Antoaneta Madjarova: “El títere simboliza la libertad en su máxima expresión”

Texto: Gustavo Grosso / Ilustraciones: Sofía Martina

 

 

Antoaneta Nicolova Madjarova es actriz, titiritera, profesora de teatro, títeres y teatro negro; autora y directora de espectáculos infantiles y directora artística del Grupo Kukla, entre muchas otras cosas. Fue con el grupo Kukla que llegó hace varios años a la Argentina desde su Bulgaria natal para participar en un festival. “A partir de allí, conociendo el público argentino, la calidez y la recepción que hemos recibido nos hizo tomar la decisión de quedarnos. Es un pueblo curioso, muy creativo y con ganas de aprender. Hay muchísimos niños (a diferencia de los pueblos europeos) y además, cuando recién habíamos llegado estaba todo por hacerse: crear escuelas de formación de titiriteros, crear espacios escénicos para el teatro de títeres, introducir y experimentar nuevas técnicas de manipulación”, recuerda.

-El títere tiene una historia que atraviesa a la humanidad ¿Cuál es su definición de títere?
-Cómo dijo el gran poeta y titiritero argentino Javier Villafañe, “…el títere nace cuando el hombre ve por primera vez a su propia sombra”. Cuando se iluminaba la sombra se animaba, tomaba vida, y cuando oscurecía la sombra desaparecía. Es un arte milenario que jamás va a desaparecer, porque el títere simboliza la libertad en su máxima expresión y es capaz de representar el bien y el mal con total franqueza y naturalidad. El títere es inimputable e intocable. Es el lugar donde el hombre ve reflejados valores, ideales, sueños y reflexiones. El títere es realmente algo mágico. Materia inanimada que en manos de un titiritero cobra vida, es capaz de hacer reír, llorar y vivir la ficción como si fuera realidad. Es totalmente creíble, sincero y conmovedor. Es un “ser” tierno, poético y sensible y a la vez su voz y sus mensajes son escuchados por la gente. El títere denuncia, critica, se burla de sí mismo y de los demás, protesta y se opone. Es un “ser” libre, más allá de los hilos que lo atan, o la mano del titiritero que necesita para moverse. Muchas veces nos condiciona, nos cambia el rumbo de la obra, el texto, el personaje, por eso no hay que forzarlo a decir o hacer cosas que no quiere. Yo particularmente cuanto escribo la dramaturgia, soy muy respetuosa de lo que me “proponen los títeres”.

-¿Qué es ser titiritero? ¿Cómo comienza la creación de un personaje? ¿Primero el títere y después su personalidad? ¿O al revés?
-Ser titiritero hoy en Argentina es ser actor y titiritero a la vez, pero además saber de dramaturgia, música, coreografía, dibujo, construcción…. Ser titiritero es saber realizar todo el proceso de producción desde la creación del texto, la construcción de la escenografía y los títeres, elegir e editar la música, hacer las coreografías, dirigir y actuar, pero además financiar su obra. Muchas veces también hacer prensa, difusión y vender la obra en escuelas… El titiritero argentino no tiene representante artístico, ni maquillador, ni vestuarista, hace todo solo, de la misma manera sacrificada que hace muchos años atrás. Sin embargo el esfuerzo de muchos titiriteros en todos esos siglos pasados hizo que el arte de los títeres siga vivo y siga cautivando chicos y grandes tanto en el Teatro General San Martín, como en una escuela rural en La Quiaca. Como dije antes cada uno escribe de manera distinta, pero creo que en caso de la dramaturgia para teatro de títeres y objetos siempre hay que tener en cuenta el títere, o mejor dicho tener en cuenta volcar en la escultura la personalidad que queremos. Una vez hecho el títere, el mejor camino es conocerlo (saber que es lo que puede hacer, de qué manera y cómo va a decir determinados textos). Si lo forzamos es probable que se rebele. En mi caso yo planteo la historia y los personajes y los diálogos lo desarrollo a lo último, teniendo a todos los personajes-títeres realizados, porque siempre en la exploración me sugieren cosas, y a veces hasta me han cambiado el rumbo de la obra.

