Para entender lo que le pasa al fútbol argentino hay que hablar con Hugo Tocalli

Texto: Julio De Bonis / Fotos: Zalo Lynch

 

Hace veintidós años José Pekerman conquistaba el Sudamericano Sub 20 de Chile, su segundo título en esa categoría tras haberse coronado dos años antes en el Mundial de Qatar. La AFA estaba en los albores de su mejor período histórico en selecciones juveniles, un proyecto de catorce años con resultados abrumadores: cinco Mundiales sub-20 y la promoción de gran cantidad de juveniles a la selección mayor.

“Eran otros tiempos, era otra la historia”, reza un antiguo jingle de cerveza nacional. La única coincidencia actual con 1997 es la sede del Sudamericano: Chile. En los últimos años las categorías formativas nacionales no sobresalieron en los Mundiales que jugaron, no han nutrido a la mayor, y en coincidencia causal la dirigencia de la AFA ha cambiado varias veces de manos, aunque más ha sido manoseada. ¿Una pequeña muestra? En la preparación del actual Sudamericano sub-20 los juveniles tuvieron tres entrenadores distintos y la confirmación del último a poco más de un mes de la competencia.

En la última semana, su presidente, “Chiqui” Tapia, ha anunciado la llegada de César Luis Menotti para que encabece un proyecto cuyos fundamentos son, por ahora, eslóganes vacíos como “seriedad”, “amor por la camiseta”, “devolver la mística” y demás frases sueltas que podría pronunciar cualquier loro bien entrenado.

A pocos días del fin de 2018, Almagro Revista dialogó con Hugo Tocalli, el ayudante principal de aquel ciclo maravilloso de José Pekerman en juveniles. También fue su ladero en la aventura mundialista con la mayor en 2006, que terminó en frustración con la derrota ante la local Alemania en cuartos, y salió al año siguiente campeón en el Mundial Sub-20 de Canadá. El ex arquero muestra un semblante envidiable a sus setenta años, apasionado en la charla futbolera y con anticuerpos para toda polémica, “yo prefiero hablar de nuestro proyecto”, dirá ante cada consulta sobre la actual conducción de AFA, aunque no por ello dejará de señalar errores que sonarán como críticas edulcoradas. Docencia con los chicos, el real significado de un proyecto y la personalidad de Messi, en la mirada de un hombre clave del ciclo Pekerman, que hoy trabaja en las inferiores de San Lorenzo haciendo lo que más le gusta: descubrir talentos.

-¿A los juveniles se los debe hacer debutar cuando están listos o hay que tener en cuenta la actualidad de cada equipo para evitar quemarlos?
-En un momento tienen que debutar en primera. Lo feo es, si no le tocó jugar un buen partido, dejarlo de costado y no ponerlo más. Ahí sí corrés el riesgo de perder un chico con un potencial importante. El otro día estaba leyendo sobre Exequiel Palacios. Hace dos años debutó en Primera y desde entonces se quedó en el plantel; de repente en otro partido no muy exigente lo volvieron a poner y ahí no salió más. Esa es la forma. Es más, a veces los primeros partidos andan bárbaro y después caen un poco, entonces ahí hay que intercalarlos. Hay que ver los momentos también, si ponés a los chicos para salvar el equipo corrés riesgos. Uno puede ser, pero con más de uno corrés el riesgo de que se frustren y que cueste levantarlos.

El trabajo que ha dado resultado con las inferiores de la selección ha sido de catorce años, mientras más a largo plazo sea más resultado va a dar

-Y eso se nota más en los clubes grandes donde hay menos tolerancia a la derrota.
-Sí, vos fijate que en Boca es muy difícil que los chicos lleguen. Juegan todos jugadores comprados y Boca tiene un trabajo de divisiones juveniles muy bueno. Ahora aparecieron Beraldi y Almendra, que parecieran tener un futuro lindo; hay que ver si los pueden poner en Primera. Almendra terminó el año casi de titular y el último partido con River ni al banco fue. Eso pasa en los grandes, que necesitan mucho resultados.

-Necesitan una consolidación extra en esas instituciones.
-Sí, por eso es muy importante el trabajo en tercera y reserva, donde hay que diferenciar entre la búsqueda de ganar partidos y la de formar y foguear jugadores para la primera.

