Antonio Birabent: “Me transformo en otra persona no solo actuando, sino también cantando y componiendo”

Texto: Constanza Romina Iglesias / Fotos: Leticia Berterré

 

Padre, periodista, músico, compositor, actor, observador, lector. Se podría decir que con 49 años no le queda nada por hacer, o aún mucho más. Antonio aparace exactamente a la hora pautada en un bar de Palermo, se muestra más que atento a las preguntas que están por llegar, mientras sostiene un lápiz pequeño, desgastado, producto mucho uso, que seguramente viene de hace muchos años atrás, con el que juguetea durante toda la entrevista.

-Hablemos un poco de tus inicios como periodista…
-Bueno, entre los años 1989 y 1990 escribí en algunas revistas y en el diario El Cronista Comercial. Hacía algunas crónicas urbanas, un estilo que ya era una de mis pasiones, el escribir sobre la ciudad y sobre lo que veía, lo que me llamaba la atención en una esquina al paso, lo que me hacía pensar en una ciudad que ya no estaba, un personaje que me llamaba la atención… y también escribía sobre otras cosas, entre ellas sobre música. La recuerdo como una etapa muy satisfactoria, donde tuve mucho contacto con la palabra y donde tuve la suerte de vivir la última etapa de la bohemia del periodismo. No había tarjetas de entrada, no había control, trabajamos mucho más en el bar de la esquina que en la redacción.

-Es decir que el contacto con las personas, con la noticia en sí misma, te interesaba mucho más que estar en una redacción tipeando…
-Es que nosotros hacíamos lo que queríamos. Había mucha más libertad y teníamos el placer de ser muy chicos, yo tenía 20 o 21 años, mucha responsabilidad y al mismo tiempo una gran libertad para hacer esa tarea en la forma que nos parecía. Fue sin dudas algo fantástico.

-Después comenzaste ahí por Palermo con “Verdad Consecuencia” y luego todo lo demás en tu carrera. De todos los personajes que interpretaste en la ficción, ¿cuál fue el que más te gustó?
-No lo sé. Soy muy malo para responder preguntas tipo las que me hace mi hijo, esas como: “¿Cuál te gusta más?”. Pero te lo completo, porque por suerte es así, no tengo un personaje del que pueda decir “este fue el mejor de todos”. No soy tan totalitario para las cosas, ni las mías ni las de otros. Rescato pequeñas cosas en casi todo lo que hice, hubo muchos personajes que me gustó hacer de los que aprendí mucho y con los que conocí gente muy interesante. También me hicieron vivir situaciones que me dejaron mucho profesional y humanamente. Por todo eso es que no tengo tan claro si uno fue mejor que otro.ç

-¿Cómo se sintió interpretar a tu padre en “Tango Feroz”?
-Nunca interpreté a mi viejo en “Tango Feroz”. Esa es una idea que tienen los demás, yo jamás pensé que estaba interpretándolo. Y es curioso, porque me lo han preguntado muchas veces y yo sinceramente nunca lo enfoqué de esa manera porque teníamos claro que era una historia, si bien basada en algo real, era más que nada fantasía. Una historia que no apelaba a ser realista.

-¿De qué trata Edha, la serie que acaba de estrenar Netflix? ¿Cómo va a ser tu personaje en ella?
-Básicamente habla del mundo de la moda. Mi personaje es uno muy secundario que funciona como un satélite de la historia principal y que posee una relación muy difícil con una mujer. Fue grabar por segunda vez con Burman (Daniel, el director de la serie) con quien ya había trabajado en “Supermax”, una serie que se hizo en Brasil hace dos años. Y hay que verla, ojalá esté muy bien. Lo que me gusta mucho es que se pueda ver en este formato. Justamente hablando de esta serie, “Supermax”, siento que lo que le jugó en contra fue que se pasase semanalmente, es decir, a la antigua. Creo que ya casi nadie quiere ver programas de esa forma, se perdió esa costumbre de decir “bueno, los martes a las once de la noche –como era el caso de Verdad Consecuencia- la gente se sienta a mirar un programa”. Eso ya no va más, entonces cuando un programa sale así como pasó con “Supermax” el año pasado, hay muy pocas posibilidades de que las personas lo sigan.

“No me gusta que la gente insulte, ni las mujeres ni los hombres, en ese momento hablé de que no me gustaba ver minas puteando por la calle todo el tiempo. Y agregué que, si eso era igualarse a un hombre, que sin dudas me parecía muy mal. Si eso lo hablo en la mesa con cualquier feminista, estoy seguro de que llegamos a un acuerdo”

-Volviendo al tema del periodismo. ¿Qué opinás de la división que hay ahora? ¿De esa idea de que quizás no existe un periodismo tan objetivo como el que había antes?
-No creo en la objetividad humana ni tampoco en la periodística. No creo que haya ideas neutrales, cada uno escribe, opina, habla, pregunta desde un lugar y eso en sí no está para nada mal. Hay que tomarlo como algo incluso necesario el que una persona tenga una tendencia o una idea política o una posición acerca de las cosas que suceden.

