Del call center a la lucha contra los agroquímicos: “Vengo a decir algo y quiero ser escuchado”

Texto: Mariana Jaroslavsky / Ilustración: Lina Velez / Fotos: Virginia Verstraeten

 

Primer acto. Una noche de noviembre en el escenario de El Universal, un flaquito con pelo negro medio largo que tiene escrito en negro sobre su guitarra clara #FueraMonsanto, toca canciones de amor. Dice que es el Hijo del Medio.

Segundo acto. Una helada tardenoche de un sábado de junio se escucha en la radio de La Comunidad del Sótano a un joven con tono sensible cantar una nueva canción de protesta, un canto para que se vayan las empresas extractivistas de, por lo menos, Argentina. Dice que se llama #YASEVAN y que la grabó con otros 30 músicos que participan todos los martes del ciclo Open Folk, en el espacio cultural donde desfila la guitarra antiglifosato.

Tercer acto. Rodrigo Tarsitano está sentado en una sala de Palermo dispuesto a conversar sobre cómo un músico autodidacta, que recién cruza los treinta, renunció a un call center y se animó a dar el salto de vivir de lo que ama: la música. Y de usarla para transmitir un mensaje.

-Acabo de renunciar hace una semana a mi trabajo. Trabajaba en un call center. Tres años. No hacíamos mucho, el tema es el tiempo que me saca para hacer otras cosas. Seis horas es un montón, aunque en otros momentos haya trabajado más, ocho, nueve horas, hubo tiempo que trabajé once horas por día.

-¿Dónde?
-En un fábrica de helado. Cualquiera. Tuve trabajos muy humillantes, pero me hicieron tomar esta postura crítica, haberla pasado.

-¿Por qué humillantes?
-Porque decís, yo sé hacer otra cosa, ¿por qué hago esto? Es cuando te empezás a hacer preguntas. Podés resignarte y quedarte ahí. Hice de todo. Terminé la escuela, estuve un año sólo estudiando música, dejé, me puse a trabajar y empecé a estudiar otras cosas. Me hice el CBC de Psicología, Musicoterapia en realidad, pero no empecé la carrera, me cansé al principio del camino.

-¿Por qué te animaste a renunciar?
-Digamos que conocí algunas personas que me sacaron un par de prejuicios y un par de miedos. La pregunta es: ¿qué hacés ahí todavía? Y, sí, tenés razón, ¿qué hago acá? Hay otras alternativas. Ayer fui a tocar en el colectivo, en el subte.

-¿Y cómo te fue?
-En realidad…voy con un amigo… No, no me fue bien. Fui a Juan B. Justo, de treinta colectivos nos subió uno nada más, y después en la Línea H nos apretó un vendedor.

14550549_10153782238896965_711722766_o-1

-¿La música cuando apareció?
-La primera guitarra me la compré a los doce años. Y empecé conservatorio a los dieciocho, hacía un tiempito que tocaba. Fue una alternativa laboral a formarme, no me entusiasmaba mucho. Los artistas referentes que tenía en ese momento y que tal vez tengo ahora también, no habían estudiado. Entonces, dije por las mías también puedo. La estructura del conservatorio no me gustó para nada, no me gusta hoy tampoco. Las universidades en general me dan como rechazo. Que te digan qué leer, qué no. Alguien arma esos programas, ¿no? No me sentí cómodo y me fui. Con psicología me pasó que me demandaba mucho tiempo y yo quería tocar, componer, cantar. Era una cosa o la otra, estudiar lleva mucho tiempo. Ahí estudié grabación y posproducción de audio que sí terminé, en Tecson en Chacarita.

-Ahora das clases, ¿cierto?
-Sí, doy clases. Como no tuve una formación académica, me costaba, porque pensaba qué iba a enseñar, pero siempre hay algo para compartir. Tengo mis métodos, y sí, tengo cosas para enseñar. No podría escribir canciones si no.

-¿Cómo fuiste investigando?
-Mi hermano escuchaba música cuando era chico, cuando tenía once o doce años escuchaba punkrock. Soy Hijo del Medio porque tengo un hermano menor y uno cuatro años mayor. Él me presentó algunas bandas, no hay ningún artista de ningún tipo en mi familia, ni en generaciones pasadas.