-¿Cómo se plasma esa diferencia en el trabajo diario?
-Por ejemplo, cuando comencé en Vélez formé un equipo de reserva con chicos muy jóvenes, hasta llevé de séptima división al Cholo Simeone a la reserva, llevé al Pacha Cardozo, a Armandoz, al tractor Zárate, hice una tercera con chicos de 17, 16 hasta 15 años. ¿Qué buscaba? Armarlos para que cuando llegaran a Primera no sintieran presión, entonces cada quince días pedía una cancha de Vélez para jugar contra algún equipo del Nacional B, equipos con técnicos que no mandaran a pegar mucho, para jugar en serio pero sin pegar. Eso me dio muchos resultados porque esos pibes una vez que debutaron en Primera prácticamente no salieron más.

-¿Esa es la fórmula para que se fogueen?
-Claro, porque para jugar en Primera no tenés que tener tanto la pelota, tenés que resolver rápido, cuando vas a cabecear ir bien armado porque si no te tiran adentro del arco, cuando vas a trabar es con la pierna firme para que no te lastimen, esos partidos sirven para eso.

-Hay una palabra que en el ambiente futbolístico se menciona mucho y es proyecto…
-(Interrumpe)Se la nombra mucho pero se la utiliza poco.

“Hasta el día de hoy nos reclaman que quedó Messi en el banco (…) Si hoy me pasara lo mismo resolvería igual por cómo se presentaba el partido”

-Desmenucemos el significado, ¿Qué es tener un proyecto de inferiores? ¿Utilizar el mismo esquema?
-No, no, si vos te encerrás en un esquema táctico te vas a equivocar, porque todos los clubes no llevan al técnico con el esquema que practicás. Además, si a un chico después lo vendés y sabe un sistema solo va a fracasar. El proyecto es qué forma de trabajo va a implementar el club, cómo va a buscar jugadores y que haya un coordinador con una idea de por lo menos tres años. El trabajo que ha dado resultado con las inferiores de la selección ha sido de catorce años, mientras más a largo plazo sea más resultado va a dar. También es inculcar que no hay que ganar de cualquier forma, es educación, estudio de cómo vas a llevar esos chicos, porque lo más importante que le puede quedar al técnico formador es que el jugador cuando sea grande te salude y te diga que lo formaron como persona y como jugador. Hay un montón de cosas de lo que es un proyecto que se olvidan en el apuro por los resultados. Es entendible, tampoco echo la culpa a los técnicos, porque como la parte económica es muy diferente en un técnico de Primera a uno de inferiores, ellos buscan mostrar resultados para dar el salto y eso complica un proyecto serio. En Argentina, Vélez ha hecho un proyecto muy bueno durante mucho tiempo, San Lorenzo ahora con Fernando Kuyumchoglu, que lleva cinco años, y Lanús, también.

-Digamos que el proyecto tendría que ver con la duración de un esquema de reglas trasversales para el conjunto de las divisiones inferiores, bajo la conducción de las personas indicadas
-Claro, nosotros cuando asumimos en la selección en el 94 vos hablabas de las inferiores de Newell’s con Griffa y la cantidad de jugadores que llegaban a Primera era extraordinaria. Buscaban por todo el interior del país, donde siempre hay que buscar, porque si hacés un balance hay un 70 por ciento de jugadores de inferiores que llegan a Primera, que son vendidos al exterior, y son del interior del país. Y hay que ayudar al interior, porque a veces sacamos sus jugadores y si no les damos nada es como cuando a una fábrica le sacás el material y no lo reponés, perdés. Esas cosas son de un proyecto serio y es mentira que es caro armarlo, es estar organizado.


El año 1994, tras la recomendación de Alberto Passarella y algunas charlas telefónicas, José Pekerman le ofreció a Hugo Tocalli sumarse a su desembarco en las juveniles de la AFA. La decisión no fue sencilla, Tocalli dirigía la primera de Quilmes, por lo que podría verse como un paso atrás en su carrera. Pero el proyecto lo convenció, él sería ayudante en la sub-20 y dirigiría la sub-17 sin condicionamientos de resultados en los torneos. “No importa si no salís campeón de nada”, le dijo. El único objetivo que debía perseguir era que la mitad de sus planteles pasaran luego a conformar la selección sub-20, y así ocurrió.

-¿Cuáles eran las piedras basales del proyecto Pekerman?
-Primero, tratar bien la pelota, como le gustó siempre a los equipos de José, no por ganar tirar la pelota lejos. Después, recorrer el país buscando jugadores. Nosotros fuimos a todos lados, estábamos muy relacionados con el Consejo Federal, que manejaba todas las ligas del interior y mediante sus presidentes llevábamos jugadores a la Sub-17. Fuimos a Río Cuarto y trajimos a Pablo Aimar, después a Guillermo Pereyra, fuimos a La Pampa y trajimos a Luis Zubeldía. Todos jugadores de selección, que después fueron a los clubes de capital.

