llega a los 25 años, y yo estoy por cumplir 26. Estoy pasando por un periodo muy analítico de mi vida. A veces me siento de una manera, a veces de otra”. Mientras habla Femigangsta, en el bar comienza a sonar Promesas sobre el bidet.

Al hablar sobre las redes sociales como aliadas de la cuarta ola feminista Agnes dice: “Me cuestan mucho las redes sociales. No parece, claro, porque estoy sentada acá en esta entrevista por ellas. Creo que son un pequeño portal donde la información no se agota en ellas. Lo que intento hacer es generar diálogo, despertar preguntas. Las redes sociales hacen ruido pero las cosas no se agotan allí. Es una superficie que no te termina de mostrar nada concreto. Sigo creyendo en el cara a cara”. Y agrega: “Es importante un buen acto de disociación entre la persona que sos en redes sociales y la que realmente sos”.

 

“Si no vas a hacer la mejor en lo que hacés, no lo hagas”, dice Agnes al hablar de su paso por la industria de la música. “Espero no sonar como los artistas que yo escucho, sino amar mi proceso personal, sabiendo que yo también puedo hacer música, más allá de mis ídolos e ídolas”.

Entre sus influencias se encuentra lo que ella llama “músicas viejas”: Fiona Apple, Etta James, Billie Holiday, Aretha Franklin, Minnie Riperton. Confiesa que se siente atraída hacia otras mujeres, lo que llevó a que la tapa del single “Pajaritos” sea, justamente, una mujer bajándole el cierre del pantalón a ella. El gran momento anti-narcisista de su incipiente carrera musical, ya que eligió que su video sea protagonizado por una bailarina y no por ella misma. “Pajaritos tiene que ver con la liberación sexual. Mi amor no es de ningún hombre mientras mi tanga se divierte, como exclama la canción”. El mismo desdibujamiento de su persona podemos verlo en el reciente video de YASÉ, filmado a través de las respuestas sobre el amor y los vínculos de once personas.

“Jurábamos algo divino / y ahora me maquino fumando en la calle / ahora ya sé que no es tan fácil / ahora ya sé que olvidás fácil”

-Yo no quiero decir algo que le rompa el corazón a nadie – dice al preguntarle qué le diría a las jóvenes que la siguen en redes sociales – no creo que nadie puede hacer algo solo, todo tiene que ver con un contexto socioeconómico y cultural. Hay determinadas cosas que son consecuencia de un malestar social que no se las puede poner nadie al hombro. Las cosas no son tan sencillas como cambiar el mundo. Si creo que es importante fijarse antes de darle cosas al afuera, fijarse qué está adentro. Siento que hay que ser una persona con mucho equilibrio y seguridad. Es muy difícil todo. A mí me hubiese gustado que alguien me diga la entereza que hace falta y la seguridad, para que al opinar la gente de vos sin una personalidad definida, no te haga daño. Creo que para exponerse, no te digo para cambiar el mundo, hay que estar preparado para que la gente opine de vos, y la gente es muy cruel.” Y agrega: “Existe una frase del Fausto de Goethe que a mí me ayudó mucho: “Yo con el poder de la verdad mientras viva conquiste el universo”. Para Agnes, eso significa: “Cuando vos encontrás tu verdad, y encontrarás lo que realmente querés hacer, el universo confabula a tu favor”.

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