“Fui a Juan B. Justo, de treinta colectivos nos subió uno nada más, y después en la Línea H nos apretó un vendedor”.

-Pero había un piano.
-No, ese piano me lo compré yo con los trabajos humillantes. Me lo compré yo todo, pero siempre conté con el apoyo de mis padres. No únicamente en lo económico, también por incentivarme y darme la posibilidad de que yo elija lo que quiera. Supongo que sin eso no hubiese podido.

-¿Y amigos que también se hayan interesado por la música?
-Sí, pero como que a mitad de camino dejaban. De chico hice un montón de cosas. Mis viejos se preocupaban porque no me quedaba con ninguna. Desde básquet hasta teatro, dibujo, pintura, fui boy scout, de todo, y no me quedaba con nada, no me duraba nada. Y no sé cómo surgió. Empecé a escuchar unas bandas que me gustaban como sonaban, tenía algunos compañeros de la escuela que les gustaba la misma música.

-¿Qué música?
-Y empecé escuchando punk rock nacional, bandas como 2 minutos, Flema, Ataque 77. Y después empecé a escuchar otras como Green Day, otras que empezaban a sonar como The Offspring. Creo que lo que más me impactó fue haber escuchado por primera vez a… Estaba en séptimo grado, ya escuchaba un par de bandas y mi hermano me dice, vos tenés que escuchar una banda que se llama Nirvana, está buenísima. En eso fui a la casa de un compañero y su viejo tenía una colección enorme de cds. ¿Tu viejo no tendrá alguno de Nirvana tal vez? Sí, tomá, tiene este. Era Nevermind, el que tiene la tapa del bebé, ¿viste? Y no entendía nada. Todavía no me había comprado la guitarra, pero pensé cómo podía existir algo así. No podía diferenciar ningún instrumento del otro, pero era wow. Me obsesioné con esa banda y la forma de expresarse. Aunque no sabía inglés, no sabía bien lo que estaban diciendo, pero la forma, ¿viste?

-Tanto en tus canciones como en tu libro de poesía Porque estaba enamorado se siente que hay mucha vida, mucho vivido.
-¡Mirá! (Tarsitano pone cara de sorprendido). Si, a mí no me resultó fácil nada, no vengo de una familia adinerada. Ya es una condición muy grande esa, no tener plata. Para mí trabajar fue siempre como una tortura. Tengo recuerdos de hace diez años de estar diciendo, pensando en la alternativa de dejar el trabajo en breve. De creer “ya para el año que viene me va a ir bien con esta banda que armé ahora”. No, las bolas. Pasaron como diez años más y es mucho tiempo. Con respecto a las experiencias, sí, no te queda otra alternativa que buscar alternativas. Esa es mi condición. Tengo estas herramientas, estos recursos, quiero hacer esto. A muchas cosas me tuve que acomodar.

-Se siente mucha observación de las vivencias, descripciones del dolor físico, emociones por las mujeres que parece que conociste bien…
-Ese libro no fue muy pensado. Todo lo que no entra en una canción lo puse en ese libro. Están mi relación con un montón de cosas con las que no estoy de acuerdo, dogmas, cosas que heredé y dije, “che, esto no me gusta. Me quiero salir, no puedo”. Mi relación con las mujeres. Ese libro y los poemas son por una persona en particular, una mujer con la que estuve conviviendo y me separé, estaba muy sensible. Por lo general el artista cree que la tristeza es como un motor para la creatividad. Yo creo que cuando uno está triste está en la búsqueda de estar mejor, y por eso te ponés creativo, estás inventando formas nuevas de estar bien.

“Las universidades en general me dan como rechazo. Que te digan qué leer, qué no”.

 -¿Lo que hacés es rock de día? Parece todo un género cuando lo nombrás así en el libro.
-Es en el primer poema que se llama Rock and Roll, porque tenía mucha bronca, venía de ese lugar, una gran mentira. Yo me lo creí cuando era chico, salir de noche y encontrarte con los mismos boludos que te cruzás de día pero drogados y con ropa de cuero.

Yo no quiero eso. Lo que planteo, me parece, es ser crítico todo el tiempo.

