Así ve la vida Nadia Zyncenko, la presentadora del clima con ese adorable acento ucraniano

Texto: Ignacio Dunand / Fotos: Florencia Dunand

 

Luego de 35 años informando, el Estado argentino decidió echar a Nadia, “la mujer del tiempo”, de la Televisión Pública. Un ícono que dice adiós y se despide de la pantalla chica.
“Se te extraña en la tele”, dice una señora y abraza a Nadia Zyncenko. “Después de tantos años, yo siento que soy familiar de toda la gente que me brinda demostraciones de afecto por la calle. Que te quieran es muy lindo”, afirma la meteoróloga, a las 11 de la mañana de un día soleado, sin nubes y con probabilidad de vientos cálidos por la noche. Conocida por muchas generaciones, supo ganarse un espacio en los hogares gracias a su peculiar acento y a la calidez a la hora de informar, lo que la convirtió en el ícono de las pronosticadoras argentinas.

Nadia se sienta, deja la cartera azul y pide un café con una sonrisa de dientes brillantes. Italoucraniana, hija de padres cultivadores, desde chica aprendió a trabajar la tierra para ayudar en casa. “La meteorología siempre estuvo presente en mi familia porque cuando llovía no nos crecía lo que habíamos sembrado y cuando el sol era muy fuerte nos lo quemaba”, dice y ríe de manera contagiosa. Cuando recuerda su infancia y a sus padres detiene la conversación un instante, inhala un poco de aire y retoma el relato: “Mi papá fue víctima de Stalin y prisionero de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Mi mamá pudo refugiarse en Italia, punto de encuentro entre ambos. Una historia de amor verdadero. Como el mío por mi profesión”.

“Ser meteoróloga nunca fue una vocación. Fue una solución para ganar dinero. Yo quería ser contador como mi hermano, el destino quiso que no pasara el ingreso. Él percibió mi desilusión y un día apareció con un clasificado para estudiar meteorología. Muy convencido me dijo: andá y ganate la beca, a vos te va a gustar esto”, menciona cuando cuenta cómo llegó a su profesión. Luego agrega que fueron las palabras de una docente las que le dieron el impulso decisivo: “estás lo suficientemente loca como para estudiar esta carrera”.

“La vida me puso muchas piedras”, reflexiona mientras se acomoda en su silla. El primer escalón en los medios fue en una suplencia para Canal 7. “Al principio no quería trabajar en televisión. Durante ese tiempo aprendí que si por decir el tiempo en la tele me pagaban, cosa que necesitaba, no se trataba de nada muy difícil. Lo que sí era complicado era el tema de la ropa y el maquillaje. Al principio yo me cosía mi propia ropa. Llegue a viajar en subte con ropa hilvanada”.
Cuando la suplencia terminó, Nadia se vio obligada a salir a pedir trabajo: “Llamé tantas veces a los otros canales que cansé a algunas personas. Me cortaban el teléfono porque ya sabían que era yo. Luego de muchos intentos fallidos, Canal 11 decidió hacer un casting y quedé seleccionada”. De ahí en más, su carrera tuvo el cielo despejado.

“Nuestra vida depende de la meteorología, es mucho más que si llueve o si sale el sol”

Cuando uno piensa en Nadia Zyncenko lo primero que se viene a la cabeza es su acento inconfundible, que le dio ese estilo tan personal que la audiencia reconocería en cualquier lugar. “Yo soy como soy. En casa aprendíamos ucraniano; con los vecinos, castellano. De esa mezcla salió mi forma de hablar”, asegura. A pesar del cariño, los primeros años fueron un desafío para mostrar la importancia de una profesión tan bastardeada: “Al principio la gente no sabía si yo era geóloga, astróloga o adivinadora. Faltaban meteorólogos y los medios no valorizaban la actividad de uno. Recién ahora se dan cuenta que la meteorología es mucho más que si llueve o si sale el sol. Nuestra vida depende de la meteorología”.

Los años le valieron el reconocimiento y así fue que en 2012 inició su ciclo “Nadia 6.30” en la pantalla de la Televisión Pública. El programa duró algunos años y luego de 35 años en las pantallas, la Televisión Pública decidió desvincularla de su rol como pronosticadora. “No estoy enojada, pero me shockeó”, afirma Nadia y cuenta que actualmente dedica esta etapa de su vida a estar al aire libre, escuchar música, regar y plantar, pasar tiempo con su familia y disfrutar de un buen libro. “Estoy leyendo una novela de Ken Follet que está buenísima”, dispara, con un optimismo que contagia. “Tengo una actitud positiva. Cuando tengo un problema no me hundo, busco la solución. Esa es mi filosofía de vida”.

Nadia Zyncenko es una mujer con una prolífica trayectoria en los medios y los hogares argentinos. En este camino aprendió a amar a la ciencia a la que dedicó su vida: “Cada vez que pronosticás el tiempo te la jugás. Eso es lo verdaderamente apasionante de la profesión, saber que nada nunca va a ser igual, todo cambia y se modifica”.

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