Category: VIDAS

XXL Irione: «El argentino promedio tiene una adoración por el rubio de ojos celestes, el negrito no vende»

Xxlirione lleva 20 años rapeando lo que se vive y siente en los barrios, es el hip hop que se escucha en las villas y los pabellones. Ahora firmó contrato con Sony, espera que la música le dé algo más de plata, pero asegura que la esencia autogestiva sigue intacta. «Me cansé de que inflen a cualquier boludo; yo tengo una historia para contar, sé cómo redactar en un papel y sé cómo cantarlo», asegura.

Conversación inmoral con Luis Luque: «Tengo un lugar especial donde me pongo en pelotas y me tiro flanes con crema»

Luis Luque vive a fondo, rompiendo límites y fronteras. Actúa, canta, escribe -desaforadamente cada noche- y dirige. “Me encanta ir al mango y es lo que jode, porque es a todo o nada, y me convierto en una persona insoportable”, asegura, aunque también reconoce que lo han visto “cansado y mudo mirando cualquier cosa”. Un paseo por la morada de este “corazón gitano”, despierto y apasionado, que no deja de “caminar la calle”, y para quien el talento es una “idea que se concreta en la acción”.

Claudio Rissi: “Logré que mi mirada se parezca a un puñal”

Fue tornero, ensobró correspondencia para una empresa, hizo encuestas y fue cobrador del cable en San Justo. Durmió en el colectivo 60 y llegó a pasar hambre. «Pero esto no es para hacer alarde», aclara. Y añade: «Proeza es la gente que tiene mantener una familia en la circunstancia que estamos viviendo hoy. Lo que hice yo tenía que ver, más que nada, con la voluntad de querer hacer lo que me gusta. Y sí, el precio es alto». Un viaje a la historia de Claudio Rissi, el hombre que empezó actuando a escondidas de su viejo y que, reconoce, ha podido cumplir sus sueños.

Patricia Bernardi: una vida dedicada a buscar la historia detrás de los huesos

Recientemente retirada de su actividad, Patricia Bernardi es una de las fundadoras del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), la organización con la que recorrió el mundo cavando en fosas comunes y exhumando restos de personas asesinadas y desaparecidas en conflictos sociales, guerras civiles y otros contextos dolorosos. “Mi vida, y creo que la de todos, fue por mucho tiempo no saber qué me tocaba. Armaba el bolso en dos minutos y me iba al Congo o a El Salvador”, cuenta. Así fue como vio y palpó realidades tan disímiles, donde la relación con la vida y la muerte eran parte de un aprendizaje permanente: “Cada uno tiene una necesidad diferente de acercamiento a los huesos. Hay gente que los besa y otros que quieren abrazarlos. Pero siempre hay una cuestión de necesidad de decir: ‘Acá está el abrazo que nunca me diste’.”

Elena Poniatowska: el optimismo a pesar de todo

La maestra de cronistas mexicana, ganadora del Premio Cervantes, está esperanzada con la llegada de Manuel López Obrador al gobierno de su país pero advierte que no será fácil revertir injusticias que están muy arraigadas en toda América Latina.

Hugo Mujica: “Hay tantos dioses como gente que mira hacia Dios”

A los 19, abandonó la casa de sus padres e inició un largo y extenso viaje, que tuvo su comienzo en el epicentro de la psicodelia sesentista: la norteamérica hippie. Embebido en ácido lisérgico, se fue de bares con Allen Ginsberg, pintó (muchos) cuadros, y tuvo su clímax en Woodstock. Luego, buscó el balance con siete años de silencio en diversos monasterios. Cuando volvió a la Argentina, encontró en el sacerdocio y la escritura la forma de expresar su interior siempre convulsionado, inquieto, revulsivo y, sobre todo, creativo.

Maritsa Puma, productora agroecológica: “Si curás con veneno, eso no le hace bien ni a la planta ni a quien la come”

Con apenas 20 años, Maritsa Puma ha vivido muchas vidas. A los nueve emigró desde Bolivia junto a su familia para trabajar en las quintas del gran La Plata, de donde provienen la mayoría de las verduras que alimentan a la gran ciudad a base de pesticidas y químicos. Pero ella eligió otro camino: la agroecología, un pasaje directo hacia la libertad, no sólo en términos productivos, sino fundamentalmente espirituales. Integrante de la Unión de Trabajadores de la Tierra, se formó como técnica y asesora a otros productores en el uso y producción de insumos biológicos. Cocinan ortiga u otras “malezas” para fertilizar, combinan flores y hortalizas para contener a las plagas e insectos, y producen el fermento estrella: el bocashi, un hervidero de bacterias, hongos y minerales que es néctar para las plantas, lo que podría ser un probiótico al ser humano.