-¿Hay alguna práctica, religión, algo que te sostiene?
-No. El psicoanálisis me resulta interesante. Mi vieja es budista desde que tengo cinco años, pero yo no puedo. Su filosofía tiene sentido, pero hay cosas que no me gustan, que no me terminan de cerrar. Hice escuela católica hasta la secundaria. Creo mucho en el azar, que es prácticamente no creer en nada. No sé, no tengo una filosofía como para tomarla y dar una justificación de cómo me manejo. Algo super cliché, pero sí creo en el amor. En dar y dar sin esperar que vuelva. Todo lo que hago lo hago con amor, desde cocinarme a tener una relación con alguien, tocar en vivo, escribir. La autenticidad me parece muy importante también, esas son quizás premisas que tengo. Me las cuestiono todo el tiempo de todos modos, siempre está el pensamiento crítico.

-Hay algo en tu postura física frente al escenario, y tu manera de estar que me hizo pensar que practicabas algo. Derechito, pies paralelos…
-Nunca nadie me había dicho esto, tampoco que mis letras muestren que hay experiencias de vida. Quizás lo del escenario tiene que ver con que tantas veces uno se para ahí, pienso que tengo que estar relajado, pisar bien, que vengo a decir algo y quiero ser escuchado, no puedo estar parado como si estuviera con vergüenza o sin ganas de estar ahí, o débil.

-¿De qué se trata la primera canción que compusiste?
-Asuntos que tenían que ver con no representarme con el resto, de no hallarme, de no compartir, de que no me cause gracia lo mismo que les causaba gracia a los demás.

-¿Seguís sintiendo eso?
-Sí, por supuesto. Y sigo sintiendo desde la crítica, viviendo y escribiendo desde ese lugar. Siempre me generó un rechazo muy grande todo lo masivo. Me genera sospecha.

“Creo mucho en el azar, que es prácticamente no creer en nada. (…) Sí creo en el amor, en dar y dar sin esperar que vuelva”.

-En tus letras hacés comparaciones como amor, banana. Temen, lágrimas…
-Volviendo al psicoanálisis, el sexo, el amor y los sentimientos, están profundamente relacionados. Yo me doy cuenta, y la gente no se da cuenta de que están en la vida de todo el mundo. El sexo y la madre. No lo leí, lo siento. Y lo reconozco, hay cosas que son vergonzosas. En el poema que se llama El amor dice: “descubrí que todas las mujeres con las que estuve se parecían a mi vieja”. Lo que cuento es cómo las cosas nos atraviesan.

_mg_4241

-A una pobre chica le decís de todo, “escoria, hija de puta te entiendo, seguro que alguien te trató tan mal como vos me tratás a mí”.
-Claro, volviendo al psicoanálisis. ¿Viste que a veces se repiten algunas historias? Tipo padre con alcoholismo y conoces al hijo que es una persona sensible, reflexiva, inteligente, y termina en la misma. No repara, pareciera que no repara, anda a saber cuántas generaciones de alcohólicos que hay. ¿Te puedo putear por lo que me hiciste o puteo a la generación anterior? ¿O te perdono y te entiendo? Un asesino o alguien que hace algo malo no se está dando cuenta de que está mal, lo hace porque no tiene otra alternativa para solucionar algún asunto que no sea de otra forma. Obviamente no está bueno hacerle daño a nadie. Hija de puta lo digo porque estoy muy enojado, estoy pensando en mí, pero pienso un poco y sé que se las mandó porque se las mandaron con ella también y no supo separar.

-Algo habrás hecho vos también.
-También.

-¿A qué apunta alguien que se dedica hoy a la música? Nirvana ya pasó, esos caminos más analógicos ya terminaron. Ahora todo se sube a internet. Vos grabaste tu disco en tu casa…
-No tenía plata para grabarlo en un estudio. Estuvo bueno, me gustó. Eso está más vinculado con el éxito. Desde hace unos años para este lado dejó de preocuparme un poco eso, si vendo los cds, si saben quién soy, si salgo en la tele, si salgo en la radio. El único motivo por el cual me gustaría hoy tener éxito es porque estoy diciendo algo que es importante. Que sea importante lo importante, no yo, el mensaje que quiero dar. Por eso empecé a tocar en Open Folk. Venía con la banda de rock diciendo algo pero con una banda tocando re fuerte, no se entendía lo que decía. Me decidí a irme a tocar solo. Con una guitarra puedo decir. Que se queden con la melodía que está diciendo algo, que digan #YASEVAN, lo que sea. Me gustaría no tener que ir a tocar al colectivo o al subte, o dar clases, me gustaría vivir de ser artista, pero la posibilidad de ser exitoso al nivel de Nirvana no me interesa.