-¿Cuánto tiempo tarda el ojo de especialistas como ustedes en detectar el talento?
-Para darte un ejemplo, nosotros empezamos a formar la Sub-17 en octubre y los primeros tres meses no queríamos traer jugadores de Rosario o Santa Fe al predio de Ezeiza. Entonces yo agarraba el auto y me iba con el profe, el médico y el utilero, preparaba un equipo con los chicos preseleccionados de Newells, Rosario, Unión y Colón y llamaba al club Renato Cesarini para organizar un partido contra ellos. La primera vez que fui, cuando termina el primer tiempo de la práctica le pido a Jorge Solari, el DT de ellos, que me preste el 5 para que juegue en la selección porque me había impresionado. Lo puse y no salió más, era Mascherano. Cuando fuimos a Río Cuarto y vimos a Pablo Aimar tampoco dudamos un segundo, pero podés equivocarte con alguno.

“Cuando viajo siempre me preguntan cómo hacer para venir a ver un Boca contra River. Bueno, nosotros dejamos que se lo lleven a otro lado, y como hombre de fútbol me duele mucho”

-Si tuviéramos que mirar los desmanejos de la Selección en el último tiempo para marcar una fecha de inicio, ¿cuándo empezó a embarrarse el proceso de las selecciones nacionales?
-Yo prefiero hablar de lo que hicimos nosotros, porque no sé si fue de parte de los técnicos, de parte de los dirigentes, no supe qué pasó adentro, no sé cuando se deformó.

-Vamos por otro lado, ¿Se siente mucho en la mayor cuando no se cumplen bien las etapas de formación en juveniles o la categoría de los jugadores puede suplir esa falencia?
-Lo único que yo sé es que Mascherano debutó en la mayor con cincuenta partidos en juveniles, Pablo Aimar tenía no menos de cuarenta. Ahora, el gringo Heinze fue a la mayor y no tuvo partido en juveniles, pero la camiseta de la selección Argentina pesa mucho y cuantos más partidos tenés en juveniles más fácil se maneja.

-¿Al proyecto Pekerman le robaron la frutilla del postre en la eliminación en cuartos de final del Mundial 2006?
-Sí, me quedó un dolor muy grande porque era un equipo que jugaba muy bien al fútbol y sabía lo que quería dentro de la cancha. Gente con mucha personalidad como Heinze, Sorín, Ayala, Riquelme. Bastantes chicos jóvenes que le daban dinámica: Maxi Rodríguez, Aimar, Saviola. Ese equipo tenía que jugar la final del campeonato del mundo. Y hasta el día de hoy nos reclaman que quedó Messi en el banco.

-¿Por qué quedó Messi en el banco?
-Nadie se acuerda, pero Messi al mes se lesionó el metatarsiano y ya tenía molestias con nosotros. Además, íbamos ganando uno a cero, faltaba muy poco y pensamos que la única forma en que nos podían hacer un gol era de cabeza en pelota parada. El equipo estaba realmente bien, no corría riesgos y nosotros a Cruz lo veíamos muy bien. Se hizo el cambio de Riquelme y quedaban dos cambios, se lesionó Abbondanzieri y Crespo pidió el cambio. Si hoy me pasara lo mismo resolvería igual por cómo se presentaba el partido.

-¿No haber obtenido campeonatos en la mayor minimizó el buen trabajo realizado hasta entonces?
-No salieron campeones, pero llegaron una vez a la final de la Copa del Mundo, dos veces a la final de la Copa América, no es tan fácil. Es probable que la gente diga eso, pero no creo que hayan fracasado, fue una generación bárbara, algunos seguirán, y Dios quiera que la nueva generación repita y logre el campeonato del mundo, pero estemos siempre en la pelea, que eso siga pasando eso.

-En el fútbol, además, los partidos se ganan y se pierden en los detalles.
-Totalmente, ese partido que nos ganó Alemania fue por un detalle: no marcamos cuando estábamos marcando bárbaro, con cabeceadores como Ayala y Heinze, y se nos complicó. Pero es así, pequeños detalles, si Higüaín metía ese gol contra Chile, contra Alemania también… Son pequeños detalles, por eso lo importante es lo que tenés y adonde te llevan esa calidad de jugadores, y a Argentina lo han llevado siempre a un punto muy lindo que faltó coronar.