-Si tuvieses que elegir entre la actuación y la composición musical, ¿con cuál de las dos disciplinas te quedarías?
-Me gustan ambas cosas, no hay una de las dos que me guste más que la otra. Son distintas, me obligan a pararme en lugares diferentes y eso es algo que me gusta porque me transformo en otra persona no solo actuando, sino también cantando y componiendo. Me obliga a pensar de otra manera. Ambas cosas me gustan mucho y agradezco siempre el poder hacerlas.

-Con respecto a todo el revuelo en Twitter respecto de tus declaraciones recientes, ¿Cuál es tu opinión de ello? ¿Qué pensás del rol que está tomando la mujer hoy día en la sociedad, de su empoderamiento y de la revolución que se está planteando?
-Acerca de lo primero, lo que yo saco en limpio es que Twitter no es un buen lugar para dialogar. Ahí yo me equivoqué, porque lo que yo dije no fue ni violento ni ofensivo para nadie, fue simplemente una opinión que salió de una persona que ha demostrado públicamente que está en favor de la igualdad. Y no solo eso, también estoy a favor del aborto, pero lo que hice fue expresar una opinión que tiene que ver con algo que yo veo en la calle. No me gusta que la gente insulte, ni las mujeres ni los hombres, en ese momento hablé de que no me gustaba ver minas puteando por la calle todo el tiempo. Y agregué que, si eso era igualarse a un hombre, que sin dudas me parecía muy mal. Si eso lo hablo en la mesa con cualquier feminista, estoy seguro de que llegamos a un acuerdo. En cambio, Twitter evidentemente no está hecho para que la gente se ponga de acuerdo, por ende es un mal canal para comunicarse. Y con respecto a lo otro que me decís, me parece bien, creo que la mujer ha estado muchos años sometida. Eso no hace que un individuo hombre sea el culpable, pero sí es bueno saberlo y entender de que buena parte de lo que pasa ahora, tal vez exageradamente, es una forma de empezar a compensar algo que fue durante muchos años de una manera muy distinta. Es un momento difícil para todos, porque significa adaptarse a una nueva forma de hacer las cosas y tenemos que tenernos paciencia.

-Acabás de decir que estás a favor del aborto, ¿te podrías explayar un poco más?
-No, no hay mucho más que explayar, es una decisión privada que, en algunos casos como la violación, la enfermedad, una malformación y otras situaciones muy complicadas, es indudable. Pero también pienso que hay muchas personas en el mundo, que hay muchas que se mueren de hambre, que tienen muchos problemas, hay niños con desnutrición… Y que, si alguien no tiene la voluntad de traer a alguien a este mundo, tiene todo el derecho de no traerlo.

-Debido a tu clara inclinación hacia la literatura, ¿qué autores, que escritores fueron los que más te marcaron en tu vida personal y profesional?
-Me he dedicado mucho a leer literatura argentina. En general, década del 30, desde Arlt, Borges y compañía, Florida, Boedo, de todo un poco he leído. Y después me gustó mucho siempre la ciencia ficción con autores como Bradbury, Asimov, esa literatura me ha educado. Ahora leo un poco todo lo que va apareciendo, alguien me ha recomendado leer a Thoreau, el anarquista norteamericano que escribió “Walden” entre otras cosas y me zambullo en eso. En el camino me llevo sorpresas encantadoras y también algunos chascos, claro. El caso de “Walden” fue una sorpresa encantadora, pero me gustaría leer mucho más de lo que leo. Me parece que lo que vos tenés en la mano (por el celular) conspira por completo contra la lectura, estamos captados por la tecnología para bien y para mal. Vos hoy tuviste problemas con tu grabador y en un minuto lo arreglaste. En mi época, el periodista era inarreglable (sic), pero si tenías un lápiz en la mano podías solucionarlo. Lo que me parece es que ahora la gente sale sin lápiz, hablando siempre de una forma metafórica. Entonces las herramientas que tenemos son solamente digitales y pienso que eso conspira contra la mecánica cerebral.

-¿Cuál es tu opinión acerca de la juventud que, a diferencia de nuestra generación, está tan ensimismada en un celular sin vivir la realidad?
-No es que antes éramos buenos y ahora somos malos. Me parece que es más bien gris el asunto y como recién te decía hay virtudes enormes, vos solucionaste un problema en un minuto y yo puedo contactarme con personas que quiero y viven a miles de kilómetros de acá sin gastar un peso, algo que efectivamente antes era imposible. Desde mi humilde lugar, yo le transmito a mi hijo la enseñanza de navegar entre las dos cosas. Que se apoye en algunas cosas lindas de la tecnología, pero que entienda lo que es leer. Siempre nos encontramos frente a una situación que no es tan evidente ni para un lado ni para el otro y esa es la dificultad. El poder entender que decisión es la que tenemos que tomar en cada uno de esos momentos.

“No creo en la objetividad humana ni tampoco en la periodística. No creo que haya ideas neutrales, cada uno escribe, opina, habla, pregunta desde un lugar y eso en sí no está para nada mal”

-Claro, entonces, ¿qué decisión tomás vos con respecto a la tecnología?
-Me gustaría usar menos la tecnología de lo que la uso. Prestarle menos atención a la computadora y al teléfono, pero me cuesta y por eso también peleo contra eso porque lo veo reflejado en mí. No estoy dando cátedra para los demás, solo estoy diciéndome las cosas para mí mismo. Generalmente cuando toco la guitarra, leo o hago yoga, después soy más feliz que cuando estoy pegado a la pantalla.

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