-¿Seguís pensando que sos feo?
-Yo no considero que soy feo, es sólo una forma de dejar claro que pertenezco a una minoría, a la gente fea. En realidad la mayoría somos feos, nadie es como la gente que sale en la televisión. Al margen que dentro del disco Hijo del medio se pone en el lugar de feo el tipo -no me gusta hablar de mí, quedo como un personaje dentro de la canción- el tipo que dice “hay cosas que vamos a aprender solo los feos”, hablando de feo como al que le costó más, digo al feo como al pobre, digo al feo como digo al pueblo. Violeta Parra me inspiró un montón. Hubo un antes y un después de saber cómo vivió, dedicó su vida a esto. Durante muchos años estuve muy…no me gusta usar la palabra depresión, pero era un persona un poco gris. Y un día se terminó, me di cuenta a qué vine al mundo. A hacer esto, a ser crítico, hinchar las pelotas, a hacer lo posible. En una época me conformaba diciendo ‘si un día el mundo explota no va a ser por mi culpa’, y no, mientras tanto ¿qué? Informar, hay personas que no tienen ni idea. No se puede dormir tranquilo sabiendo que podés hacer algo.

“El mismo que te vende medicamentos, te vende pesticidas y también te vende alimentos transgénicos. Y el ambientalista, para mucha gente, es un hippie hincha pelotas”.

-¿Cómo nació tu conciencia medioambiental anti extractivista?
-Empecé preguntándome por qué no puedo vivir de lo que hago y tengo que estar trabajando en otra cosa. El lugar que ocupo yo y el que ocupan las marcas, los empresarios, la clase alta, y empezar a poner el ojo crítico donde tiene que ir. Qué lugar ocupan las corporaciones dentro de la organización perversa del mundo, son los responsables de que haya tanta desigualdad, de que un montón tengan muy poco y muy pocos tengan un montón, porque toda esa gente está sosteniendo lo mucho que tienen tan poquitos.

Decirme, che, este que es dueño de esta empresa también es de esta, y también de esta otra. Y el mismo que te vende medicamentos, te vende pesticidas y también te vende alimentos transgénicos. El ambientalista para mucha gente es un hippie hincha pelotas.


-La canción “Ya se van” hace afirmaciones, como haciendo futurismo.

-Es plantearlo como algo bastante posible, algo fácil. Somos un montón que la estamos padeciendo y un par de hijos de puta que hacen lo que quieren. ¿No se dan cuenta de que somos un montón? ¿Cómo estamos permitiendo esto? Una manera de despertar. Las veces que la toqué en vivo alguna persona se me acercó y me dijo, esta canción me hizo llorar, y ahí te das cuenta de que aunque no estén al tanto, las personas tienen esa empatía, eso de que aquél está llorando y entonces me hace llorar a mí también. De eso se trata, porque esto es el resultado del egoísmo. El dueño de Monsanto un día fue un niño que lo educaron de esa forma, de ser un egoísta, de no darse cuenta. ¡No se da cuenta! No le importa, no le es importante estar matando todos los días a gente, no se da cuenta de que está haciendo daño. Sentir esa empatía en la gente me da esperanza.

-La tocaron en la Marcha Mundial de Lucha contra Monsanto.
-Sí. Estoy en contacto con la gente de Todos los 25 hasta que se vaya Monsanto, así que iba a las marchas cuando me lo permitía mi laburo. Si caía los miércoles que era mi franco, iba. Caímos con los músicos de una porque no había podido ir a la marcha organizativa, David Amado llevó una guitarra que se enchufó, repartimos la letra y la cantamos. A mí me gustaría cantarla donde se pueda. De hecho, en la web están los acordes si otros la quieren cantar. No es importante que la haga yo nomás.

firmanota-almagro_chica2

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *