El exitoso crítico internacional de rock que se quedó con ganas de ver a la Mona Jiménez

Texto: Caro Cabana / Fotos:  Prensa Caja Negra y Adriana Bianchedi 

 

Shock and awe es el título del último libro que el británico Simon Reynolds vino a presentar en su segunda visita a Buenos Aires. La frase, que podría traducirse como conmoción y pavor, fue asociada con la técnica militar de dominio rápido que lleva el mismo nombre, famosa por la operación Tormenta del Desierto en la Guerra del Golfo de 1990.

“Una metáfora de mal gusto”, se lamentó el periodista de rock en su clase magistral que tuvo lugar en el CC San Martín. Reynolds -quien estuvo en la Argentina invitado por Caja Negra, su editora en el país- contó que la elección tuvo más que ver con lo que provocaban las presentaciones de algunos artistas del glam, como las que proyectó en la pantalla gigante de Alice Cooper en la televisión de los 70’.
Muchas personas preguntaban para qué era la fila que llegaba hasta la vereda del centro cultural. Este historiador formado en la Universidad de Oxford, que escribe sobre música y cultura popular, tiene cuatro libros editados en el país y muchos seguidores que colmaron la capacidad de la sala.

-Leí en una entrevista que alguna vez tuviste dudas con respecto a escribir sobre música.
-Bueno, sí, todos tenemos dudas existenciales, en el sentido que cualquiera que escriba o se dedique al arte puede tener. Si esto importa, si vale la pena hacerlo, cuánto durará. Pero desde hace relativamente poco pienso que todo lo que podés decir sobre música, si me lo estoy tomando muy en serio, si estoy sobreestimando su importancia, no importa. Decidí que lo que realmente importa es el entusiasmo o el interés por algo, y que eso es algo válido por sí mismo. Que el mismo proceso de hacerlo es emocionante, de hecho escribir es bastante duro para mí, pero el antes de ponerme a escribir, cuando lo estoy pensando, es excitante. Después la sensación de haber terminado también lo es.

-¿Cuántos libros escribiste?
-Hice seis pero algunos son más como recopilaciones. Los libros propiamente dichos, con cosas todas nuevas, son Sex Revolts (escrito con su esposa, Joy Press), Energy Flash (sobre techno), RipIt Up (postpunk), Retromania y el libro del glam, como cinco.

-¿Y cómo ves tu proceso creativo?
-Bueno, es como cuando empezás a ver la conexión entre las cosas y los patrones emergen, o tenés una nueva idea, o salís con una explicación que en ese momento parece convincente. Eso es estimulante. Y después, más tarde, podés cambiar de opinión, podés pensar que esa banda fue importante o me equivoque o algo así, pero seguís para adelante. Por otro lado, muchas veces estuve en conversación con otras personas, no en un sentido literal, o a veces sí, como cuando trabajaba en la revista pasábamos mucho tiempo hablando de estas cosas en cafés y bares, pero estaba en conversación con otros escritores en el sentido de que escribía en una revista y alguien decía algo y vos lo tomabas la semana siguiente, podías basarte en su argumento o podías estar en desacuerdo. Y después tenía la misma sensación cuando hacía el blog, era la misma energía, y era una mezcla interesante de gente que no eran escritores profesionales, que tenían blogs y había un par de profesionales que teníamos blogs y nos divertíamos más ahí. Como por ejemplo en mis libros tengo una lista bastante larga de agradecimientos y en general digo que el libro se armó por los argumentos y conversaciones que tuve con varias personas. Es un aspecto del trabajo que disfruto mucho, como también disfruto esta parte de salir a hablar con la gente sobre el libro, y muchas veces lo que pasa es que la gente me confronta con desacuerdos y ahí se me ocurre una mejor respuesta que la que quedó en el libro. Por lo que a veces puede ser un poquito frustrante, como que me hubiera gustado haber pensado en eso antes. La escritura es ambas cosas, una sensación individual de excitación y hay un aspecto social también. Por eso no parece como una pérdida de tiempo que en cien años nadie va a recordar, o en diez años. Mi entusiasmo o las interacciones con otras personas son válidas en sí mismas, que es lo que creo que piensa mucha gente sobre lo que hacen con su música, arte o lo que sea. Lo hacen porque disfrutan el proceso pero también porque les gustan las respuestas y las discusiones.

“Vi esta banda, Los Espíritus, realmente me gustaron, estuvo bueno, y la última vez que estuve acá varias personas me dieron discos y mis editores me hicieron escuchar varias bandas como Sumo, Virus, Los Brujos”

-¿Das clases?
-Di algunas clases. Este año di un curso de escritura sobre música, y di muchas charlas. Me gusta bastante. Era muy tímido hablando en público, y tampoco era muy bueno pero creo que fui mejorando. Me fui relajando más. Un ejemplo de eso es que recientemente di una charla, de hecho era sobre glam, y tenía que citar unos versos y me mandé, eran de una canción de Bowie, y los canté. Empecé: “fame, fametakesyouwherethings are hollow”. ¡Después no podía creer que lo había hecho! Y me reí por el resto de la charla. Fue una buena movida para la audiencia y hasta pensé en usarlo en mis charlas, pero la espontaneidad del asunto fue lo que funcionó.