-Además, debe ser difícil lidiar con la presión del fútbol porque es un deporte muchas veces injusto como ningún otro. En basket o en rugby es imposible que un equipo de un claro nivel inferior supere a uno de primer nivel. En fútbol le ganó Al Ain a River.
-En fútbol siempre está la esperanza de que podés ganar. Lo de River fue una sorpresa para todo el mundo, pero son cosas que pasan, por eso hay que tener la perseverancia de estar siempre pendientes. Con José, cuando salimos campeones del mundo en Malasia, llegamos al hotel y el profe nos invitó a la habitación donde tenía la Copa a tomar mate, y los dos fuimos con cuadernos para preparar la citación de la sub-17 para mandarla a Buenos Aires y no perder un día de trabajo. El fútbol exige eso, no podés quedarte con lo que ganaste, todos los días tenés que demostrar.

-Siguiendo con el Mundial de Clubes ¿Qué le pasó con ver el Boca-River en el Bernabéu?
-Me dio mucha tristeza lo que pasó en la cancha de River y que se juegue en Europa. Estuve a punto de no verlo, lo vi por la insistencia de mis hijos y mis nietos, porque creo que no sabemos defender las cosas que nos diferencian con el resto, porque cuando viajo siempre me preguntan cómo hacer para venir a ver un Boca contra River. Bueno, nosotros dejamos que se lo lleven a otro lado, y como hombre de fútbol me duele mucho. ¿No podemos organizar eso y a la semana se puede organizar el G20? Es una vergüenza para el fútbol argentino.

“Sería muy triste que el argentino no le perdone a Messi no obtener un Mundial cuando nos ha hecho quedar bien en todas partes del mundo, cuando ha acompañado a la selección y la ha llevado a una final del Mundo con Alemania, dos finales de Copa América”

-Volviendo a la selección, ¿no es raro que los técnicos más prestigiosos no quieran ir a la selección?
-No sé si llamarlo raro, todos están mirando como que le dicen no a la selección porque pasa esto o lo otro, y hay muchos que no les gusta el trabajo de selección. El Cholo Simeone estoy seguro, no porque lo he hablado sino porque lo conozco desde muy chiquito, que es un técnico que tiene que estar día a día con el jugador, porque es su forma de convencerlos. Quizás vaya a la selección cuando sea un poco más grande.

-¿No piensa que tiene algo que ver con los problemas organizativos que se perciben en la AFA?
-Es que hemos tenido casi cuatro años, desde que falleció Grondona, en los que la AFA ha sido un barco sin timón en medio de alta mar. Tuvimos una elección 38 a 38, ahora tenemos un presidente que quiere enderezar eso, veremos qué pasa. Esos cuatro años de desorganización que vino Pérez, que fue Segura, todo eso se paga, como se pagó ahora en el Mundial.

-¿Este Mundial pagamos la cuenta de esa desorganización?
-Sin dudas, se le echó la culpa a quienes están ahora, pero nos olvidamos de toda la desorganización de los años anteriores. La ligó Sampaoli, la ligaron estos jugadores, que no habían podido salir campeones, pero es de toda la desorganización previa.

-Sólo porque era fútbol y porque teníamos a Messi pensamos que podíamos llegar a ganar.
-Leo sin duda es el mejor del mundo, pero no porque tenemos a Messi tenemos que ganar, es un conjunto de cosas.

-Esto es algo que mira el ojo especializado, ahora, ¿el hincha argentino fanático le va a perdonar a Messi que no haya ganado un Mundial?
-Sería muy triste que el argentino no le perdone a Messi no obtener un Mundial cuando nos ha hecho quedar bien en todas partes del mundo, cuando ha acompañado a la selección y la ha llevado a una final del Mundo con Alemania, dos finales de Copa América. Han sido selecciones que estuvieron siempre requeridas en todas partes, tenemos que estar orgullosos de Messi. Messi con todo lo que hace en Barcelona es un argentino, que hace quedar al fútbol argentino y a todos los argentinos bien en todas partes.

-Al argentino quizás lo que más le cuesta perdonar es las dos Copa Américas, porque el rival era Chile.
-¿Pero qué dijimos recién? River perdió ahora con un equipo que las apuestas daban 99 a 1, el fútbol es así.