“Es un arte milenario que jamás va a desaparecer, porque el títere simboliza la libertad en su máxima expresión y es capaz de representar el bien y el mal con total franqueza y naturalidad. El títere es inimputable e intocable. Es el lugar donde el hombre ve reflejados valores, ideales, sueños y reflexiones. El títere es realmente algo mágico”

-Javier Villafañe ha sido el hombre que dejó un sello en el teatro de títeres en el país. ¿Qué marcó para las siguientes generaciones de artistas?
-Creo que sí, sin duda, Javier dejó un legado importantísimo no solo para el teatro de títeres si no para la cultura argentina en general, pero tal vez no tanto como titiritero, si no como un artista integral: poeta, escritor, militante, luchador por los derechos del hombre, trotamundos incansable por los caminos de los pueblos latinoamericanos. Su personalidad bohemia y de extraordinario magnetismo hipnotizaba y cautivaba a chicos y grandes por igual. Los titiriteros lo adoraban y muchos aprendieron y se formaron con él. Javier les enseñaba los títeres, pero más les enseñaba la vida.

-¿Cómo analiza a la producción de espectáculos infantiles que hay en Buenos Aires?
-Buenos Aires es una ciudad con mucha oferta de espectáculos en general, no solo para niños. Se produce mucho y cuando se produce mucho hay obras buenas y malas, como todo. Creo que en general comparando con los espectáculos de teatro para niños, he crecido mucho más el nivel de los espectáculos con títeres. Todavía hay muchos elencos que se conforman con divertir los chicos de una manera light y superficial, utilizando por lo general la música como recurso que llega de inmediato al público. La falta de contenidos, o de profundización es evidente en muchas obras. Hay otras producciones que cuentan con mucha producción, muy buenos actores y técnica, pero solo apuntan al impacto visual, destreza actoral, iluminación y su objetivo es únicamente la diversión. Creo que el teatro no es solamente diversión. También están los espectáculos de muy buena calidad tanto dentro el teatro más comercial, como en el ámbito del teatro independiente. Lo importantes tal vez es que hay espectáculos para todos los gustos y bolsillos y esto aporta para la difusión del género.

-El títere está relacionado al mundo de los chicos, ¿qué barrera hay que romper para hacer espectáculos de títeres para adultos?
-El arte de los títeres nace en el oriente hace muchísimos siglos atrás y durante épocas fue dedicado al público adulto. Se empieza a reducir y a convertirse en un arte para niños a partir del siglo 20, cuando un destacado creador ruso Sergey Obraztsov funda en Moscú un importante teatro de títeres que incluye una enorme producción de obras para niños. Empieza a utilizar el títere en la pedagogía y en la educación para transmitir mensajes y valores. Tomado el ejemplo de Obraztsov muchos otros pueblos europeos crean teatros de títeres, una cartelera estable de obras para niños y difunden los espectáculos en el ámbito educativo. Paralelamente existen los espectáculos de títeres para adultos, pero tal vez en menor volumen. Sin embargo en Argentina se producen bastantes obras de títeres y objetos para adultos. Hay festivales y ciclos que incluyen este tipo de obras. Por ejemplo, en el Centro Cultural de la Cooperación es una tradición el Ciclo de teatro de títeres para adultos, que se realiza todos los años en la temporada de verano. El festival que organiza el Galpón de Catalinas, El Sur del Sur, El Festival Internacional de títeres para adultos con la coordinación de Carolina Erlich y muchos más realizan grandes convocatorias de espectáculos de títeres para adultos. También dentro de los Premios Nacionales Javier Villafañe, que otorga el Centro Cultural de la Cooperación hay varios rubos que contemplan los espectáculos de títeres para adultos.

“El esfuerzo de muchos titiriteros en todos esos siglos pasados hizo que el arte de los títeres siga vivo y siga cautivando chicos y grandes tanto en el Teatro General San Martín, como en una escuela rural en La Quiaca”

-¿Hasta dónde de “grande” puede llegar a ser un objeto tan pequeño como un títere? ¿Qué cabe dentro de un títere de cartapesta?
-Lo “grande” es la ilusión que crea esta pequeña criatura, este cachito de goma espuma o de cartapesta, “tomando vida” en las manos del titiritero y llevando al espectador a un paseo alucinante por el mundo de la fantasía, la imaginación y las emociones.

-¿Cómo es el mundo que habita dentro de Antoaneta Madjarova?
-Tal vez me parezco cada vez más a un títere (risas), en el mejor sentido de la palabra. Rebelde, con un fuerte sentido de libertad y justicia, crítica conmigo misma y con los demás, exigente y muy poco conformista. Estoy trabajando en varios lugares, tengo miles de proyectos que manejo con una suerte de comando de una marioneta con muchos hilos.

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