-¿Todavía te entusiasma?
-Es disfrutable. Lo que más disfruto son las preguntas, es realmente muy bueno porque tenés que pensar en el momento y también muchas veces te hacen una pregunta que no hubieras pensado en un millón de años y te deja pensando.

Las fotos de prensa parecen antiguas para un hombre que pasó los cincuenta, sin embargo personalmente Reynolds confirma su aspecto treintañero. Muy amable en todo momento, con su acento británico levemente aplacado por los años de vivir en Estados Unidos, muestra su generosidad poniéndose a pensar en cada pregunta y no queda satisfecho con respuestas cortas.

-¿Tocás algún instrumento?
-En realidad no. Cuando era chico tocaba el piano bastante mecánicamente, por lo que puedo tocar un poco el teclado. El teclado es el instrumento más fácil de tocar, ¿no? Porque es como matemático, seguir una melodía simple es bastante fácil.

-¿Escuchaste música de Argentina?
-Vi esta banda, Los Espíritus, realmente me gustaron, estuvo bueno, y la última vez que estuve acá varias personas me dieron discos y mis editores me hicieron escuchar varias bandas como Sumo, Virus, Los Brujos. También sé un poco sobre música electrónica argentina de los comienzos, porque estoy muy interesado en la música concreta y la primera música electrónica. Y hay unas pocas personas aquí en Argentina que hacían esto. Ayer me llevaron a una exhibición de música electrónica de los comienzos (Klang, CCK). Había nombres que nunca había escuchado antes, había escuchado algunos como Edgardo Cantón (chileno), Mauricio Kagel y América Latina en general tiene un montón de pioneros de la electrónica como cubanos, peruanos, chilenos. De hecho tengo un post en mi blog al que llamé “chilectrónica” por todos esos músicos avantgarde chilenos que encontré. También he escuchado algo de tango obviamente, sé que es una clase de música que tiene un muy amplio espectro, por lo que no creo haberlo captado del todo, honestamente. Otra cosa de la que me hablaron, que me hubiera gustado poder ver, es el cuarteto. Me contaron de la Mona Jiménez, pero nos enteramos que él comienza a tocar a las 3 de la mañana, y por mi agenda era imposible hacerlo. Pero me contaron que un antropólogo hizo un estudio sobre el fenómeno del cuarteto y suena muy interesante como una forma de subcultura.

-¿Cómo afectan a la cultura musical las plataformas como Spotify?
-Yo mismo las uso bastante seguido, las uso cuando trabajo en mi computadora, puedo escuchar cosas que en realidad tengo porque no quiero buscar el CD, porque me tomaría 10 minutos encontrarlo, estás sentado en tu silla y a veces es más conveniente. Algunas veces escucho discos nuevos que sé que no quiero comprar, pero los quiero escuchar para estar al tanto de la conversación cultural, o cuando estoy escribiendo un artículo, como cuando hice el artículo sobre la historia Virgin Records, que fue una discográfica muy interesante en los 70’, algo tenía en mi computadora como archivos, algo ya lo había comprado, pero era más conveniente hacer una playlist gigante de las cosas que habían sacado en esos años. Para mí hay una sensación de familiaridad, como no pagas por ello, no tenés esa sensación, entonces capaz lo escuchas una sola vez. También te lleva a escuchar música de una manera rara, podés pensar nunca escuché bien a Joni Mitchel, voy a poner todos sus álbumes uno detrás de otro para escucharlos, esta es una muy mala manera de escuchar a cualquier artista porque, bueno, la manera ideal sería en vivo, con un gap de un año entre cada álbum que te hace crecer el amor por cada cambio, y después hace algo más jazzero y vos: ¡Wow, no me esperaba eso! Y es parte de tu vida, esa es la mejor manera, pero aun cuando es música del pasado, poner todo en una secuencia es una mala manera. Internet hace muy fácil hacer eso, podés usar youtube para hacer eso. Todos esos álbumes enteros ahí, y podés ponerlos todos en una playlist y escuchar todo lo de un grupo como XTC, en algunos aspectos es bastante interesante porque hacés una artista así, sólo con un click, todo un día escuchando a XTC, y pasás por todo el arco de ser bastante punk a más psicodélico y retro, pero creo que es una mala manera de escuchar música realmente porque deberías tomar cada disco y digerirlo.