-Le tocó dirigir a Messi adolescente, ¿Le conoció la voz?
-Jajaja, tuve la suerte de haber traído a Messi por primera vez a la selección y le costaba mucho hablar, como ahora, o cuando le reclamaban que cantara el himno. Me acuerdo que cuando lo trajimos al predio dijo “buenos días” un poco forzado. Lo dejamos tres días en el predio con los otros jugadores concentrando, cuando terminaron los compromisos y volvió a Rosario yo llamé al padre para pedirle que en enero estuviera un mes con nosotros porque no hablaba. Lo conseguimos y estuvo todo diciembre acá antes del Sudamericano de Ecuador.

-¿Hablaba de otra cosa que no fuera fútbol?
-En el Sudamericano yo le preguntaba por su familia, por cómo vivía en el Barcelona, para que se suelte. Lo que él no es mucho es de figurar, de venir a hablar él. Yo no hablo con él hace mucho, pero me cuenta mi hijo, que estuvo en el Mundial de Rusia, que él llega y no te das cuenta.

“El día que no tenga esa sensación de que voy a descubrir un crack o de que voy a ayudarle a progresar, no voy más a ningún club y dejo esto”

-¿Se puede ser capitán con esa personalidad?
-Se puede, hay capitanes muy expresivos y otros más silenciosos, no tiene nada que ver. Y ojo que tiene carácter fuerte, cuando se enoja no es de llevarlo así nomás, a mí me pone muy mal cuando se dice que no siente la selección, porque la siente mucho y debe tener una gran amargura con el último Mundial.

-¿Por qué trabajó durante la mayor parte de su carrera con los juveniles? ¿Le encuentra un sabor especial?
-Sí, el día que no tenga esa sensación de que voy a descubrir un crack o de que voy a ayudarle a progresar, no voy más a ningún club y dejo esto. Todas las mañanas voy a San Lorenzo con ese entusiasmo.

-¿Cómo se moldea un crack? ¿Cómo se lo ayuda a mejorar?
-Primero hay que ver cómo es el chico, hay que saber decirles sí cuando es sí y no cuando es no. Lo peor que puede pasarle a un formador es decirle que sí a todo a un chico que es figura de alguna categoría. Nosotros a los chicos de selección les decíamos que en los clubes debían ser los ejemplos, si los echaban en los clubes nosotros los íbamos a suspender en la selección también. Al mejor de la categoría le explicábamos que tenía que ser el ejemplo de todos los otros chicos. Y los chicos lo entienden, a nosotros siempre nos dio resultado.

-¿Qué desafíos le presentan los chicos de las nuevas generaciones?
-Tener sentido de pertenencia por cada camiseta que usan, porque los chicos de hoy con tanta pantalla, tanto teléfono, tanta Play Station, pierden un poquito todo eso.

-¿Los chicos pueden disfrutar del fútbol o las presiones del entorno por salvarse económicamente le quitan la diversión al juego?
-Eso es en la vida privada, que algunos tienen esas cargas y ahí se los ve sufrir. El técnico también tiene que tener la virtud de sacarlo de eso y llevarlo a disfrutar del fútbol. Sin duda que no es bueno que los papás estén en todas las prácticas, y pasa.

-Cryuff dice que para crear buenos jugadores se necesita un buen campo de juego, vestuarios limpios, redes para el arco y jugadores que sepan limpiar sus botines. ¿Me lo explica?
-Todo eso es un poco lo que hablábamos recién, del sentido de pertenencia. Si vos no tenés buenos campos no le podés enseñar a un chico a tener un buen control y dar un buen pase. ¿Por qué tener redes? Porque pegarle al arco y que haga ese ruido la red es una satisfacción muy grande. ¿Por qué los botines? Porque si el arma fundamental que tiene un jugador no la cuida es porque le está faltando ese entusiasmo.

-Los últimos Mundiales vienen quedando en manos de Europa, ¿Va a ser muy difícil que Sudamérica vuelva a reinar?
-No, yo creo que los últimos años hemos intentado copiar de Europa la parte física, mientras ellos pensaban en copiarnos en el juego, y ahora Alemania e Inglaterra juegan bien, Francia ni hablar, España hace años tiene selecciones extraordinarias. Nosotros tenemos materia prima extraordinaria, no estamos lejos. Hay que hacer algunas organizaciones y proyectos. ¿Por qué Uruguay está organizado hace tantos años? No queda fuera de los mundiales juveniles, ni que hablar de la mayor, y es competitivo. Si logran eso con tres millones de habitantes, ni Brasil ni nosotros estamos lejos.

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