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Ropas que hablan: la moda argentina analizada por la “sociología del vestir” de Susana Saulquin

Heredera de las corrientes rupturistas de los años 60, Susana Saulquin, la socióloga que dedicó su vida a estudiar la estructura y sistema de la moda, dispara contra la “inseguridad” estética de los argentinos, que se traduce en una falta concreta de identidad. Tras decretar, no sin polémica, la “muerte de la moda” y de la “cultura de masas”, augura un cambio radical del universo textil, con la llegada de la robótica, la eliminación de los talleres clandestinos y el consumo consciente de la mano de la sostenibilidad.

La fuerza y las certezas de Katja Alemann, un símbolo de libertad

Los rulos rojizos y la sonrisa de Katja Alemann son un emblema. Se hizo famosa de la noche a la mañana, siempre persiguió sus deseos y con el tiempo aprendió a hacer foco en las cosas que le importan. No es nostálgica, solo piensa en el pasado para contar historias, pero el futuro sí es algo que le preocupa. “A medida que me voy haciendo más grande lo único que puedo decir es solo sé que no sé nada”.

Música, autogestión y aborto legal: el alma punk de Paula Maffía

Recorre el under desde su adolescencia y afirma que, aún hoy, es una de las cosas que más le conmueve y la moviliza. “El patriarcado lo podemos derribar pero el capitalismo es como “ay, qué difícil”. Es como caminar por un lugar, querés caminar y no lastimar a las hormiguitas pero pisaste, por entropía natural algo vas a estropear”, dice.

La Cultura del Barrio: los skinheads antifascistas tienen la palabra

“Cuando entrás acá te das cuenta de que no había setenta pelados con cresta mirándote mal. La victoria más grande es hacer un club popular, donde quepan los vecinos y las vecinas sin que nosotros tengamos que andar bajando nuestras banderas”, dicen quienes llevan adelante La Cultura Del Barrio, un club skinhead antifascista que día a día lucha para derribar prejuicios y organizar resistencias.

Las sombras del emprendedorismo: precarización laboral, relatos ficticios y autoexplotación

Antonio Santos Ortega, doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, profesor de sociología del trabajo y Métodos Avanzados de Investigación en Ciencias del Trabajo en la Universidad de Valencia, se dedicó a estudiar y profundizar sobre el origen del emprendedorismo que, según su mirada, está cambiando radicalmente las relaciones laborales y poniendo en riesgo los derechos básicos de los trabajadores.

Isol Misenta: “Los nenes todavía piensan que el mundo está bueno y que la cosa va a terminar bien”

Isol es un torbellino. Las horas del día no alcanzan para hacer todo lo que quiere hacer: escribir y dibujar libros, ilustrar libros de otros, ser jurado de concursos, dar notas a revistas y radios, inaugurar muestras y series de TV basadas en sus personajes, liderar una banda pop, tomar clases de canto, criar dos hijos, escribir más libros e ilustrar más libros. Almagro visitó su universo de colores e imaginación, en el que prevalece una mirada tamizada por la frescura y transparencia de la niñez, aunque sin melancolía ni exaltación y, mucho menos, solemnidad.

Los buenos, los malos y el camino: la búsqueda del fotógrafo Walter Astrada

Cubrió la hambruna en Uganda, reflejó la violencia de género en Noruega y mostró al mundo la discriminación que sufren los migrantes haitianos en República Dominicana. Ganó tres veces el World Press Photo y hoy recorre el mundo con su moto para fotografiar la vida diaria de las personas. “En verdad, no somos muy distintos”, dice.

Nacer y morir en quince meses: la vida fugaz del ternero 234

¿Cómo es la vida de los terneros que abastecen el mercado de la carne argentina? Lucas Villamil siguió de cerca los pasos de 234, un novillo cuyo destino estaba escrito antes de nacer. Lo que no siempre se ve o muestra de una industria que funciona a base de músculos y sangre.

Eduardo Sacheri: “Algunas de las mejores cosas que te pasan en la vida son las que no buscás”

Con el Oscar que ganó por “El secreto de sus ojos” se compró una linda casa en Castelar, y con el premio Alfaguara, un departamentito para sus hijos. “Tuve mucha suerte en que las cosas se fueran dando casi involuntariamente, porque eso me quitó mucha presión”, dice, y compara a la literatura con un tobogán: “Tenés que llegar arriba y vas por la escalera, que es incómoda, finita. Pero cuando llegás al momento de dejarte llevar es muy placentero”.