“Me contaron de la Mona Jiménez, pero nos enteramos que él comienza a tocar a las 3 de la mañana, y por mi agenda era imposible hacerlo. Pero me contaron que un antropólogo hizo un estudio sobre el fenómeno del cuarteto y suena muy interesante como una forma de subcultura”

-¿Creés que afecta la forma en que se crea la música?
-No lo sé. Parece que hay un fenómeno ahora de gente que hace discos muy largos, con muchos tracks, porque cuantos más tracks se aumenta el número de reproducciones. Es como si sos fan de Drake, vas a querer escuchar los veinte tracks en el disco, y tanto si lo reproducís online o lo comprás como un archivo, todo suma al total de streaming, por lo que no hay razón para no tener veinte temas en un disco. Aunque hubiera sido mejor tener los mejores trece temas. Entonces grandes artistas están tratando de incrementar sus ganancias haciendo discos muy largos. Y también alguien como Ed Sheeran, lo que pasa es que cada track de su álbum va a los pop charts, entonces son todos singles. Entonces hubo una semana en la que 9 de 10 canciones en los charts británicos eran de un solo artista, eso es un poco extraño. Y de alguna forma también contaban con eso, querían que Ed Sheeran eclipsara la música popular, que no haya nada más que Ed Sheeran en los charts, y eso es una especie de logro, eso demuestra cuán grande es Ed Sheeran, ¿no? ¿Se escucha acá? En Estados Unidos bastante, pero en Inglaterra es masivo. Yo mismo no puedo entender su éxito. Sí, no sé, el streamming no se siente real para mí, incluso el mp3 era mejor que el streamming, y un CD era mejor que el mp3.

-Quizás ya estamos viejos.
-Sí, mis hijos no entienden por qué tengo tantos discos en el living. El otro día, no recuerdo de qué estábamos hablando con mi hija, pero quería explicarle qué era un single y que tenían un lado A y un lado B. La única banda vieja que le gusta es Fleetwood Mac, y en ese momento Stevie Nicksy Lindsey Buckinghamse habían peleado, ella había escrito una muy buena canción y él le dijo que no había lugar en el álbum, entonces la pusieron como un lado B. Ella está muy interesada en esa historia porque ellos tenían una banda y se separaron y escribieron canciones atacándose mutuamente. Entonces yo le contaba que él hizo algo muy malo, la relegó, hizo que Silver Spring sea un lado B del single, y ahí me di cuenta de que ella no sabía qué es un single o qué es un lado B. Y después hice algo muy de padre, le dije: “pero lo gracioso es que la persona que escribe el lado B recibe tantos derechos como el que escribió el lado A, ¿sabías?”. Ahí mi hija me miró como pensando de qué diablos está hablando. Creo que ni sabía lo que significan los derechos en este caso.

-¿Creés que exista alguna especie de movimiento contracultural que escape del control del algoritmo?
-No lo sé. Sé que hay personas haciendo discos con un arte hermoso, vinilos, cassettes y cosas hermosas, pero casi siempre te incluyen un código de descarga. Entonces en la práctica creo que la gente realmente escucha la música en el teléfono o la computadora, pero tienen el objeto. No lo sé, fui bastante lento en entrar al mp3, fui lento al entrar en el streamming pero hay algo tan conveniente que no se puede parar. Hace el escuchar música tan fácil. Supongo que la pregunta es: ¿debería ser tan fácil escuchar música realmente? ¿Es mejor si hay más esfuerzo? Tenés que ir al local, comprar el disco, apurarte a llegar a tu casa, y ponerlo, es muy excitante. Y tal vez esas estructuras lo hacían muy excitante, no sé. Pero creo que la excitación puede estar ahora en otras áreas, no sé ciertamente dónde. Puedo ver a mi hija que le gusta mucho el pop, y ella (tiene 11 años) no tiene ningún concepto de comprarla o poseerla. A mi hijo (18) le gusta mucho la música y nunca compró un disco. No creo que para ninguno de ellos la música tenga el lugar que tuvo en mi crecimiento, la cosa más excitante que podía haber para mí. Creo que ellos tienen otras cosas tan excitantes como la música para mí, como youtube, videojuegos, películas. Mi hija está muy interesada en ficción para adultos jóvenes, como Los juegos del hambre, novelas de un futuro peligroso y amenazante, distopías.

-¿Leen?
-Mi hija, sí. Yo pensé que iba a ser casi analfabeta, hasta hace unos años nunca había tocado un libro. Pero ahora lee sagas de 6 o 7 libros completas. Cada libro tiene 650 páginas, se los devora y después los relee. Sí, es bastante impresionante. Pero el foco es estrecho, es sólo con estas distopías.

-Te preguntaba por lo que escapa de los algoritmos porque me pregunto hasta dónde uno elige la música que escucha o la eligen por uno.
-Sí, eso es interesante. Tratan de inventar nuevas maneras de guiarte hacia música nueva, pero ninguna parece ser tan buena como las viejas formas, tenés una disquería donde la gente que trabaja tiene onda y te recomienda cosas, o vas a un show en vivo y descubrís una banda nueva, un amigo te pasa algo, o leés algo en una publicación de música y te parece tan intrigante, inspirador que lo tenés que escuchar. Quizás algún día inventen un algoritmo genial. Una de las cosas de los algoritmos es que casi todos están basados en la idea de que a vos te gusta esto, entonces también esto otro similar. Y a veces querés escuchar cosas que sean radicalmente diferente o cosas que no sabías que querías. Y por eso creo que la radio todavía es un medio efectivo para eso, porque vas a escuchar otras cosas. Por ejemplo, realmente me gustó el disco de TwentyOnePilots que tiene el tema Stressedout. Y esto es de un género musical que yo nunca seguí y no me gusta, algo como Emo. No me gusta lo Emo y nunca me hubiera enterado de su existencia, pero apareció en la radio y me resultó interesante. En la radio encontrás cosas que no sabías que querías. No creo que haya un algoritmo para eso. Alguien podría inventar un algoritmo que toque el tipo de música que sea totalmente diferente a lo que te gusta. Pero serían demasiadas las opciones. Y otra cosa de la radio es que tiene formatos, mantiene las cosas dentro de un rango, pero el rango aún tiene la posibilidad de algo que no esperabas.

“Tratan de inventar nuevas maneras de guiarte hacia música nueva, pero ninguna parece ser tan buena como las viejas formas: una disquería donde la gente que trabaja tiene onda y te recomienda cosas o leés algo en una publicación de música y te parece tan intrigante, inspirador que lo tenés que escuchar”

-Lo que me parece un poco alarmante es que la gente crea que está eligiendo.
-Sí, están siendo manipulados. Por ejemplo, con la publicidad, yo creo que no estoy afectado, pero vas al supermercado y vas a tender a comprar la marca de la que ya viste el logo antes. Pero no hay razón para eso, la marca de la que nunca escuchaste antes puede ser mejor. Esto muestra que, aunque creas que no estás siendo manipulado, la publicidad realmente funciona. De otra manera no gastarían tanto dinero en eso, ¿no? Supuestamente cuando comprás cereales en EEUU, que son muy caros allá, el 50% del precio es para publicidad, el consumidor paga la publicidad.

-En el libro hablás de la relación dialéctica entre dos corrientes de la expresión artística, una representada por la evasión, la ilusión y la diversión, y la contrapartida representada por la consciencia histórica y la crítica de la realidad. ¿Cómo ves representada esta conversación en la actualidad? ¿De qué manera, o por cuáles artistas?
-Son fases históricas, como cuando el pop o el rock se consideraban a sí mismos como lo real, que te hablaban de la vida real, tratando de cambiar el mundo o reflejar al mundo. Y después otra fase donde el rock solo es show business, entretenimiento, un mundo de escape, una fantasía. Sí, podés usar esa manera de mirar la historia de la música y te puede dar un montón de insights sobre lo que la gente trata de hacer. No sé dónde o cómo eso está afectando la música a ese nivel. Creo que la música más interesante de alguna manera es la que tiene ambas cosas en contradicción o hay una tensión ente ellas. Mucho del rap es así. Por un lado, el rap es muchas veces hablar de la cosa real, crimen, condiciones sociales, o aún hablar del sexo y el dinero de una manera no romántica, muy realista, o una actitud cínica con respecto a eso. Y a la vez los raperos son personajes. Una de las cosas que me interesaban del glam es que la vida real era como el teatro, y todos están como actuando. En la cultura negra de la calle, hay un montón de eso, fingir ser el fanfarrón, todos van a ser famosos, o los mejores. Ser un gangster es una actuación, ¿no? No se proyecta ninguna debilidad o duda. Entonces me parece interesante esa tensión en el rap. Hay mucha música que es muy autoconsciente sobre el hecho de ser una fantasía o que hay un artificio involucrado. Como la rapera y cantante NickiMinaj, que tiene todos estos personajes que actúa, diferentes looks que se pone. Me siento atraído por ambas maneras, el realismo de los que tratan de hablar de la vida real y asuntos críticos, pero también me gusta la ficción, el lado fantástico. Pero aun cuando la gente trata de ser auténtica, en el escenario siempre se convierte en una especie de teatro de lo real. Como en el caso de Bruce Springsteen, con todas sus canciones de New Yersey, y el estilo de vida obrero y lo duro que es. Pero si lo ves con su banda en el escenario, con sus movimientos, y los blue jeans… es interesante. Subir a un escenario en primer lugar no es algo natural, nunca podrá ser completamente natural, siempre hay un elemento performático envuelto.

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